América XXI
Año VIII
Número 63 - Julio 2010
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Fecha de publicación: 25/06/10

Autoridades y especialistas brasileños se mostraron sorprendidos debido a la intensidad de las lluvias en municipios como União dos Palmares, Río Largo y Branquinha (Alagoas), que habitualmente padecen sequías prolongadas y ahora están cubiertas de lodo, escombros, árboles y restos de las viviendas que se vinieron abajo.

El Gobierno ilustró la magnitud de la tragedia provocada por las lluvias en el nordeste del país al sostener que las tareas de asistencia son comparables con las que el país ejecutó tras el terremoto en Haití. Las autoridades dispusieron un gran operativo para hacer frente al fenómeno que provocó centenares de muertos y desaparecidos y más de 100 mil damnificados.

El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, dijo que sólo vio una escena de devastación de esas dimensiones en Haití, luego del sismo que en enero pasado dejó cerca de 300 mil muertos y más de un millón de desplazados.

Las lluvias que comenzaron el 17 de junio afectaron a 86 municipios, debido a la crecida de ríos, inundaciones y deslizamientos de tierra. Muchos poblados de los estados de Alagoas y Pernambuco permanecieron durante muchos días bajo las aguas, llenos de escombros y sin suministro de agua potable y energía eléctrica.

La operación de ayuda incluyó 1.300 militares, dos hospitales de campaña, brigadas de bomberos de todo el país, perros especialistas en rescates, puentes plegables y toneladas de alimentos y medicinas.