América XXI
Fecha de publicación: 01/12/11

El asesinato del líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) Alfonso Cano el 4 de noviembre, dejó en claro la voluntad del gobierno de Juan Manuel Santos de derrotar militarmente a la guerrilla y rechazar cualquier intento por buscar una salida pacífica al conflicto armado. La operación se dio en el marco del denominado Plan Burbuja, cuyo objetivo militar son los mandos guerrilleros y las consecuencias esperadas la deserción, desmoralización y desestructuración de las Farc.

 

Por eso el 22 de noviembre el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón anunció que tras la muerte del jefe máximo de las Farc 55 guerrilleros se desmovilizaron. Y remató: “eso refleja que seguramente dentro de esa organización hay gente ya reflexionando, dándose cuenta que no pueden seguir esa vida que no tiene sentido, que eso no va hacia ninguna parte”. Cinco días antes el Ministro estuvo reunido con el director de la CIA, David Petraeus, en Washington, desde donde aseguró que la Inteligencia estadounidense seguirá cooperando de la misma manera con Colombia para “seguir avanzando en la lucha contra el crimen organizado” y para entrenar y capacitar a las fuerzas militares del país. Pinzón regresó a Colombia con la ratificación de la continuación del Plan Colombia para los próximos años tras reunirse con el secretario de Defensa Leon Panetta y el subsecretario de Estado, William Burns.

 

Cano, antropólogo de profesión y antiguo militante de la Juventud Comunista de Colombia (Juco), fue abatido en López de Micay (Cauca) junto a otro combatiente a manos de las Fuerzas Militares. Era considerado una pieza fundamental para poder avanzar hacia un eventual escenario de negociación política. Su lugar lo ocupará ahora Timoleón Jiménez, también conocido bajo el seudónimo Timochenko. El nuevo Comandante de las Farc publicó un comunicado dirigido al Presidente 16 días después del asesinato. La carta, titulada “Así no es, Santos, así no es”, asegura que “el grado de ruindad moral” que exhiben Santos y Pinzón “horroriza al más sano de los juicios”, y considera que el Gobierno está dominado por “la soberbia”. El Presidente, por su parte, ratificó la política militar contra las Farc y remarcó que Timochenko será abatido, así como cualquiera que sea líder guerrillero: “Le seguiremos dando a los demás jefes o comandantes de la guerrilla hasta que se den cuenta que por la vía de las armas no van a llegar a ningún lado”, expresó Santos.

 

Hoy, la lucha popular colombiana está encabezada por los estudiantes que rechazan la reforma educativa, por sectores de trabajadores como los obreros petroleros y empleados del transporte y por los campesinos movilizados. Lejos de allí, las Farc volvieron a ratificar su plan estratégico hacia la toma del poder, así como la cohesión de sus mandos y combatientes. Denunciaron que la operación que dio muerte a Cano, a quien definieron como “el más ferviente partidario de la solución política y la paz”, se realizó bajo órdenes de militares estadounidenses, mercenarios israelíes y el alto mando militar colombiano.