América XXI
Año VIII
Número 63 - Julio 2010
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Indignación por alianzas en Maranhão y Minas Gerais

Por: Leonardo Boff
Fecha de publicación: 25/06/10

Estremecimientos: al tiempo que la candidata del Partido dos Trabalhadores, Dilma Rousseff, comienza a ganar terreno en las encuestas con vista a las presidenciales del 3 de octubre próximo, una protesta inusual sacude a la militancia y a buena parte de la población. El legendario dirigente campesino Manoel da Conceição envió una carta a Lula invocando la historia de lucha para que no se consume la alianza que en Maranhão obliga al PT a llevar como candidata a la gobernación a Roseana Sarney, hija del ex presidente José Sarney. “Estupran el Código de Ética del partido para donar el PT a una oligarquía corrupta”, dice otro fundador, Domingo Dutra, en huelga de hambre junto a Conceição. En solidaridad, el teólogo y ex sacerdote –obligado por el Vaticano a renunciar– Leonardo Boff redactó esta carta que América XXI reproduce textualmente.



Pasé un fin de semana leyendo por enésima vez El Príncipe de Maquiavelo, en un esfuerzo por entender la actual política de la Dirección Nacional del PT. Y allí encontré las fuentes que posiblemente están inspirando al así llamado nuevo PT, el que cambió el poder de la voluntad de transformar la realidad por la voluntad de poder para adecuarse a la realidad, notoriamente envenenada con el propósito de perpetuarse en el poder. En las palabras del candidato electo por la convención del partido en Minas Gerais, Fernando Pimentel y después invalidado, en nombre de la alianza con el Pmdb: “el PT nuevo es el PT que hace alianzas y convive con la realidad política brasileña, buscando transformarla (...) No somos más un partido que coloca la ideología como una máscara, como anteojos oscuros para no ver la realidad política; operamos con la realidad política tal como es, para transformarla”.

Traduzcamos ese discurso de disfraz. La ideología básica del PT originario era la ética y las reformas estructurales. El nuevo PT entiende este propósito como una máscara que no permite avizorar la realidad política tal como es. Sabemos cómo es el estilo de la política vigente, montada sobre alianzas espúrias, sobre la mercantilización de las relaciones políticas y sobre el rapiñaje del dinero público.

Pimentel todavía cree que con las alianzas se pretende transformar la realidad, como si para transformar una gavilla de bandidos se debiera formar parte de ella. La ética fue enviada al limbo y en su lugar entraron los consejos de Maquiavelo. Éste tuvo un propósito semejante a la Dirección del PT: “ir directamente a la verdadera realidad de las cosas y no atenerse a representaciones imaginarias” (c. XV). Para Maquiavelo la verdadera realidad de las cosas es la búsqueda tenaz del poder, las formas de conquistarlo y conservarlo. Y allí vale todo; los fines justifican todos los medios: el perjurio, el crimen y hasta el bien si eso trajese ventajas. Las “representaciones imaginarias” es la ética, lo que debe ser. No se la pone de lado; vale si favorece al poder. Caso contrario puede ser atropellada: “no apartarse del bien cuando se puede, pero saber usar el mal, si es necesario” (c.XVIII). Lo importante no es ser bueno, sino parecer bueno. No hay por qué cumplir la palabra empeñada, si ella se vuelve contra el príncipe pues “nunca faltarán motivos legítimos para justificar el no cumplimiento de la palabra comprometida (c.XVIII).

Entristece leer a Pimentel: “en ese proceso de renovación, algunos compañeros van a quedarse en el pasado”. Ellos, en verdad, son los portadores del futuro,  porque son fieles a la ética y al sueño de una política diferente al modo en que hoy se la hace. La Dirección del PT se rindió a ella, haciendo alianzas escandalosas para perpetuarse en el poder y empantanándose así en el pasado.

El pueblo no merece ser defraudado de esta manera. No es invirtiendo en políticas asistenciales que se podrá restituir la dignidad. Incluso así, hay tantos en las bases, diputados, alcaldes y concejales del PT antiguo y ético que mantienen vivo el sueño y que no abandonan la gran pregunta: ¿qué Brasil queremos y qué ética pública precisamos?

Quiero solidarizarme con las víctimas del maquiavelismo del nuevo PT, especialmente en Minas Gerais y en Maranhao. En este Estado está ocurriendo una tragedia, bien representada por el histórico sindicalista Manoel da Conceição, de 75 años, fundador del PT, torturado y mutilado por la policía de las oligarquías entre las cuales estan los Sarneys, siendo obligado a votar por Roseana Sarney del Pmdb. En carta abierta al compañero Lula, que hace llorar, escribe: “con ternura y amor de un hermano”: “cómo elegir esas figuras que me mutilaron, torturaron y mataron decenas de mis más fieles compañeros (...) eso hiere de muerte nuestro honor y nuestra historia”. Pero el proyecto de poder no tiene el mínimo sentido humanitario (Maquiavelo dixit).

De la misma manera quiero solidarizarme con las víctimas de Minas Gerais, con Sandra Starling, con Patrus Ananías, de los mejores ministros de gobierno, con Durval Ángelo, paladín de los derechos humanos y de tantos y tantas que están sufriendo indignados.

No todo vale en este mundo. Y si Cristo murió, fue también para mostrar que no todo vale y que para todo hay límite, válido también para el PT.