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El presidente indígena asume un nuevo mandato con el 64% de los votos Profundización: el 22 de enero Evo Morales comenzó una nueva gestión de cinco años de gobierno del ahora Estado Plurinacional de Bolivia. Apoyado por una fuerza social y política nunca conocida en la historia del país, Morales fue reelegido en diciembre por el 64% de los votos. La base de su proyecto será la transformación industrial de los recursos naturales mineros como el litio, el hierro y el gas para romper con el círculo vicioso de la dependencia. El plan de gobierno incluye profundizar el proceso de expropiación de tierras y la ampliación de las políticas sociales. La renovación del gabinete, con paridad de varones y mujeres, indica un oído atento a los reclamos del primer período y la determinación de avanzar hacia la igualdad en todos los terrenos. “No estamos aquí para servir a los capitalistas,
estamos aquí para servir al pueblo
boliviano”, dijo Evo Morales en su discurso
de asunción, el 22 de enero. Al iniciar
su nuevo mandato, Morales manifestó su
agradecimiento a la ciudadanía por la confianza
dada y su compromiso de avanzar
en el proceso de transformaciones y cambios
en los ámbitos social, democrático,
cultural, económico y político con la implementación
de la nueva Constitución
Política del Estado.
En 2008, la movilización de las masas,
en coordinación con las Fuerzas Armadas,
derrotaron en calles y carreteras las acciones
violentas y separatistas de los sectores
de la oligarquía terrateniente del Oriente
del país, aliada a las transnacionales y a la
embajada de Estados Unidos y, finalmente,
en diciembre las elecciones nacionales
abrieron un período de gobierno de cinco
años más, que pueden ampliarse a 10 con
la reelección.
Política económica Iniciar una gestión después de cuatro
años de gobierno, con un crecimiento
económico promedio de 5,2%, una inflación
inferior al 1% en 2009, reservas
monetarias record con 9 mil millones
de dólares, balanza comercial positiva
en más de mil millones de dólares, tasas
bancarias bajas, deuda externa reducida
en más de un tercio, importantes
inversiones industriales estatales y
precios internacionales de minerales y
gas relativamente altos a pesar de la crisis
mundial de los últimos años, dan una
ventaja enorme al presidente de origen
aymará nacido en Oruro.
Si en el plano económico se observa un balance positivo, se nota aún más en el
político-electoral: de 52% de votos que
recibió en 2005, ahora consiguió el 64%
y el control prácticamente pleno del Congreso
Legislativo con más de dos tercios
de representantes que le podrían permitir
aprobar leyes y normas de acuerdo a
sus planes. La votación conseguida en el
Occidente del país alcanza el 80% y en
la región oriental –donde era débil– alcanzó
un respaldo del 50%. Todo esto se
explica por la derrota sufrida por el sistema
de partidos neoliberales con la revuelta
popular de octubre de 2003 que
prácticamente destrozó la columna vertebral
del control oligárquico-imperialista
y permitió el ascenso electoral de
Morales. La partidocracia quedó desarmada
con la huída a Estados Unidos del
ex Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada
y del último candidato opositor,
Manfred Reyes Villa.
Las organizaciones populares, desde
movimientos sociales de campesinos,
colonizadores, mujeres, vecinos, trabajadores,
indígenas, comerciantes, mineros
y jóvenes son la base social sobre la
que se sostiene la fortaleza y la acción
del liderazgo de Evo Morales. La ceremonia
realizada en las sagradas ruinas
de Tiawanaku el 21 de enero, un día antes
de la asunción, es un claro ejemplo
del masivo apoyo popular.
Escenario latinoamericano La coyuntura latinoamericana influyó
positivamente en este proceso. La unidad
política con los gobiernos que integran la
Alianza Bolivariana de Nuestra América
(Alba) sentó una marcada posición antimperialista
en la región. La formación
de la Unión de Naciones Suramericanas
(Unasur) también marcó importantes hitos
en la integración política, comercial,
militar y financiera de América Latina.
Bolivia ha realizado importantes acciones
denunciando la inequidad económica
internacional, la intervención imperialista
en países del Tercer Mundo y las políticas
irracionales e irresponsables de las potencias
capitalistas frente al cambio climático.
El 20 de enero, Evo pidió a las Naciones
Unidas una reunión de emergencia para
“repudiar y rechazar la ocupación militar
de Estados Unidos en Haití”.
El Comando Unificado Sur de las Fuerzas
Armadas de Estados Unidos ha desplegado
hasta ahora en Haití unos 16 mil
soldados, incluidos los marinos a bordo
de naves, las tripulaciones de embarcaciones
de la Guardia Costera, los infantes
de Marina, las unidades del Ejército,
la tripulación de aviones de observación
y transporte, y los equipos de operaciones
especiales de la Fuerza Aérea. Ante
el fracaso de la Conferencia de Copenhague,
Evo Morales convocó a la Cumbre
de Defensa de la Tierra, prevista para abril
de 2010 en Cochabamba.
La diplomacia de los pueblos, como la
denomina el canciller David Choquehuanca,
permitió al Gobierno abrir
nuevas perspectivas internacionales en el
mundo árabe y africano. En este contexto,
sin embargo, las perspectivas presentan
una gran complejidad debido a la agresiva
política iniciada por el gobierno de
Washington con el fortalecimiento de sus
bases militares en la región, el golpe militar
en Honduras, el saldo electoral en
Chile y las dificultades que anuncian otros
procesos electorales en la región.
Proyecto de Gobierno El Plan de Gobierno, presentado para las elecciones en diciembre de 2009 por el Movimiento Al Socialismo (MAS) ante el Organismo Electoral Plurinacional, plantea la implementación de una Revolución Industrial y Vial de características desarrollistas; un fuerte apoyo a las políticas sociales implementadas, sobretodo en salud, educación y bonos para ancianos, estudiantes y mujeres embarazadas. La base de la propuesta es la transformación industrial de los recursos naturales mineros como el litio, el hierro y el gas para romper con el círculo vicioso de la exportación de materias primas. En relación a la agricultura, el Gobierno estableció apoyar a los productores con recursos técnicos y financieros y afirmó que profundizará el proceso de expropiación de tierras a los terratenientes del Oriente boliviano para otorgárselas a los campesinos pobres y a los indígenas. De esta manera, Evo Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, han asumido, en la segunda década del siglo XXI, el reto de cumplir las expectativas del pueblo boliviano de consolidar la revolución política y social e impulsar con mayor energía la unidad de América Latina. Desde La Paz,
Eduardo Paz Rada
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