El Psuv desarrolla una inédita experiencia
No pocos observadores del proceso revolucionario venezolano han advertido el doble filo de las numerosísimas convocatorias electorales que lo caracterizan: por un lado, la participación democrática constante de una larga mayoría de la población, llamada a decidir siempre sobre cuestiones de candente actualidad más que sobre candidatos; por el otro, la fatiga y el acostumbramiento que tal ejercicio supone para la militancia y para los sectores menos comprometidos, a la vez que determina en una franja de la dirigencia ideas, métodos y comportamientos escasamente compatibles con la gran idea de Revolución.
Esta campaña, apuntada a ganar por larga mayoría las elecciones que el 26 de septiembre impondrán una nueva Asamblea Nacional (el Congreso unicameral de Venezuela), viene a mostrar que Hugo Chávez se las ha ingeniado para hacer de la necesidad una virtud y transformar la deformante práctica electoralera de una habitual campaña electoral, en instrumento sorprendente de educación, organización y participación de las bases del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). Así, opera un influjo radicalizador de constantes exigencias nuevas sobre la dirigencia, obligada a marchar al ritmo que le impone el objetivo revolucionario encarnado en millones de personas, en lugar de trasladar a éstas la insustancial disputa por la elección de tal o cual nombre para un cargo de Diputado.
Maquinaria roja
Llevada por la misma lógica, incluso el significado que en otras latitudes tiene la palabra “maquinaria”, reducido al concepto de aparato aceitado con dinero, prebendas y falsas ilusiones para el mero objetivo de obtener votos, adquirió en esta oportunidad un sentido por completo diferente, al asociarse a un mecanismo de participación colectiva de proporciones impresionantes: 12.471 Unidades de Batalla, cada una constituida como comando político y electoral del Psuv en el ámbito territorial correspondiente al Centro de Votación.
Cada Unidad de Batalla –siempre y en todos los casos con el aditamento Bolívar 200, inequívoco signo del carácter de continuidad histórica atribuido a la campaña- está integrada por militantes del Psuv, de la siguiente manera:
• 1 Jefe o jefa de la UB por cada Centro de Votación
• 1 Coordinador o coordinadora de Testigos de mesa
• 1 Coordinador o coordinadora de Seguridad
• 1 Coordinador o coordinadora de Logística
• 1 Coordinador o coordinadora de Movilización
• 1 Jefe o jefa de Frentes Sociales
• 1 Jefe o jefa de Misiones Sociales
• 1 Jefe o jefa de Poder Comunal
• 1 Jefe o jefa por cada una de las Patrullas Bolívar 200 correspondientes a las Mesas Electorales existentes en el Centro de Votación.
Las Unidades de Batalla están integradas por Patrullas. En total se conformaron 36.603 Patrullas, correspondientes al mismo número de mesas de votación, distribuidas en todo el territorio nacional. Están compuestas por un jefe o jefa de Patrulla y cincuenta patrulleros y patrulleras militantes del Psuv, de tal manera que “cada uno tenga la responsabilidad directa de identificar, localizar y convencer para la causa patriota revolucionaria, a diez electores y electoras de su mesa de votación. El jefe o jefa de Patrulla se encargará de las tareas de enlace con la UB, transmisión de información, convocatoria, coordinación y evaluación de su Patrulla, siempre con el apoyo solidario de los patrulleros y patrulleras que la integran”. El objetivo de la Campaña Admirable fue desplegar un total de 1.830.150 patrulleros. Cada Patrulla tiene la misión de asegurar la victoria electoral en su mesa de votación.
Este mecanismo multitudinario se define además por las tareas que la dirección partidaria le encomendó:
• “Elaborar el Mapa Político-Electoral correspondiente a cada Centro de Votación, a fin de facilitar y garantizar las tareas de identificación, localización y contacto con todos los electores y electoras de ese distrito.
• Diseñar la estrategia política para la organización, participación protagónica y movilización de los electores y electoras en las actividades de campaña, así como en el acto de votación.
• Habilitar una casa, un patio, una plaza u otro espacio cercano al Centro de Votación, que sirva como base de operaciones permanente de la Unidad de Batalla y sus patrullas, como centro de información, agitación política, propaganda, y sitio de reuniones, procurando la incorporación de las organizaciones populares que operan en la zona, los frentes sociales, misiones y todas las expresiones organizativas del poder comunal.
• Realizar reuniones de manera permanente para la evaluación y programación de actividades, así como para recibir información de las Patrullas y prestar el apoyo que éstas requieran para asegurar su funcionamiento efectivo.
• Reportar permanentemente a su Comando Circuital información sobre la evolución de situaciones en la circunscripción correspondiente a su Centro de Votación, así como sobre el desempeño de las patrullas, y cualquier otra circunstancia que así lo amerite durante todo el proceso de campaña, así como el día de la elección.
• Garantizar los medios logísticos necesarios para el proceso de campaña electoral en torno a cada Centro de Votación y, muy especialmente, para cubrir las necesidades de transporte, comunicación, información, alimentación e hidratación durante el día 26S, en que culminará el proceso electoral.
• Garantizar la selección de todos los y las testigos de mesa necesarios para el proceso de votación, así como su capacitación y movilización para cumplir, eficaz y eficientemente, con la defensa del voto.
• Establecer los dispositivos de seguridad que sean necesarios en los alrededores del Centro de Votación y para la movilización durante todo el proceso de campaña y, muy especialmente, durante el día 26S.
• Asegurar, a través de las Patrullas, la puntual movilización y participación de todos los compatriotas electores y electoras, en el acto de votación del 26S y garantizar el triunfo del Pueblo en Revolución.
• Realizar, con creatividad, entusiasmo, responsabilidad, voluntad y compromiso militante, todas aquellas tareas adicionales que la propia Unidad de Batalla considere necesarias para cumplir su objetivo; así como todas aquellas que instruya directamente el Comandante Hugo Chávez”.
Forja
No es difícil imaginar el tipo de militante que se forja si, para participar de una campaña electoral, se le propone “la responsabilidad de contactar a todos y cada uno de los electores y electoras de la mesa de votación, a fin de ganar todas las voluntades posibles para participar en las actividades de campaña a favor de la Revolución Socialista Bolivariana, y en el acto de votación del 26S”. Lejos del trabajo burocrático o clientelístico el llamado es a “recorrer calle por calle, casa por casa, en el ámbito correspondiente a su Centro de Votación, realizando con creatividad, entusiasmo, responsabilidad, voluntad y compromiso militante, todas las actividades políticas, sociales, culturales y deportivas, organizadas en coordinación con su correspondiente Unidad de Batalla Bolívar 200, con la finalidad de unir a las comunidades y motivar a los electores y electoras para el logro de la victoria patriota del 26S”.
Además de insistir en la necesidad de ubicar a todos los electores, sin distinción, e incluso si ya no residen donde están inscriptos, la consigna es “prestar atención especial a los electores y electoras que se identifiquen como ‘ni-ni’, e incluso a los escuálidos, siempre que no sean oligarcas. Con seguridad muchos de los ‘ni-ni’ se convertirán en ‘sí-sí’, siempre que la tarea política de acercamiento, de convencimiento personal cara a cara, se realice de manera franca, creativa y sistemática”.
Innecesario decir que esto no semeja en nada al mecanismo de una campaña tradicional y está, además, cargado de conceptos fundamentales visibles en la siguiente explicación: “La Revolución es inclusión y la inclusión facilita la unidad del Pueblo. Los patrulleros y patrulleras deben contribuir durante este proceso que culmina el 26S, a profundizar la unidad del Pueblo en función de garantizar la victoria bolivariana socialista”.
Como ya lo explicó largamente América XXI en su edición de julio pasado, en esta elección parlamentaria no se juega el contenido de la Revolución Bolivariana, pero sí su forma de desenvolvimiento futuro. Sin excepción, las empresas encuestadoras auguran la victoria del Psuv. Al punto que ya hay un justificado temor de que la oposición apele nuevamente a la abstención, para evitar una nueva y más onerosa derrota. Pero a cuatro semanas de los comicios parece evidente que la verdadera victoria, la que garantiza un salto formidable en conciencia y organización para las grandes mayorías, ya se ha alcanzado.
Desde Caracas,
Marcelo Zugadi, con informes del Psuv