Balance de gestión del Presidente Rafael Correa
Dureza: con fuertes acusaciones a grupos de izquierda y comunidades indígenas por oponerse a que el país extraiga los recursos naturales necesarios para terminar con la pobreza y adoptar posiciones separatistas, Rafael Correa pronunció su discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional el pasado 10 de agosto. El Presidente comparó su gestión con la de Evo Morales, repasó los logros, las cuestiones pendientes y criticó el actual proceso de globalización que “solo busca consumidores mundiales”. Estos son fragmentos de su mensaje.
"Lo que falta por hacer es mucho más de lo que ya hemos hecho. Estamos conscientes de eso, nos motiva a no perder un sólo segundo, a trabajar con todo el ahínco posible. Sin embargo, algunas veces, para no desanimarse es bueno también volver la vista atrás y ver cuánto se ha avanzado desde aquel 15 de enero del 2007 (…) Nos hemos equivocado, muchísimo diría yo, pero también hemos ganado en experiencia.
“He ratificado con creces que son más importantes los principios que las ideologías. He visto demasiada inconsistencia en gente que se dice de izquierda. (…) Se han pasado la vida gritando lo suficientemente alto como para no pasar de moda y lo suficientemente bajo como para no cambiar nada, ya que, supuestamente contradiciéndolo, se han acomodado bastante bien en el sistema. Se llenan la boca hablando de democracia, de participación, de pobreza y se quedan en los conceptos sin ninguna eficacia en la acción. Hace mucho tiempo aprendí a no engañarme a mí mismo y confieso que estoy profundamente desencantado por tanta doble moral. (…) He visto cómo los que se proclaman defensores de la pachamama y con mucha soberbia creen que son los únicos que la saben proteger, son los mismos que cierran carreteras cortando los árboles que dicen defender. He visto cómo los que se proclaman de izquierda popular democrática, para defender sus intereses, no dudan en apalear, agredir y así evitar consultas populares que, cuando convenía a sus intereses, sí impulsaron. He visto cómo, en nombre de la izquierda, sindicalistas corruptos que destruyeron a Petroecuador, en lugar de quedarse callados por elemental decencia, tratan de dar cátedra de manejo soberano de nuestros recursos.
“He visto cómo se sostienen absurdos tales como rechazar la gran minería, pero demagógicamente aceptar la pequeña minería, mucho más contaminante, o la misma ganadería, que en nuestra Amazonía produce mayor devastación que cualquier proyecto minero. He visto cómo pretenden impedir la explotación de nuestros recursos no renovables, pero al mismo tiempo exigen escuelas, hospitales y carreteras, para cuyo asfalto se requiere ese mismo petróleo que dicen rechazar.
“Del caso de la hermana república de Bolivia podemos aprender muchísimo. (…) Bolivia tiene un gobierno revolucionario, identificado con el pueblo indígena, que construye su sociedad incluyente y apoya el bienestar de sus hermanos y hermanas con los recursos del gas y el estaño nacionalizados. Tiene las cosas muy claras: explotar los recursos naturales, pero en beneficio de las grandes mayorías, con respeto a la naturaleza, cuidando el medio ambiente, pero sin vacilaciones. Utilizar los recursos que la naturaleza nos ha otorgado para lograr el buen vivir de nuestros pueblos. ¿Acaso en Bolivia se han cerrado las minas? ¿Acaso en Bolivia se ha prohibido la extracción del petróleo? ¡De ninguna manera! Y ahora dicen que oponerse a esto es parte de la izquierda. ¿Acaso no fue el Che Guevara quien, en Cuba, realizó un trabajo excepcional para recuperar el níquel de las minas de Lengua de Pájaro, cuya exportación actualmente sobrepasa los ingresos del turismo? ¿Acaso el pueblo chileno, con Salvador Allende a la cabeza, no luchó por su cobre? (…) Aprendamos de países ejemplares por su manejo de la naturaleza y sus recursos, como Canadá, Suecia, Finlandia, Suiza, Nueva Zelanda, Australia, que explotan sus minas, sus bosques, de manera sustentable, racional y que han resuelto ampliamente las necesidades básicas de sus ciudadanos y ciudadanas.
“En nombre de la plurinacionalidad que nosotros mismos incorporamos a la Constitución, no se puede permitir que grupos sin legitimidad democrática, por importantes que se crean, pretendan co-gobernar en este país. Si ciertos dirigentes indígenas buscan manejar el agua, argumentando que en su cosmovisión es vital, por qué los empresarios no pueden manejarla, argumentando que para la producción es vital. Basta de tantos subterfugios. El verdadero problema indígena es la pobreza, y nadie, ¡nadie! ha hecho más que este gobierno para combatirla. (…)
“El separatismo, disfrazado de ilegítimas e ilegales autonomías, antes era patrimonio de la derecha más recalcitrante de la provincia del Guayas. Hoy, son grupos supuestamente de izquierda y muchas veces autodenominados ecologistas e indigenistas, que quieren prácticamente independizar a la región amazónica del resto del país y apropiarse de los recursos naturales que en ella existen, exacerbando los regionalismos y localismos. ¿Habrán entendido que posturas muy similares constituyen la principal oposición y peligro para el gobierno de Evo Morales, verdaderamente izquierdista, ecologista e indigenista? (…)
Globalización, socialismo y cultura
“Creo, en lo personal, en sociedades con mercado pero no en sociedades de mercado. (…) No comparto una globalización que intenta crear un mercado global y no una sociedad global; una globalización que busca no ciudadanos del mundo, sino tan solo consumidores mundiales. No entiendo cómo los países ricos podrán justificar éticamente a las futuras generaciones la búsqueda de cada vez mayor movilidad para mercancía y capitales, al mismo tiempo que penalizan e incluso criminalizan cada vez con mayor fuerza la movilidad humana.
Creo que el mayor imperativo ético que tiene la humanidad es combatir la pobreza, la cual por primera vez en la historia no es fruto de escasez de recursos, sino de sistemas perversos. Creo en el poder de la utopía, que -como dice mi buen amigo Eduardo Galeano, escritor uruguayo autor de Las Venas Abiertas de América Latina-, al ser inalcanzable pese a mucho caminar, nos sirve precisamente para eso, para avanzar. Todo esto es lo que nos ha llevado a generar desde el sur lo que llamamos el ‘Socialismo del Siglo XXI’, que sin pretender tener todas las respuestas, es al menos nuestra respuesta ante sistemas excluyentes, especulativos, responsables de haber conducido a la humanidad a un callejón sin salida de crisis civilizatoria y de destrucción del medio ambiente. (…)
“Estoy convencido de que el cambio cultural es lo más importante para el desarrollo, para lo cual, como decía Gramsci, es necesaria la ‘crítica a las costumbres’. (…) Por ejemplo, se nos convenció de que ser pobre es ser bueno. La capacidad de acumulación se sataniza. Pero, si ser pobre es ser bueno, ¿para qué salir de la pobreza? Si ser pobre no es bueno, ¿cómo se puede salir de la pobreza sin capacidad de acumulación? He visto cómo hacen una apología de la pobreza y del primitivismo, frecuentemente no deseando mejorar el nivel de vida de la gente, sino tan solo buscando satisfacer sus propias mitificaciones.
Conclusiones
Está claro que la inmensa mayoría de la población sabe y comprende los esfuerzos de nuestro gobierno por realizar la impostergable tarea de la transformación integral del Estado, de su metamorfosis de Estado burgués en Estado popular y, con ello, la integración de los excluidos de toda la vida, de los marginados de la historia, de aquella inmensa mayoría que jamás tuvo acceso ni al pan, ni al abrigo, ni al poema. Sabemos que hay tareas inconclusas urgentes (…)
Tenemos como desafío inmediato consolidar una estable mayoría legislativa, implementar las leyes que nos ordena la Constitución y que el país tanto necesita. (…) Caminamos hacia el socialismo, hacia la sociedad inclusiva y pondremos todo lo que esté en nuestras manos para que ese empeño, esos objetivos, se hagan realidad. Somos una Patria multitudinaria, diversa, ancha y profunda que celebra a la naturaleza, a la pachamama de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia; que celebra el reconocimiento del Ecuador como un Estado unitario, intercultural y plurinacional. (…) Hemos enfrentado a pecho descubierto la lucha en contra de la corrupción, la inequidad, la ineficiencia, la irracionalidad económica y la degeneración del sistema político. La Constitución la aprobamos juntos, con el objetivo mayor de afirmar y fortalecer las identidades diversas para la construcción de una sociedad plurinacional e intercultural, que garantice los derechos de las personas y colectividades sin discriminación alguna, valorando la diversidad como una fuente inagotable de riqueza creativa y transformadora. No vamos a dejar que se pierda este proyecto histórico por unas cuantas incomprensiones, por presuntas discrepancias, por dirigentes insensatos, por demandas absurdas. (…)
Finalmente, queridos compatriotas, esta sencilla palabra: ánimo. Estamos viviendo un verdadero cambio de época. Estos tiempos son ya leyenda. Como lo dijimos en la campaña del 2006, la Patria vuelve. No tengamos miedo, tengamos fe. Que nos roben todo, menos la esperanza. Lo mejor está por venir. ¡Hasta la victoria siempre!