América XXI

Seminario Universidad-Sociedad-Estado

Fecha de publicación: 01/12/11
Foto Universidad de la República. Montevideo, Uruguay.

Debate: bajo la consigna “Reforma Universitaria: Universidades Latinoamericanas y Desarrollo”, la Asociación de Universidades del grupo Montevideo, compuesta por 28 instituciones, disertó en la capital uruguaya sobre la universalización de la educación superior, la renovación de la enseñanza y la contribución de las casas de altos estudios al desarrollo integral de la región, entre otros temas. Ampliar la cobertura educativa y la tasa de graduación es uno de los retos principales que tienen las universidades públicas de Uruguay, Paraguay, Brasil, Chile, Bolivia y Argentina, países miembros de la Asociación.

 



Hace 20 años, en plena resistencia popular frente al ataque neoliberal a la enseñanza pública, nació la Asociación de Universidades del grupo Montevideo (Augm) que, desde entonces, integran las altas casas de estudios de Uruguay, Paraguay, Brasil, Chile, Bolivia y Argentina. Hoy ya son 28 instituciones.

 

La Asociación se constituyó en un espacio de coordinación académica socialmente comprometida. Sobre dicha plataforma, el pasado 16 y 17 de noviembre se realizó en Montevideo la segunda edición del Seminario Internacional Universidad-Sociedad-Estado “Reforma Universitaria: Universidades Latinoamericanas y Desarrollo”. La actividad discurrió sobre tres ejes temáticos: universalización de la educación superior y renovación de la enseñanza; contribución de las universidades al desarrollo integral de la región; y cogobierno como modelo de gestión y gobierno universitario.

 

La primera edición se había realizado el año pasado en Argentina bajo la consigna de “universalizar acceso con calidad”. En 2008 la Augm había señalado, en ocasión de la Conferencia Regional de Educación Superior en Cartagena, que ésta “será efectivamente un bien público social en la medida en que el acceso a ella no quede reservado a minorías, sino que se vaya generalizando de manera real y con mejora de la calidad”. Un desafío que enfrentan las universidades públicas de la región.

 

En esta edición, se utilizaron mesas y talleres para llevar adelante el debate. Allí se presentaron ponencias seleccionadas previamente. La actividad involucró a funcionarios del gobierno uruguayo, como el ministro de Educación y Cultura Ricardo Ehrlich; subsecretarios de la misma cartera, y el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Leonardo Almagro Lemes. También integraron paneles miembros de la central obrera Pit-Cnt y del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) de Brasil, entre otros.

 

En la apertura, el Rector de la Universidad de la República de Uruguay (Udelar) Rodrigo Arocena dijo que en “la década de 1990 se afirmaba la democracia y la situación económica era complicada. Hay 20 años de construcción académica. La Augm debe ser pilar de la integración regional en lo académico”. Y se preguntó: “¿Cuál es el desafío? La inserción de nuestra región en el mundo. Esa es la cuestión. Hay que democratizar el conocimiento, expandirlo y así mejorar la calidad de vida”, se respondió.

 

A su tiempo, la subsecretaria de Educación y Cultura de Uruguay, María Simón, sostuvo que “el Mercosur educativo avanzó más que el económico”, y agregó que hay que “estimular (la) demanda de conocimiento, mirarnos más entre nosotros, mirar más la relación Sur-Sur”. A su juicio, el “conocimiento es clave para el desarrollo. Se debe invertir en conocimiento de punta”, aprovechando el crecimiento económico de Suramérica.

 

Acceso y desigualdad


Carolina Scotto, rectora de la Universidad Nacional de Córdoba, dijo que el reto es “expandir la educación territorialmente” para apuntalar la “estrategia de generar ciudadanía activa y accesibilidad”. Para lograr este objetivo se otorgan becas para estudiantes de escasos recursos o con mayores dificultades. Uno de los principales desafíos que afronta Argentina es la baja tasa de egreso en relación con la matrícula universitaria. En cuanto al desarrollo regional, Scotto sostuvo que “hay que pensar carreras estratégicas”.

 

Una de las exposiciones más escuchadas fue la de Paul Floor, secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech). El estudiante de ingeniería aeronáutica dijo que la legislación chilena en materia de educación es una herencia de la dictadura. Pero el conflicto es de fondo. Para Floor, en su país “hay un problema político que estalló en la enseñanza”. Denunció que estudiar una carrera cuesta 60 mil dólares y que en virtud de la privatización de la educación y la defección del Estado, lo primero que hay que hacer es construir una universidad que permita “universalizar” el acceso a la enseñanza. Respecto a la lucha estudiantil que vive su país, aseguró que están dispuestos “a perder la vida” para defender una educación pública y de calidad. “El movimiento estudiantil habrá fracasado si no para las privatizaciones”, expresó. Las críticas se extendieron también a los gobiernos anteriores de la Concertación.

 

Dos exposiciones dieron cuenta de las dificultades para acceder a la universidad que tienen algunos grupos sociales. Una de ellas fue de Elia Bautista, de México, quien expuso sobre el programa de apoyo a estudiantes indígenas, en especial la experiencia en el Estado de Oaxaca. La otra fue la uruguaya Karina Curione, investigadora en la Facultad de Ingeniería. Bautista comentó que mientras un 23% de la población mexicana va a la universidad o a institutos terciarios, sólo un 2% del mundo indígena lo hace. Allí han montado universidades multiculturales, pero advirtió que no se trata de “occidentalizar” a los jóvenes indígenas, sino de potenciar todos los saberes que portan. 

 

Por su parte, Curione desglosó una serie de datos que corroboran la existencia de algunas disciplinas universitarias extremadamente elitistas, donde sólo llega y permanece una minoría privilegiada. En la Facultad de Ingeniería de Uruguay, sólo egresa el 29%. Esta franja de población llegó desde institutos privados, básicamente de la capital del país y de sectores económicamente medios, medios-altos y altos. Si bien la Facultad aplica una serie de instrumentos, no eliminativos, para apoyar a estudiantes con cierto rezago, “la gratuidad no es suficiente para dar acceso y permanencia”, explicó Curione.

 

Romina Nardil, secretaria de Asuntos Académicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), enfatizó que en la segunda mitad del siglo XX se dio un doble fenómeno: mayor matriculación y desigualdad en cuanto al acceso y recursos. En Uruguay, país de 3 millones 300 mil habitantes, ya hay 82 mil estudiantes universitarios, lo que representa un crecimiento notorio. Pero todavía hay dificultades para garantizar un acceso igualitario a la educación superior.

 

Marcelo Princeswal expuso la experiencia del Movimiento de los sin tierra (MST) de Brasil, organización de masas que cuenta con 1 millón 500 mil miembros. Casi como una provocación intelectual se preguntó si las universidades públicas son populares, tras considerar que deben tener “una reforma radical”. El MST lucha por la reforma agraria y contra la mercantilización de la educación. Desde 2008 han montado, cerca de San Pablo, la Escuela Nacional Florestán Fernández, que aspiran, sea reconocida por el Estado.

 

Ampliar cobertura y graduación, en los tiempos que corren en América Latina, es uno de los retos que tienen las universidades públicas de estos países. Todo esto preservando las mejores tradiciones de la Reforma Universitaria de Córdoba, fortaleciendo el “buen vivir” y pensando en la resolución de los grandes problemas.

 

Desde Montevideo,

Darío Rodríguez Techera

 

“Desarrollo requiere investigación”

El prorector de la Universidad de la República de Uruguay (Udelar), ingeniero Gregory Randall, comentó que el 75% de la investigación que se hace en el país la realizan investigadores de esa Institución. “Sin capacidades técnicas y científicas propias se hace imposible el desarrollo”, remarcó. Concibiendo el desarrollo como lo postula Amarty Sen, ampliación de las capacidades y las libertades de las poblaciones, hay que generar investigación de punta. A su juicio, hay que tener “agenda propia de investigación”. Para el prorector hay, al menos, un par de problemas. Uno es “no investigar a largo plazo”; otro, con qué instrumentos se evalúa lo que se hace en el marco de las necesidades de la región que, en muchos casos, no es susceptible de pasar por el tamiz de lo que se hace en los países industrializados. Se preguntó también qué se hace con algunas cosas que realiza la Udelar. Puso como ejemplo que en el Hospital
Universitario se desarrolló piel sintética y software para identificar focos epilépticos en niños. El país dispone de tales avances, pero, según Randall, el Estado parece a veces no escuchar. En su opinión, es mejor “investigar por problemas” que “por ejes temáticos”.