Los acuerdos alcanzados en la reunión buscan marcar un equilibrio estratégico militar y la eliminación definitiva de las hipótesis de conflicto entre países vecinos
Confianza: por primera vez, 12 países de Suramérica se comprometieron en Lima a lograr un registro de gastos de defensa. Se trata del inicio de un camino inédito que busca marcar un equilibrio estratégico militar y la eliminación definitiva de las hipótesis de conflicto armado entre países vecinos. En el mismo sentido se inscriben los proyectos de intercambio de tecnología y desarrollo conjunto de maquinaria bélica. La decisión de fortalecer a la región como zona de paz trasciende lo declamatorio y busca derrumbar barreras que parecían infranqueables en el complejo proceso de integración. También en el aspecto económico hubo avances importantes: a fines de noviembre, el Consejo de Economía de Unasur decidió apurar la puesta en marcha del Banco del Sur y fortalecer el mercado de consumo regional.
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Unasur tomó un impulso trascendental durante la reunión de ministros de Defensa, realizada en Lima el 11 de noviembre. Los máximos representantes en esta materia de los 12 gobiernos de la región asumieron los compromisos necesarios para consolidar al bloque como zona de paz y se comprometieron a establecer un Registro Suramericano de Gastos de Defensa. Ambos instrumentos forman parte del Plan de Acción 2012, consensuado en la capital peruana y elevado a los presidentes para su consideración en la cumbre de Caracas, que se realizaría a comienzos de diciembre.
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El plan para 2012 de la Unión de Naciones Suramericanas incluye 26 acciones prioritarias en temas de política de Defensa; cooperación militar; acciones humanitarias; operaciones de paz; industria y tecnología aplicada a la Defensa, formación y capacitación conjuntas; y establecimiento de un Centro Aeroespacial conjunto que, entre otras cosas, desarrollará aviones de entrenamiento y aeronaves no tripuladas. Para avanzar en estas exigencias, todos los países asumieron roles y responsabilidades, que deberán ser cumplimentadas en los plazos estipulados.
Durante la reunión extraordinaria realizada en la capital peruana, también se evaluó establecer una metodología común de gastos entre las naciones de la región, los ejercicios militares y operaciones de mantenimiento de paz. Se trata del primer paso para lograr el Registro Suramericano de Gastos de Defensa. Desde el punto de vista técnico, lo que se acordó fue la aprobación del informe final del Grupo de Trabajo, encargado de elaborar una Metodología Común de Medición de Gastos de Defensa. La información deberá ser remitida antes del 31 de diciembre al Centro de Estudios Estratégicos de Defensa de la Unasur, que funciona en su sede permanente de Buenos Aires, Argentina.
La secretaria general de Unasur, María Emma Mejía, explicó que “un mecanismo como este permite poner sobre la mesa los gastos militares, no sólo transparentar a los países, sino comparar en qué está invirtiendo cada país y en qué se puede ser complementario. Pero lo más importante –destacó– es que esto permite transparentar y ganar en confianza entre los países”. Tras calificar a esta etapa como “inédita”, Mejía recordó que “algunos antecedentes muy primitivos, a comienzos de siglo, entre Argentina y Brasil, para evaluar qué se podía transparentar en materia de gastos militares, hoy es una política compartida por todos los países”.
Doctrina común
La valoración de este acuerdo de Lima se relaciona con la propia complejidad del tema. Pocas cosas generan tantos celos entre los gobiernos de cada país suramericano como la información relacionada con la defensa y los gastos militares. Mejía rescata que “cada vez hay una mirada más independiente de la seguridad nacional, donde la idea es compartir tareas y distribuir responsabilidades”. Pone como ejemplo que la propuesta de transparentar los gastos militares fue elevada por Chile, pero con la co-responsabilidad de Argentina, Perú, Venezuela y Ecuador. “Con este criterio, podemos empezar a identificar factores de riesgo y amenazas para la paz de la región. Por supuesto que la defensa es un tema de soberanía nacional, pero hay una decisión de que también sea de soberanía regional y que se puede establecer una doctrina común en esta materia”, dice la colombiana Mejía, que en mayo próximo será sucedida en el cargo por el ministro venezolano de Energía, Alí Rodríguez Araque.
La secretaria general de Unasur informó, además, que Ecuador elaboró y presentó en Lima un diagnóstico de la industria y la tecnología de la Defensa, “una herramienta muy importante para saber dónde estamos”. Ponderó que “somos una zona que ya ha demostrado salidas políticas a sus problemas, por más complejos que parezcan, antes que confrontar”. Agregó: “somos quizás la única región en el mundo que pueda hablar de paz en estos términos, somos una zona desnuclearizada. Pensar en temas de Defensa común es, por ejemplo, mirar la protección de nuestros recursos naturales”.
Daniel Mora, ministro de Defensa de Perú, destacó que “Suramérica tendrá identidad en defensa nacional y un gran espíritu de cooperación, aspectos que constituyen la base para la generación de una verdadera democracia”. El representante del país anfitrión del encuentro añadió que el Consejo de Defensa sirve como “instancia de consulta, coordinación y cooperación en materia de defensa regional”. Pidió evitar que “las fronteras sean trincheras que nos separen” y reclamó invertir en “programas de educación, ciencia y tecnología para atender los clamores sociales”.
Centro Aeroespacial
También surgieron de Lima las propuestas de Argentina y Brasil para la fabricación conjunta de aviones de entrenamiento y aviones no tripulados. El estudio de factibilidad de ambas iniciativas fue incluido en el Plan de Acción 2012. Ecuador, Venezuela y Perú también trabajarán en el análisis de ambos desarrollos, que incluye determinar qué parte del avión fabrica cada país y dónde será ensamblado. La propuesta brasileña de aviones no tripulados está orientada básicamente al control de las fronteras para evitar el paso de tráficos ilegales como drogas o contrabando de mercaderías.
El ministro de Defensa de Argentina, Arturo Puricelli, señaló que “entre los principales problemas aeronáuticos de Suramérica está el agotamiento de material y la falta de repuestos de aviones”. Ejemplificó que “la mayoría de las aeronaves militares es considerada antigua” por su falta de tecnología. Agregó que “el principal beneficio de este avión de entrenamiento básico es tener uno estandarizado en la región que permita formar a los pilotos de acuerdo a las nuevas artes de navegación, porque los viejos no tienen los sistemas actuales”. Y estimó que, una vez puesto en marcha, el proyecto se puede concretar en unos tres años.
A su turno, el ministro de Defensa venezolano, Carlos Mata Figueroa, anunció que el Consejo prepara la creación del Centro Aeroespacial de Suramérica, como parte de las metas discutidas en el plan de acción para el 2012. “Hemos aprobado el plan –dijo– en materia de cooperación militar, asistencia humanitaria, ciencia y tecnología; formación y capacitación de hombres y mujeres’’. Con respecto a la homologación de los gastos comunes en armas, el ministro venezolano indicó: “estamos recogiendo la información de cada uno de los países, bajo un modelo que trajo Ecuador’’.
En la cita de Lima participaron los ministros de Defensa de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Surinam y Venezuela. Uruguay fue representado por el viceministro de Defensa, mientras que Guayana tuvo delegados de rangos menores.
Las propuestas habrán sido consideradas por los presidentes durante la reunión de Unasur del 3 de diciembre, celebrada en Caracas, en coincidencia con la cumbre de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). Paraguay será el país encargado de hacer cumplir los objetivos del Plan de Acción, al presidir pro témpore la Unasur durante todo el año próximo.
Para marzo próximo está prevista una reunión ampliada de ministros de Defensa, Justicia y del Interior de Unasur, en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, para analizar las “amenazas del crimen organizado trasnacional y otras nuevas amenazas a la seguridad regional”. Los gobiernos prometieron, además, que para antes del 30 de abril se realizará un encuentro de Defensa y de cancilleres para evaluar la situación y el ritmo de reducción de los contingentes de la cuestionada Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah).
El camino a una alianza suramericana recién se está abriendo, en un contexto internacional demasiado ávido por devorarse voluntades endebles. Pero es injusto perder de vista el objetivo: por primera vez desde su creación, el Consejo de Defensa de Unasur –al igual que el resto de los consejos del organismo suramericano– tendrá un plan de acción anual con una idea propositiva, basada en una confianza impensada hasta hace apenas un tiempo.
Desde Buenos Aires,
Adrián Fernández
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