Eduardo Galeano
Reconciliación: después de varios años de ausencia el escritor uruguayo volvió a Cuba, donde ofreció charlas y lecturas en salas desbordadas de público.
|
on la excusa de presentar dos de sus últimos libros, Los hijos de los días –aún inédito– y Espejos. Una historia casi universal (2008), que recibió el premio de narrativa José María Arguedas 2011 de la Casa de las Américas, Eduardo Galeano pasó días muy activos en la mayor de las Antillas. Así, después de un retiro de casi 10 años, desde aquél 2003 cuando dijo que Cuba dolía, en sintonía con otros intelectuales como José Saramago que anunció su famoso “hasta aquí he llegado”, volvió con un discurso emotivo. Aquí reproducidas sus palabras de entonces y una serie de declaraciones de ésta, su última visita. |
2003: Cuba duele
Las prisiones y los fusilamientos en Cuba son muy buenas noticias para el superpoder universal, que está loco de ganas de sacarse de la garganta esta porfiada espina. Son muy malas noticias, en cambio, noticias tristes que mucho duelen, para quienes creemos que es admirable la valentía de ese país chiquito y tan capaz de grandeza, pero también creemos que la libertad y la justicia marchan juntas o no marchan…
2012: El regreso
Pude reencontrarme con viejos amigos, y también pude recorrer más a fondo a La Habana, que es un placer aparte. Ya lo había hecho antes, en compañía de Eusebio, ‘El Creador’ (Eusebio Leal, condujo desde 1981 las obras del Centro Histórico) y esta vez pude confirmar que se merece un capítulo del Génesis para sustituir al de la Biblia, porque Dios hizo al mundo en una semana, pero este en pocos años ha hecho La Habana Vieja… parecía condenada a la ruina, y que él la levantó y con ese impulso creador que tiene logró multiplicarla, descubriendo la energía que yo no sabía que contenía.
La Revolución hizo lo que pudo, no lo que quiso
Cuba está viviendo un período apasionante de cambios. Creo que eran cambios que la realidad fue incubando, que no nacieron como Atenea de la cabeza de ningún dios, nacieron de la energía acumulada por una sociedad que es capaz de cambiar, y esa es la prueba de que está viva. Es evidente que se había llegado por un camino que tuvo su sentido y fue impuesto por las circunstancias, porque la Revolución Cubana hizo lo que pudo y no lo que quiso; a raíz del bloqueo y mil y una formas de límites impuestos desde afuera al desarrollo de su energía creadora...
Internet bloqueada
He intentando comunicarme virtualmente desde el hotel donde estoy y me he topado con ese cartelito de ‘You want to enter from a forbidden country’, ‘Usted quiere entrar desde un país prohibido’. Pensé, ‘qué orgulloso estoy de ser casi compatriota de los habitantes de ese país prohibido’: ¿prohibido por quién?, ¿prohibido por qué? Prohibido porque a pesar de todas sus contradicciones y dificultades sigue siendo un ejemplo de dignidad… También prohibido por el peligroso ejemplo de solidaridad… a pesar de sus condiciones de vida muy difíciles. Esos dos contagios han puesto tantas trabas en los procesos de cambio que esta Revolución necesita llevar adelante que de ahí viene lo de ‘forbidden country’, ‘país prohibido’. Si es por eso yo también quiero ser prohibido, como el país donde estoy.
Contradicciones
Queremos una unidad latinoamericana sin desconocer que América Latina es también un espejo de las desigualdades del mundo, y muchas veces esas desigualdades se proyectan de mala manera entre los países latinoamericanos… Las contradicciones existen, por eso es tan difícil que nos pongamos de acuerdo en cosas tan obviamente necesarias, como esta iniciativa de Hugo Chávez que es el Banco del Sur. Cuesta llevarla adelante justamente por esas contradicciones que hay entre los países más poderosos y más débiles dentro del propio espacio latinoamericano.
¿Qué tienen que ver un argentino y un haitiano?
Por suerte somos diversos; más de un iluminado en un debate público me decía ‘qué tanta América Latina ni América Latina. ¿Qué tiene que ver un argentino con un haitiano?’. Y yo lo miraba con pena. Pobre hombre, él no sabe que lo mejor que te puede ocurrir es ser diverso, y nuestra gran virtud es que contenemos todos los colores, los olores del mundo en la diversidad latinoamericana. Si no estaríamos condenados a aceptar lo que el sistema nos obliga a obedecer, ‘elige, ¿de qué quieres morir, de hambre o de aburrimiento?’. Yo creo que tenemos que contestar, ‘no queremos morir, ni de hambre ni de aburrimiento’.
Con informes de La Jiribilla, Cubadebate y agencias