Con la estrategia socialista del Alba y el G-20 como palanca imperial
Comienza a delinearse un mundo pluripolar
Por Luis Bilbao

 

viene de Nota de tapa

vertiginoso de la producción industrial. En todo caso, si el riesgo de la depresión generalizada no se replantea en lo inmediato, es irrebatible la perspectiva de estancamiento a largo plazo, con aumento relativo y absoluto de la desocupación en todo el mundo, siempre con eje en los países altamente industrializados. El impacto de esta dinámica inexorable de desocupación masiva y a largo plazo, será demoledor. Para la economía en general y, desde luego, para los países dependientes y subdesarrollados. No basta con apelar a un fraude semántico como el de “países emergentes” para contrarrestar la realidad de estructuras económicas deformadas insostenibles en su conformación actual. La idea de que países como China, India –tanto menos Brasil y Argentina– quedarán eximidos del terrible precio a pagar por el colapso del capitalismo en sus centros imperiales es más que un gesto de irresponsabilidad o ignorancia: implica un salto hacia el suicidio político. La inexorable puesta en cuestión de los gobiernos que hoy optan por asociarse al imperialismo redundará en la radicalización de las masas y la confrontación creciente con Estados Unidos. La crisis política multiplicará los efectos del colapso económico. Acaso por impulso inconsciente de autodefensa, desde Pittsburgh, tras firmar el documento aludido, Lula y Cristina Fernández volaron a Margarita, la bella isla venezolana donde tendría lugar la IIª Cumbre América del Sur-África. Como Fausto, los gobiernos de Brasil y Argentina podrían decir “dos corazones laten en mi pecho”. Sólo que en este caso no sería alarde dialéctico sino confesión de perplejidad. Es insostenible en el tiempo la firma de una operación de salvataje del capitalismo y la afirmación de lo acordado en la cumbre entre Unasur y la Organización de la Unidad Africana, donde fueron ratificados nuevos y ya existentes planes proyectados hacia subsistemas financieros y mecanismos de intercambio, interconexión y complementación productiva, comercial, científica y política, al margen y en contra de la estrategia estadounidense.

El Alba como telón de fondo

De eso se trata el acuerdo para la creación del Banco del Sur (demorado desde 2007 en su concreción por las vacilaciones de Brasilia y Buenos Aires), y la Declaración de Porlamar, como conclusión de la IIª ASA, que en su proclama exhorta a “fortalecer los sistemas regionales, a través de la promoción de instituciones financieras y monetarias desde una visión de solidaridad, cooperación y desarrollo regional”, para inmediatamente plantear “la necesidad de avanzar en la adopción de medidas de protección financiera, necesarias para prevenir los costos de la crisis financiera internacional”. Adicionalmente los países firmantes se comprometieron a iniciar una cooperación birregional eficaz y en áreas de trabajo concretas como energía, finanzas, comercio, tecnología y salud, con proyectos tales como el Bancasa (ver Banco del Sur), pero también empresas petroleras y mineras comunes a todos los países de ambos continentes dispuestos a incorporarse. Comisiones ministeriales deberán dar seguimiento a estos planes, que serán evaluados dentro de dos años en la próxima cumbre, a realizarse en Libia. Sumada a la reciente gira del presidente Hugo Chávez por países de África, Medio Oriente y Europa Oriental, la IIª Cumbre ASA articula una estrategia consistente con tres objetivos trascendentales: . impulso a todas las formas posibles de subsistemas financieros, económicos, comerciales y de complementación, capaces de actuar como escudos defensivos ante la inexorable –aunque impredecible– reaparición multiplicada de la crisis capitalista; . impulso a tantos bloques como la realidad geopolítica exija para romper la hegemonía y centralidad del poder imperialista; . fortalecimiento, al interior de estas nuevas instancias financieras, económicas y políticas internacionales, de un bloque ya prefigurado en el Alba, para delinear y aplicar respuestas no capitalistas a la crisis actual y sus ineluctables perspectivas y consecuencias. Barack Obama enarboló la estrategia opuesta. En la ONU eludió condenar al régimen golpista de Honduras –es decir, continuó sosteniéndolo, en el momento mismo en que la dictadura amenaza con atacar a José Manuel Zelaya en la embajada brasileña. Para evitar la eclosión del G-20, canceló el plan de escudo antimisiles contra Rusia en Polonia y la República Checa. El presidente Dmitri Medvédev y el primer ministro Vladimir Putin lo felicitaron por acabar con ese casus belli que hubiese escalado a velocidad de rayo. Pero no hay distensión: acto seguido Obama inauguró la cumbre de Pittsburgh anunciando que se había descubierto una nueva planta nuclear en Irán y, respaldado por el primer ministro británico y el presidente francés, adelantó que no descarta la opción militar contra ese país.

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