De exportador a importador de energía
Repsol YPF incrementó sus ganancias un 195% en el primer semestre del año
Preocupación: las estadísticas muestran que Argentina cada vez importa más energía y ya no logra el autoabastecimiento. Mientras tanto, las multinacionales petroleras consiguen hasta triplicar sus ganancias y las reservas de hidrocarburos cayeron un 38% en ocho años. Las provincias prorrogan las concesiones de sus yacimientos por décadas para cubrir su déficit fiscal. En este marco Gran Bretaña se alista para extraer petróleo de la plataforma marítima argentina, desde el territorio usurpado de las islas Malvinas.
En lo que va del año los combustibles aumentaron hasta un 30% y, desde el mes pasado, los mayores consumidores de gas y electricidad pagan tarifas entre un 23% y un 93% más caras respecto a julio, debido a la reducción del 70% de los subsidios estatales a las empresas distribuidoras de estos servicios.
El aumento tarifario rige desde noviembre de 2008, pero el Gobierno decidió, ante la mayor demanda energética que se produce durante los meses de junio y julio, restituir los subsidios durante esos sesenta días. Ese año, mediante el decreto 2067, se dispuso la creación de un Fondo Fiduciario integrado por aumentos tarifarios a pagar por los usuarios consumidores de gas y electricidad para garantizar el abastecimiento energético “por falta de inversión en el sector productor”, según se lee en la propia norma. Sin embargo, desde septiembre de 2009, gracias a una resolución judicial, los usuarios afectados pueden no abonar las nuevas cargas tarifarias y las empresas distribuidoras tienen prohibido suspenderles el servicio.
Hasta acá la situación coyuntural que debaten autoridades nacionales y determinados sectores de la oposición política. El fondo de la cuestión se expresa en cifras. En la última década las reservas comprobadas de hidrocarburos cayeron un 38% (16% las de petróleo y más del 50% las de gas natural) según un informe del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi (IAE) que se hace en base a los datos oficiales. De 2008 a 2009 hubo un 5% menos de reservas gasíferas y un 0,6% menos de petroleras. Esta situación se complementó con un incremento de la demanda de gas y electricidad que este año ya batió récords históricos en el país.
A partir del análisis de estos datos se estima un horizonte de reservas de casi 8 años para el gas y de 11 para el petróleo, cifras que “vienen disminuyendo sostenidamente durante los últimos años” como asegura el informe. Por esta razón, Argentina ya no puede autoabastecer su demanda doméstica de energía eléctrica, que creció un 40% desde 2003, mientras la capacidad de generación sólo se elevó un 18,2%. Además, en ese año las exportaciones de combustibles eran casi 10 veces superiores a las importaciones, pero sólo aumentaron un 15% hasta 2009, mientras que las importaciones crecieron un 380% en el mismo período. En términos económicos esta variación significó grandes pérdidas, porque si en 2003 el barril de petróleo cotizaba alrededor de 25 dólares, a fines del año pasado se pagaba 80.
Ganancias e inversión
Todas las voces coinciden en que la causa de la caída del abastecimiento energético se encuentra en la falta de inversión. Las petroleras no exploran y no pretenden asumir riesgos. Para los políticos defensores del neoliberalismo el problema es el bajo costo al que se venden la nafta y el gasoil y se distribuye el gas y la energía eléctrica. Sus argumentaciones se apoyan en el costo más alto que tienen estos servicios en varios países de la región. En cambio, para los sectores más críticos del modelo económico, la raíz del problema fue la privatización de YPF y de otras empresas distribuidoras de energía, por lo que reclaman la estatización de los hidrocarburos. Hay un dato contundente que desmiente la primera postura y refuerza la segunda. Repsol-YPF obtuvo un 195% más de ganancia en el primer semestre de este año respecto al mismo período de 2009, que se tradujo en una ganancia neta de 781 millones de dólares, casi tres veces más elevada que la registrada por la empresa en España. Además, entre febrero de 2008 y abril de este año la filial argentina le giró al grupo Repsol 4.776 millones de dólares. Repsol-YPF es el principal oferente de combustibles del país y domina el 58% del mercado. En este sentido, lo más alarmante es que la declinación de las reservas que administra fue del 65% desde 2000, mientras que la caída global de las mismas fue del 16%.
¿Hay una política de vaciamiento de la empresa? ¿Es posible sostener que las petroleras no tienen suficiente dinero para invertir? ¿Es necesario que las clases medias financien la importación de energía? Todas estas preguntas alimentan el debate y refuerzan las posiciones a favor de la recuperación de los recursos naturales, cuando el 85% del petróleo mundial es de los Estados nacionales o de las petroleras de esos Estados, según datos publicados por el Financial Times de Londres.
Provincialización de los recursos
Otro punto que genera controversias es la administración de los yacimientos petrolíferos y gasíferos por parte de las provincias. La reforma constitucional de 1994 bajo la presidencia de Carlos Menem, sometida a los mandamientos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, determinó que Argentina fuera el único país de latinoamérica que cedió la administración de las reservas de hidrocarburos a cada provincia y quitándoselas al conjunto de la Nación.
Cinco de las diez provincias petroleras poseen el 94% de las reservas del país: Chubut, Santa Cruz, Mendoza, Neuquén y Río Negro. Todas ellas concesionan los yacimientos por regalías de entre 12% y 15% y ocho de las diez totales tienen déficit fiscal. Para afrontar esta situación, las provincias prorrogan los contratos mucho antes del vencimiento y negocian los mismos desde una posición de desventaja debido a la urgencia con la que necesitan financiamiento. Los fondos anticipados que obtienen por las regalías les permiten salir al mercado en busca de créditos y cubrir los gastos a corto plazo para agudizar los problemas fiscales de cara al futuro.
El de Chubut es el caso más emblemático, porque posee el 43,2% de las reservas y el yacimiento petrolero más grande del país, Cerro Dragón, que en 2007 -cuando todavía quedaban 20 años de contrato- fue concesionado hasta 2047. Por su parte, el gobernador de Mendoza está a punto de estirar la concesión de 37 áreas petroleras por diez años más (de 2017 a 2027), al igual que los gobernadores de Neuquén y Río Negro, que seguirían el camino elegido por Santa Cruz.
Neocolonialismo
El cuadro se completa con la reciente exploración petrolera británica en la plataforma marítima argentina por parte de las empresas Desire, Rockhopper, Falkland Oil&Gas y Borders Southern. La política imperial de Inglaterra sobre el territorio usurpado de las islas Malvinas, le permite hacer uso de su plataforma marítima, reclamar territorios de la Antártida que pertenecen al país y apropiarse de los recursos naturales de esta región. En el Atlántico Sur hay unos 5 millones de km2 en disputa, con recursos incalculables.
Además, el Tratado de Lisboa de la Unión Europea (UE), que entró en vigencia en 2009, cataloga a las islas Malvinas como “dominio marítimo” de la comunidad europea. Con esta inclusión, Gran Bretaña encolumnó a los 27 países miembros de la UE detrás de su objetivo. Si bien Argentina ha intentado regionalizar el conflicto y consiguió el apoyo de los países suramericanos, la decisión de ceder la mitad de las regalías de la cuenca malvinense a la provincia de Tierra del Fuego, la más cercana a las islas, dejó parte del conflicto en manos de una población de menos de 130 mil habitantes, mientras Inglaterra logró agrupar 26 socios para reclamar más territorios marítimos y terrestres.
La endeble política argentina ante la inminente extracción petrolera inglesa en aguas argentinas se completa con la elección del banco Barclays como coordinador del canje de deuda externa realizado recientemente por el Gobierno, el mismo grupo inversor que participa en la financiación de las petroleras en cuestión.
Desde Buenos Aires,
Ignacio Díaz.
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