Por la conducta imperial naufragó la Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU
El Alba mostró en Copenhague que el capitalismo destruye el planeta

Fracaso: como era presumible, la XVª Conferencia Internacional de la ONU sobre Cambio Climático, realizada en diciembre en Copenhague, terminó sin ningún acuerdo. Ese fracaso alumbró no obstante una singular victoria: el Alba se mostró ante el mundo como una alternativa y reivindicó ante la platea internacional la necesidad de reemplazar el capitalismo por el socialismo para salvar al planeta. Como contrapartida los países más poderosos del mundo actuaron contra la democracia y contra el interés de la humanidad y sin pudor intentaron aprobar un documento hasta última hora clandestino. La participación de Hugo Chávez y Evo Morales y la reflexión de Fidel Castro ampliamente difundida enterraron la demagógica intervención de Barack Obama que llegó a la clausura de la reunión luego de haber pasado por Oslo a recibir el Premio Nobel de la Paz (ese mismo día mandó 30 mil soldados más a Afganistán). “Hoy mueren al año unos 9,2 millones de niños antes de alcanzar el quinto año de vida. 1.100 millones de habitantes no tienen acceso al agua potable y 1.020 millones de personas sufren hambre: ese es el escenario del mundo. La causa es el sistema metabólico destructivo del capital y su modelo encarnado: el capitalismo”, dijo Chávez en un discurso que dio la vuelta al mundo.

“No conoceremos ninguna declaración. Los documentos de trabajo de dos años quedaron ahí congelados como la nieve. Sacar ahora un documento de la nada sería lamentable y vergonzoso”, afirmaron los integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) luego de finalizada la Cumbre sobre Cambio Climático realizada en Copenhague en diciembre. Los integrantes del Alba responsabilizaron al presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama y a los mandatarios de las naciones más poderosas de Europa, entre ellos al primer ministro británico, Gordon Brown, la canciller alemana, Angela Merkel y al jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero por el fracaso de la reunión: “Se ha roto el proceso democrático y nosotros hemos venido a denunciar la ruptura de los procedimientos que se estaban llevando a cabo”. En representación de Ecuador, la ministra de Patrimonio Natural, María Fernanda Espinosa, afirmó: “esa manera de proceder refleja prácticas antidemocráticas que violan todos los principios de la ONU y del multilateralismo, por eso los países del Alba han alzado la voz, apoyados en sus críticas por otros como Brasil, China e India”.

Venezuela ante el mundo

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sentó precedente en Copenhague: sus palabras dieron la vuelta al mundo. “Uno pudiera decir que un fantasma recorre Copenhague, parafraseando a Carlos Marx; anda en silencio por esta sala, entre nosotros, se mete por los pasillos, sale por debajo, sube, casi nadie quiere nombrarlo: el capitalismo es el fantasma”. Durante su discurso, el mandatario venezolano retomó los cánticos de los miles de jóvenes que habían llegado a la capital dinamarquesa para pronunciarse contra el principal responsable del cambio climático: “No cambien el clima, cambien el sistema’. El capitalismo, el modelo de desarrollo destructivo está acabando con la vida, amenaza con acabar definitivamente con la especie humana. Y el otro lema que llama a la reflexión: ‘Si el clima fuera un Banco ya lo habrían salvado’. Y creo que es verdad. Si el clima fuera un Banco capitalista de los más grandes, ya lo habrían salvado los gobiernos ricos”. Ante los aplausos de los asistentes, Chávez recordó que el mismo día en que Obama recibía en Oslo el Premio Nobel de la Paz, mandaba 30 mil soldados más a Afganistán. “La actual actividad humana supera los umbrales de la sostenibilidad poniendo en peligro la vida en el planeta, pero también en ello somos profundamente desiguales. Quiero recordarlo: los 500 millones de personas más ricas –esto es el 7% de la población mundial– es responsable del 50% de las emisiones contaminantes, mientras que el 50% más pobre es responsable de sólo 7% de las emisiones contaminantes. Por eso a mí me llama la atención que se ponga a Estados Unidos y a China al mismo nivel. Estados Unidos llegará acaso a 300 millones de habitantes. China tiene casi cinco veces más población. Estados Unidos consume más de 20 millones de barriles diarios de petróleo, China llega apenas a 5,6 millones de barriles diarios, no se puede pedir lo mismo a los dos países”. Ante la mirada atenta de los representantes de los países miembros de la ONU, Chávez afirmó que el 60% de los ecosistemas del planeta están dañados y el 20% de la corteza terrestre está degradada: “hemos sido testigos impasibles de la deforestación, la conversión de tierras, la desertificación, las alteraciones de los sistemas de agua dulce, la sobreexplotación de los recursos marinos, la contaminación y la pérdida de la diversidad biológica. La utilización exacerbada de la tierra sobrepasa en un 30% la capacidad para regenerarla. El planeta está perdiendo lo que los técnicos llaman la capacidad para autorregularse: cada día se liberan más desechos de los que pueden ser procesados. La supervivencia de nuestra especie martilla en la conciencia de la humanidad. A pesar de la urgencia, han transcurrido dos años de negociaciones para concluir un segundo período de compromiso bajo el Protocolo de Kyoto y asistimos a esta cita sin un acuerdo real y significativo”. Chávez aseveró que los integrantes del Alba no reconocerían el documento elaborado sin discusión por las naciones más ricas del mundo: “El conservadurismo político y el egoísmo de los grandes consumidores, de los países más ricos denotan una alta insensibilidad y falta de solidaridad con los más pobres, con los hambrientos, con los más vulnerables a las enfermedades, a los desastres naturales (…) Los países desarrollados deberían establecer compromisos vinculantes, claros y concretos en la disminución sustancial de sus emisiones y asumir obligaciones de asistencia financiera y tecnológica a los países pobres para hacer frente a los peligros destructivos del cambio climático. En tal sentido la singularidad de los Estados insulares y de los países menos desarrollados, debería ser plenamente reconocida”. Através de cifras contundentes e irrefutables, el presidente venezolano puso sobre la mesa la cruda cara de la realidad: “El ingreso total de los 500 individuos más ricos del mundo es superior al ingreso de los 416 millones de personas más pobres, los 2,8 millones de personas que viven en la pobreza con menos de 2 dólares al día y que representan el 40% de la población global obtiene sólo el 5% del ingreso mundial. Hoy mueren al año unos 9,2 millones de niños antes de alcanzar el quinto año de vida y el 99,9% de estas muertes ocurren en los países más pobres. La mortalidad infantil es de 47 muertes por mil nacidos vivos, pero es de sólo 5 por cada mil en los países ricos. La esperanza de vida en el planeta es de 67 años, en los países ricos es de 79, mientras en algunas naciones pobres es de sólo 40 años. Adicionalmente existen 1.100 millones de habitantes sin acceso al agua potable, 2.600 millones sin servicio de saneamiento, más de 800 millones de analfabetos y 1.020 millones de personas hambrientas, ese es el escenario del mundo. ¿Cuál es la causa? La causa, sin duda, es el sistema metabólico destructivo del capital y su modelo encarnado: el capitalismo”. Chávez denunció la actitud de algunos países que “están jugando a que aquí no haya documento porque precisamente no quieren una ley, no quieren una norma porque la inexistencia de esa norma les permite jugar su libertad explotadora, su libertad arrolladora. Hagamos un esfuerzo y presionemos aquí y en las calles para que de aquí salga un compromiso, un documento que comprometa a los países más poderosos de la Tierra”. En un llamado más a luchar por la paz en el mundo, el mandatario venezolano exhortó a que no se instalen más bases militares imperiales en ningún lugar del mundo y a que no haya más golpes de Estado: “construyamos un orden económico y social más justo y equitativo, erradiquemos la pobreza, detengamos de inmediato los altos niveles de emisión, frenemos el deterioro ambiental y evitemos la gran catástrofe del cambio climático, integrémonos en el noble objetivo de ser todos más libres y solidarios”. Para finalizar su exposición, el líder de la Revolución Bolivariana dijo: “el socialismo es el rumbo para la salvación del planeta, no tengo la menor duda, y el capitalismo es el camino del infierno, de la destrucción del mundo. La historia nos llama a la unión y a la lucha. Si el capitalismo se resiste, nosotros estamos obligados a dar la batalla contra el capitalismo y abrir los caminos de la salvación de la especie humana (...) Si no lo hiciéramos, la más maravillosa creación del universo, el ser humano, desaparecerá (...) Señor Presidente, señoras y señores seamos capaces de hacer de esta Tierra no la tumba de la humanidad, sino un cielo de vida, de paz y de hermandad para toda la humanidad”.

“He venido hoy aquí para actuar, no para hablar”

El presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, se presentó en la capital dinamarquesa el 18 de diciembre, último día de la Conferencia. Lo más reprobable de su conducta fue que, cuando ya tenía decidido el envío de 30 mil soldados más a Afganistán, asistió a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz. Sin haber participado de las discusiones entre los mandatarios presentes, pronunció un discurso vacío y demagógico. “Nos congregamos aquí en Copenhague porque el cambio climático representa un grave y creciente peligro para nuestros pueblos. (…) Es ciencia; no ficción. El cambio climático desenfrenado representa un peligro inaceptable para nuestra seguridad, nuestras economías y nuestro planeta. (…) Entonces, la interrogante que se nos presenta ya no es el carácter del desafío; la interrogante es nuestra capacidad de hacerle frente. Si bien la realidad del cambio climático no está en duda, nuestra capacidad de tomar medidas colectivas sí lo está, y depende de ella”, comenzó su intervención el presidente estadounidense. “Estoy seguro de que Estados Unidos cumplirá la promesa que hemos hecho: reducir nuestras emisiones aproximadamente un 17% para el 2020, y en más de 80% para el 2050, conforme a la legislación final. (…) En tercer lugar, debemos tener financiamiento que ayude a los países en desarrollo, particularmente los menos desarrollados y los más vulnerables, a adaptarse al cambio climático. Estados Unidos participará en proyectos de financiación de inicio rápido (fast-start funding) que otorgarán hasta 10 mil millones de dólares para 2012. Yayer, la secretaria Hillary Clinton, mi Secretaria de Estado, dejó en claro que participaremos en un esfuerzo mundial para movilizar 100 mil millones de dólares en financiamiento para 2020, si, y sólo si es parte del acuerdo más extenso que he descrito. (…) Damas y caballeros, no hay tiempo que perder. Estados Unidos ha tomado una decisión. Hemos trazado nuestro curso, hemos hecho nuestras promesas y cumpliremos con lo ofrecido. Ahora, considero que es el momento de que los países y pueblos del mundo se unan en un propósito común”.

Contundente respuesta de Evo a Obama

El presidente boliviano exigió y logró abrir la lista de oradores para denunciar el discurso de Obama. “Me siento sumamente preocupado sobre la forma como se quiere intentar aprobar un documento por presidentes que llegaron en el último momento; hay presidentes, delegaciones, que estamos desde hace dos o tres días atrás, respetando las formas de negociación para llegar a un acuerdo”, comenzó Evo Morales. “Rescato las palabras del presidente Obama: ‘No venimos a hablar sino a actuar’. Si queremos actuar, quiero pedirle que a partir de este momento cumpla con el Protocolo de Kyoto, y así vamos a creer que venimos a actuar y no a hablar; que a partir de este momento, toda la plata que se destina a las guerras se destine para salvar vidas humanas, y así vamos a creer que venimos aquí a actuar y no solamente a hablar”, fustigó Evo. “Queridos presidentes, hermanos presidentes, delegaciones de todo el mundo: Aquí está en debate si vamos a vivir o si vamos a morir, aquí estamos debatiendo si vamos a salvar vidas o vamos a matar. Y las diferencias, es muy claro, son con relación a las temperaturas –yo no soy experto, quiero ser muy sincero– y de acuerdo con las explicaciones de nuestros técnicos que van trabajando, ¿cuáles son las diferencias? Países que quieren, por ejemplo, permitir que la temperatura del mundo se incremente a 2º centígrados. Y de acuerdo con las orientaciones y las vivencias, elevar la temperatura en el mundo a 2º centígrados es eliminar a islas en el mundo, es eliminar las nevadas de las montañas de los Andes, es eliminar las nevadas de todo el mundo. Es gravísimo, y eso nuestros pueblos no lo van a aceptar, y tarde o temprano lo van a juzgar”. La reducción de las emisiones de gases fue otro de los temas planteados por el presidente boliviano: “Los países industrializados irracionalmente, llamados en otras palabras países ricos plantean cómo reducir de manera real sus emisiones de gases en un 50%. Los planteamientos de los pueblos que luchan por la vida son, por lo menos, reducir, hasta el 2050, de un 90% a un 100%. Entonces tenemos profundas diferencias: unos plantean solamente reducción de esos gases de efecto invernadero en un 50%, y otros planteamos reducción del 100%. Si no hay acuerdo –yo quiero reiterarles– si no hay acuerdo en estos niveles de presidentes ¿por qué no someternos a los pueblos? Es lo más democrático. Yo aprendí, en este corto tiempo de presidente, que mejor es gobernar subordinado a nuestros pueblos, entendiendo y atendiendo sus demandas en una democracia participativa donde ellos deciden”. Evo propuso llamar a un referendo para que sean los ciudadanos los que decidan cómo solucionar el problema del cambio climático. “En vez de seguir destinando plata a bases militares, a intervenciones militares, esa plata hay que destinarla para salvar al planeta Tierra, así, realmente, vamos a ser responsables todos. Si no entendemos, si no identificamos a los causantes del cambio climático, seguramente va a haber tantas conferencias, tantas cumbres de jefes de Estado y nunca vamos a resolver ese tema. Y por eso –quiero ser muy sincero– si queremos salvar las vidas, si queremos salvar a la humanidad, si queremos salvar al planeta Tierra, es obligado cambiar el sistema capitalista, sólo así salvaremos a la humanidad”.

Reflexiones de Fidel: El mundo medio siglo después

Luego de terminada la Cumbre de Copenhague, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, escribió una reflexión que pasará a la historia: “La teoría con que se defiende la adhesión al documento es endeble e implica un retroceso. Se invoca la idea engañosa de que los países ricos aportarían una mísera suma de 30 mil millones de dólares en tres años a los países pobres para sufragar los gastos que implique enfrentar el cambio climático, cifra que podría elevarse a 100 mil por año en 2020, lo que en este gravísimo problema equivale a esperar por las calendas griegas. Los especialistas conocen que esas cifras son ridículas e inaceptables por el volumen de las inversiones que se requieren. El origen de tales sumas es vago y confuso, de modo que no comprometen a nadie”. “¿Cuál es el valor de un dólar? –se preguntó Fidel Castro– ¿Qué significan 30 mil millones? Todos sabemos que desde Bretton Woods, en 1944, hasta la orden presidencial de Nixon en 1971 –impartida para echar sobre la economía mundial el gasto de la guerra genocida contra Vietnam– el valor de un dólar medido en oro se fue reduciendo hasta ser hoy aproximadamente 32 veces menor que entonces; 30 mil millones significan menos de mil millones, y 100 mil divididos por 32, equivalen a 3.125, que no alcanzan en la actualidad ni para construir una refinería de petróleo de mediana capacidad. Si los países industrializados cumplieran alguna vez la promesa de aportar a los que están por desarrollarse el 0,7% del PIB –algo que salvo contadas excepciones nunca hicieron– la cifra excedería los 250 mil millones de dólares cada año”. Con su característico estilo, Fidel se preguntó cuánto estaría dispuesto a gastar el gobierno de Estados Unidos para salvar a los nueve mil millones de personas que habitarán el planeta en el 2050, si antes no se producen grandes sequías e inundaciones provocadas por el mar debido al deshielo de glaciares y grandes masas de aguas congeladas de Groenlandia y la Antártida: “No nos dejemos engañar. Para salvar los Bancos el gobierno de Estados Unidos gastó 800 mil millones. Lo que Estados Unidos ha pretendido con sus maniobras en Copenhague es dividir al Tercer Mundo, separar a más de 150 países subdesarrollados de China, India, Brasil, Sudáfrica y otros con los cuales debemos luchar unidos para defender, en Bonn, en México o en cualquier otra conferencia internacional, junto a las organizaciones sociales, científicas y humanitarias, verdaderos acuerdos que beneficien a todos los países y preserven a la humanidad de una catástrofe que puede conducir a la extinción de nuestra especie. El mundo posee cada vez más información, pero los políticos tienen cada vez menos tiempo para pensar. Las naciones ricas y sus líderes, incluido el Congreso de Estados Unidos, parecen estar discutiendo cuál será el último en desaparecer”. Con ironía, Fidel remató: “Cuando Obama haya concluido las 28 fiestas con que se propuso celebrar estas navidades, si entre ellas está incluida la de los Reyes Magos, quizás Gaspar, Melchor y Baltasar le aconsejen lo que debe hacer”.


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