Arte conceptualista latinoamericano
Casa editorial HUM, Centro Cultural de España
en Montevideo, Centro Cultural de España en Buenos Aires, 2008
432 páginas; ISBN: 978-9974-8140-7-3
A diferencia del arte del Primer Mundo de mediados de los 1960, enfocado primariamente en la reducción y desmaterialización de la obra de arte, la corriente conceptualista latinoamericana –cargada ideológicamente por el pensamiento utópico– evoluciona hacia el campo y la comunicación de las ideas. El conceptualismo de la periferia sintetiza un compromiso con el arte junto a un compromiso con una vida mejor. Este proceso debe ser visto y entendido en su propio entorno, alejado, precisamente de los modelos euro-estadounidenses. De esta forma, Camnitzer sostiene que “si existe una línea que separa el arte de la política, hay dos eventos en América Latina que tocan esa línea desde sus zonas respectivas. [En Uruguay] los Tupamaros ejemplifican a la política, acercándose todo lo posible hacia el borde artístico de la línea. Algunos años después del surgimiento de los Tupamaros, en 1968, el grupo argentino Tucumán Arde fue el ejemplo que, viniendo del arte, llegó a tocar el borde político de la línea”. Ya en los setenta, esta expresión se integra a un arte más convencional y desemboca en el llamado “arte político”.