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El 18 de enero Israel abrió las compuertas de una de sus
represas en el Valle de Gaza, al este de la Franja, inundando
hogares palestinos y causando serios daños materiales.
Varios testigos informaron que las fuerzas ocupantes israelíes
abrieron intencionadamente las compuertas sin avisar ni
coordinar previamente con las autoridades locales de Gaza.
Oleadas de agua de la represa inundaron las casas del pueblo
de Johr Al-Deek, situado al sureste de la Ciudad de Gaza, de
Nusseirat, al este de la Franja, donde también se ubica el campo
de refugiados de Al-Nusseirat, y del barrio de Al-Mughraqa,
localizado dentro de la Ciudad de Gaza.
La riada dificultó aún más la vida de los gazatíes, especialmente
de los que aún siguen viviendo en tiendas de campaña al quedar
sus hogares destruidos durante la última agresión de Israel
contra Gaza. Yousuf Abu Hoaishal, presidente del Consejo Municipal
de la ciudad de Mughraqa, dijo que al menos 50 hogares
quedaron inundados tras el aumento espectacular de los niveles
de agua.
Ahmed Bahar, portavoz adjunto del Consejo Legislativo Palestino,
denunció a Israel por causar deliberadamente la inundación.
Bahar condenó esa conducta como un nuevo crimen de guerra
y llamó a la comunidad internacional para que asuma sus responsabilidades
y responsabilice a Israel por lo sucedido. Por su
parte, el Ministro de Agricultura, Mohamed Al-Agha advirtió que
la continua afluencia de agua de la represa hacia el valle implica
que las vidas de muchos ciudadanos sigan aún en peligro: “la riada
arrasó casas, tierra agrícola y corrales de ganado. Israel trata
siempre de aprovechar cualquier oportunidad para duplicar el sufrimiento
del pueblo palestino de Gaza”. |
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