Creciente movilización de trabajadores en todas las regiones del país
Trabajadores de Guayana denuncian los monopolios y apoyan el proceso de expropiaciones
Conciencia: la coyuntura generada por la burguesía al acaparar o especular con los alimentos derivó en que la masa trabajadora asuma un papel decisivo, obligándose a alcanzar el máximo de niveles de eficiencia en la producción. Se activó así un proceso de organización a través de consejos de trabajadores constituidos en cada empresa, con voceros escogidos en asamblea, quienes participan en la planificación de la producción y distribución. La relación directa de estos organismos con los Consejos Comunales está gestando un salto cualitativo en la revolución. La visión guevarista de que el trabajo voluntario es una escuela creadora de conciencia es un factor clave en este proceso.
La Revolución Bolivariana libra una guerra económica. Así lo planteó el presidente Hugo Chávez el pasado 13 de junio, en su programa dominical: “Esta burguesía parasitaria, apátrida, lacaya y entreguista, nos ha declarado la guerra económica. El Gobierno junto a la clase obrera enfrentará esta guerra. El conflicto se agudiza y no hay forma de escapar de él, la única forma es enfrentarlo”.
El reto que plantea el gobierno nacional para alcanzar la soberanía económica es salir del esquema rentista petrolero para independizar la economía nacional. Es allí donde se pone a prueba la conciencia del deber social de la clase trabajadora para organizarse y sacar adelante la producción en todos los sectores: alimentario, eléctrico, siderúrgico, manufacturero.
El gobierno bolivariano está reconstruyendo el aparato productivo del país, para responder con mayor eficiencia a los intereses de la sociedad entera. A través de la propiedad social, el Gobierno transforma los principales medios de producción, que pasan a ser administrados por el Estado, con la participación de los trabajadores y las comunidades organizadas.
Las principales industrias constituidas y recuperadas por la revolución, tales como Pdvsa, Sidor, Corpoelec, Corporación Venezolana de Alimentos y otras, hoy son de propiedad social. Es el camino adoptado para avanzar en la construcción del socialismo, cuya concreción –repite el presidente Chávez– requiere que los obreros estén convencidos de que su realización individual está ligada a la realización de toda la sociedad. “A la clase obrera venezolana le pido su apoyo para construir la propiedad social”, dijo Chávez en un encuentro con diferentes sectores sindicales del país, en vísperas del 1º de mayo.
Obreros de Petróleos de Venezuela Socialista
En diciembre de 2002 la clase obrera petrolera realizó una labor heroica al derrotar el paro petrolero organizado por la meritocracia golpista de la vieja Pdvsa y el Departamento de Estado estadou-nidense. A pesar de las pérdidas –valuadas en unos 10 mil millones de dólares– y los daños a la infraestructura tecnológica y productiva de la mayor industria del país, la clase obrera petrolera, valiéndose de un altísimo sentido patriotico, derrotó el paro con audacia y dedicación. En poco tiempo, los trabajadores lograron reestablecer la industria, convirtiéndola hoy en una de las mejores empresas petroleras del mundo, calificada a finales del año 2009, como la cuarta empresa petrolera más importante del planeta.
De la mano con la clase obrera, el Estado venezolano ha demostrado capacidad para administrar y poner a funcionar los recursos. En el año 2007 rescató la faja petrolífera del Orinoco, expulsando a la transnacional Exxon Mobil, dejando atrás los tratados aberrantes que la vieja Pdvsa firmó en la IVª República, donde la industria se ponía al servicio de los intereses imperialistas.
En 2009, con el plan de recuperación de los servicios terciarios y conexos de la producción petrolera, Pdvsa incluyó en su nómina a más de ocho mil trabajadores tercerizados que prestaban servicio en el Occidente y Oriente del país en unas 40 empresas contratistas. Estos ocho mil obreros están hoy liberados y en organización permanente en consejos socialistas de trabajadores.
En la actualidad se está conformando, al sur del país, un parque industrial con un enorme grupo de empresas integrado por la Siderúrgica del Orinoco (nacionalizada en el 2008), la Corporación Nacional de Aluminio (creada en agosto de 2009 y agrupando a su vez a varias empresas del sector), y otras que albergan un enorme número de trabajadoras y trabajadores. De esta forma se está constituyendo un sector que promete gran desarrollo industrial para la nación. Esto se está concretando a través de la recuperación de la administración de estas empresas (antes en manos privadas) y a través de la superación del aparato burocrático e inoperante heredado desde la IVª República, que dejó estas fábricas en bancarrota, con deficiencias tecnológicas y deudas con sus trabajadores, que el gobierno bolivariano canceló oportunamente.
El 30 de abril de este año, en reunión con los obreros de este sector, Chávez aprobó un financiamiento de 700,8 millones de dólares para levantar estas industrias con recursos provenientes de Pdvsa mediante el “Plan Guayana Socialista”. También planteó que los recursos sean administrados bajo el control revolucionario del Estado con los trabajadores, quienes diseñaron un proyecto para impulsar la producción y solventar las debilidades en la producción y distribución que padecen estas empresas. El Presidente explicó que estas empresas solamente se levantarán con una clase obrera dispuesta a trascender las luchas reivindicativas egoístas, y a asumir la tarea de construir el socialismo.
Por otro lado, el sector alimentario naciente agrupa a unos 20.224 trabajadores que trabajan en unas 31 empresas, 108 plantas y 144 unidades de producción. La mayoría de estas empresas han sido creadas en la revolución, y algunas recuperadas como Café Fama de América, Industrias Diana –que aumentó en 27% la producción después de su nacionalización– Lácteos Los Andes que también aumentó en un 39% la producción, y Centrales Azucareros.
Al acaparar o especular con los alimentos la burguesía ha generado una coyuntura en la que la masa trabajadora está asumiendo un papel decisivo, obligándose a alcanzar el máximo de niveles de eficiencia en la producción. Movida por esta necesidad, se organiza a través de los consejos de trabajadores constituidos en cada empresa, con voceros escogidos en asamblea, quienes participan en la planificación de la producción y distribución. También entablan una relación directa con los consejos comunales al realizar trabajo voluntario en las comunidades cercanas a cada empresa, con la visión guevarista de que el trabajo voluntario es una escuela creadora de conciencia.
Movilización para la liberación
El pasado 1º de junio se dio una marcha desde la Sede principal de Petróleos de Venezuela Socialista hasta Fedecamaras (institución representante de la burguesía nacional). Esta marcha estuvo integrada por obreros de todos los sectores –petrolero, eléctrico, alimentario, aluminio, entre otros– empresas recuperadas y creadas en la revolución. La movilización expresó su respaldo a los procesos de expropiación que se están desarrollando actualmente, y denunció el saboteo burgués. Las consignas, la alegría y el espíritu de lucha impregnaron el ambiente, allí algunos trabajadores manifestaron lo siguiente:
Angel Orsini, trabajador de Industrias Diana: “Estoy marchando para dar mi respaldo a la construcción del sistema socialista, porque es lo único que puede salvar al planeta. Estamos conscientes de que cada una de nuestras manos deben estar al servicio de la patria, del continente y de la humanidad y no al servicio de la burguesía”.
Rigoberto Pérez, trabajador de Pronutrico, expresó: “Las expropiaciones son necesarias porque la burguesía no piensa en el pueblo, piensa sólo en sus intereses, nosotros hemos demostrado que en manos del Estado y de los trabajadores, las empresas son más eficientes y estamos aquí dándole un respaldo a la revolución”.
A lo largo de este mes han sido permanentes las movilizaciones obreras en todas las regiones del país, donde manifiestan su compromiso con el pueblo y reconocen que sin socialismo no hay patria, además de darle un respaldo a los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela para las elecciones de la Asamblea Nacional. La guerra económica continua, la clase obrera está a la vanguardia y comienza a ser ejemplo e inspiración para el resto de los venezolanos.
Desde Caracas