América XXI
Año VIII
Número 63 - Julio 2010
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Fecha de publicación: 25/06/10

Dos meses después de la explosión en una plataforma petrolera que provocó un derrame de petróleo en el Golfo de México, la empresa British Petroleum (BP) llevaba invertidos 2 mil millones de dólares para tratar de frenar el desastre ecológico.

La multinacional británica explicó en un comunicado que los gastos incluyen la asistencia a las víctimas, contando las familias de los 11 trabajadores muertos, las operaciones para frenar la fuga de petróleo, la contención de la marea negra, los subsidios a los Estados y el pago de los reclamos de los afectados.

Hasta ese momento, se habían presentado 65 mil reclamos de personas directamente afectadas por el vertido y se habían realizado más de 32 mil pagos por algo más de 100 millones de dólares.

El 16 de junio, la petrolera –responsable de la plataforma averiada– anunció un paquete de medidas, incluida la creación de un fondo de 20 mil millones de dólares, para hacer frente a las obligaciones derivadas de la catástrofe.

Hasta el 20 de junio, la compañía había retirado 11 mil barriles de crudo recogido de la superficie del mar y aproximadamente 558 mil barriles del área costera, apenas una parte de lo que se derrama permanentemente desde el 20 de abril, cuando se accidentó la plataforma Discoverer Enterprise.

BP creó un departamento especial para intentar paliar las consecuencias del vertido, que recibirá el nombre de Organización para la Rehabilitación de la Costa del Golfo, y que será encargada de gestionar el fondo especial de 20 mil millones de dólares creado por la multinacional.

La decisión de crear un nuevo organismo incluye el desplazamiento a otras áreas de Tonny Hayward, responsable hasta ahora de los trabajos para frenar el derrame, quien ha sido criticado no sólo por la lentitud de las tareas, sino por la indiferencia que ha mostrado frente a esta inédita contaminación.

Cuatro días antes del desplazamiento del ejecutivo, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, lo criticó por asistir a una regata mientras fluyen miles de litros de crudo en aguas del Golfo de México.

Nuevas oleadas de crudo fueron detectadas a fines de junio en zonas de las playas de Pensacola, en la costa noroeste de Florida, pese a que varios equipos de limpieza trabajan de manera continua. Las manchas de alquitrán y fango ocupan una zona de casi cinco kilómetros de extensión. Los desprendimientos del vertido forman pegotes de alquitrán, crudo degradado de color rojo y “espuma”.

Las tareas de limpieza se cobraron la vida de dos personas que trabajaban en los equipos dispuestos para atenuar las consecuencias del derrame. Las autoridades informaron el 23 de junio que un operario murió en un accidente en una piscina y el otro en un buque que almacena el crudo que recoge del mar.

Mientras tanto, el fiscal de cuentas del estado de Nueva York, Thomas DiNapoli, anunció que demandará a BP por las pérdidas que sus inversores registraron debido a la caída de las acciones de la petrolera.