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Cinismo: en medio de la tragedia natural más terrible de la historia latinoamericana, Estados Unidos desembarcó en Haití 16 mil soldados de la siniestra 82 División Aerotransportada y envió una flota nuclear que rodea como un anillo al país caribeño. Sólo los países del Alba denunciaron la ocupación militar y exigieron a las Naciones Unidas que se expidiera sobre esta salvaje situación. Hasta el cierre de esta edición, el número de víctimas mortales sobrepasaba las 177 mil personas. La ayuda humanitaria para los tres millones de afectados –buena parte de ellos acosados por el hambre, la falta de agua, las enfermedades infecciosas y las heridas sufridas en el terremoto– fue obstaculizada por la ocupación del Aeropuerto y el predio de la Casa de Gobierno por parte de las tropas imperialistas, que demoraron la llegada de alimentos, medicamentos y personal sanitario durante la primera semana. Evo Morales no estuvo solo cuando denunció
a Estados Unidos por utilizar la
tragedia natural ocurrida en Haití para
ocupar militarmente al país.
El 16 de enero, días antes de que el presidente
boliviano pidiera a las Naciones
Unidas una reunión de emergencia para
repudiar y rechazar la ocupación militar
estadounidense en Haití, el presidente nicaragüense,
Daniel Ortega, acusó a Estados
Unidos de aprovechar la situación
haitiana tras el terremoto para instalar sus
tropas en el país: “A mí me preocupa seriamente
lo que está aconteciendo en
Haití porque se está manipulando un drama
para instalar tropas norteamericanas
que ya han ido tomando el control militar
del aeropuerto en Puerto Príncipe. Parece
que no son suficientes las bases militares
que los norteamericanos tienen en
el continente”, apuntó.
Desde su programa dominical Aló
Presidente, también Hugo Chávez denunció
la situación: “¿Quién dijo que
hacen falta soldados con fusiles y ametralladoras?
Lo que se necesita es medicina,
agua y alimentos”.
Los primeros soldados de la 82 División
Aerotransportada de Estados Unidos
(Ver recuadro) se desplegaron el 15
de enero en el principal aeropuerto de
Haití. Hasta el cierre de esta edición, Estados
Unidos había enviado 16 mil soldados
a la nación caribeña.
“Temo que de no haber un rechazo continental
rápido, Haití se convierta en otra
base norteamericana”, se sumó el vicepresidente
boliviano Álvaro García Linera.
En su visita a Haití, García Linera
reprobó el papel de los soldados estadounidenses
con los sobrevivientes del sismo
y en las horas de recorrida por la capital constató que el contingente estadounidense
no realizaba labores humanitarias:
“Haití necesita médicos no soldados
norteamericanos. Y si van soldados
norteamericanos, que vayan a trabajar,
no a controlar el país ni a asumir el control
militar de la zona”.
En clara definición de su posición, el
presidente estadounidense Barack Obama
creó a mediados de enero el Fondo
Clinton-Bush (Ver recuadro) “para coordinar
el envío de las ayudas de individuos
y corporaciones al país caribeño
y asegurar que se realice rápido y con
seguridad”. En declaraciones a la prensa,
Obama dijo que el Fondo “contribuirá
a demostrar al mundo el espíritu
del pueblo de Estados Unidos que está
realizando uno de los mayores esfuerzos
humanitarios de la historia del país”.
Bajo la excusa de brindar ayuda humanitaria,
Estados Unidos envió además
una flota nuclear que rodea al país como
un anillo. Según el propio gobierno,
su objetivo es prevenir los posibles
brotes de violencia que amenazan con
extenderse a todo el territorio.
Fidel Castro puso las cosas en otro contexto:
“Haití es un producto neto del sistema
colonial capitalista imperialista impuesto
al mundo. Tanto la esclavitud como
su ulterior pobreza fueron impuestas
desde el exterior. El terrible sismo se produce
después de la Cumbre de Copenhague
donde fueron pisoteados los derechos
más elementales de 192 Estados que forman
parte de la Organización de Naciones
Unidas”, escribió en su reflexión del
23 de enero; y recordó que tras la tragedia
se desató una competencia por la
adopción precipitada e ilegal de niños
y niñas que obligó a Unicef a tomar medidas
preventivas contra el desarraigo
de muchos niños. Según cifras oficiales,
el número de víctimas mortales sobrepasa
las 177 mil personas y la ONU
estima que el sismo afectó a tres millones
de personas –un tercio de la población
haitiana– y que medio millón ha
quedado en la calle. Un elevado número
de ciudadanos ha perdido brazos o
piernas, o ha sufrido fracturas que requieren
rehabilitación para el trabajo o
el desenvolvimiento de sus vidas. El
80% del país debe ser reconstruido.
“En medio de la tragedia, sin que nadie
sepa cómo y por qué, miles de soldados
de las unidades de infantería de marina
de Estados Unidos, tropas aerotransportadas
de la 82 División y otras fuerzas
militares han ocupado el territorio de
Haití. Peor aún, ni la Organización de Naciones
Unidas, ni el Gobierno de Estados
Unidos han ofrecido una explicación a la
opinión pública mundial de estos movimientos
de fuerzas (…) Es necesario discutir
seriamente el tema y asignar a la Organización
de Naciones Unidas el papel
rector que le corresponde en este delicado
asunto”, agregó Fidel quien recordó
al mundo que Cuba y el resto de los países
integrantes del Alba, a diferencia de
Estados Unidos, están enviando médicos
y no soldados.
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