El líder del Congreso Nacional Africano es el nuevo Presidente de Suráfrica
Los desafíos de Jacob Zuma

 

Escenario: el 22 de abril, los surafricanos eligieron a Jacob Zuma, líder del Congreso Nacional Africano, como el nuevo mandatario de su país. Uno de los principales retos de Zuma y su equipo gubernamental es la lucha contra el Sida. Según entidades especializadas de la ONU, Suráfrica es la nación con la mayor cantidad de casos de infectados por el mortal virus. Cifras oficiales estiman que más de cinco millones y medio de personas están enfermas de Sida. Condenado a 10 años de prisión en 1963, en la cárcel de Robben Island, conoció a Nelson Mandela. El líder histórico del ANC, actualmente retirado de la vida pública, convirtió a la reconciliación nacional en el tema central de su mandato (1994-1999). “No nos alejaremos de esta tarea de construcción de la nación”, aseguró el nuevo primer mandatario.

Ante Jacob Zuma, el cuarto presidente electo por vía libre y democrática en Suráfrica, se levantan hoy los mayores desafíos en la historia post Apartheid de este país africano. Zuma deberá enfrentar, entre otras adversidades, la influencia de la crisis mundial que causó la primera recesión económica surafricana en los últimos 15 años.

Desde que se abandonó el odiado régimen del desarrollo separado de las razas, el crecimiento sostenido surafricano significó poco para los más pobres. La mayor economía del mal llamado continente negro no ha solucionado temas clave como la violencia, las enfermedades y el abismo que separa a ricos y pobres. Quizás por tal motivo, el partido Congreso Nacional Africano (ANC), ganador de los comicios generales del pasado 22 de abril, cedió posiciones ante los opositores Alianza Democrática (AD) y Congreso del Pueblo (Cope).

En comparación con el apoyo que recibieron en comicios anteriores, los resultados de estas elecciones significaron un retroceso para el ANC. En las elecciones generales del 22 de abril, el oficialismo conquistó el 65,9% de los sufragios, mientras AD obtuvo 16,6 y el Cope, 7,6. Durante las comiciales de 2004, el ANC sumó 69,69 puntos porcentuales de las boletas, mientras que en 1999 totalizó 66,35. La reducción implicó que el partido gobernante quedara a tres escaños de las dos terceras partes de los diputados de la Asamblea Nacional, necesarias para introducir cambios en la Constitución. Se trata de un aviso para el Ejecutivo instalado el pasado 9 de mayo, día en que Zuma asumió la jefatura de Estado.

La expresión de los ciudadanos en las urnas incluyó también la pérdida del Estado del Cabo Occidental, dominado por la Alianza Democrática. Esa región surafricana resulta el baluarte de la industria turística nacional controlada por los blancos.

La lucha contra el Sida

Uno de los principales retos de Zuma y su equipo gubernamental es la lucha contra el VIH/Sida. Según entidades especializadas de la ONU, Suráfrica es la nación con la mayor cantidad de casos de infectados por el mortal virus. Las estadísticas del Ministerio surafricano de Salud dan cuenta que hay más de cinco millones y medio de enfermos de Sida en una población de 48 millones. Al prestar juramento como presidente, Zuma prometió proteger a todos los surafricanos y apoyar el respeto de sus derechos, así como continuar los pasos del Premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela. El líder histórico del ANC, actualmente retirado de la vida pública, convirtió a la reconciliación nacional en el tema central de su mandato durante 1994-1999. “No nos alejaremos de esta tarea de construcción de la nación”, aseguró el nuevo primer mandatario. Jacob Zuma, de 67 años de edad, también se comprometió a buscar la unión de los surafricanos en las tareas de reconstrucción, desarrollo y progreso del país.

Retos económicos

El nombramiento de Trevor Manuel como ministro de Finanzas fue tomado por los inversionistas extranjeros como una buena señal porque da continuidad a un programa que ha tenido un relativo éxito en la economía surafricana, aunque ha dado la espalda a los menos favorecidos. A Manuel se le atribuye el mantenido crecimiento de la más austral de las naciones africanas, pues durante más de una década se desempeñó en ese cargo. Según Zuma, se apoyará en el Ministro para llevar a cabo una política orientada a disminuir los índices de pobreza extrema y desempleo en que vive la mayoría de los surafricanos. El Gobierno pretende mejorar las paupérrimas condiciones de vida de 43 de cada 100 personas, quienes ganan menos de dos dólares diarios.

Contra esa cruda realidad, ha surgido y se ha consolidado una capa social de nuevos empresarios que goza de privilegios del primer mundo, mientras a su alrededor se enseñorean la miseria, la ignorancia y el hambre. En este escenario, los puestos clave para el Ejecutivo serán los ministerios de Finanzas, Educación y Salud; éste último ha sido muy criticado por su ineficiencia.

Hoja de ruta

Nacido en 1942 en la aldea de Nkandla, provincia de Kwazulu-Natal, Zuma se presenta como el hombre hecho a la medida de los desafíos. Su padre falleció poco después de su nacimiento. Siendo adolescente, ayudó a su madre, una trabajadora doméstica que lo educó en la más extrema pobreza, con su escaso sueldo de vaquero. Sin recursos, Zuma pidió libros prestados y se convirtió en un autodidacta.

En 1959, a los 17 años de edad, integró el brazo armado del Congreso Nacional Africano (ANC) cuando se fortalecía la lucha contra el oprobioso régimen del Apartheid.

Condenado a 10 años de prisión en 1963, en la cárcel de Robben Island, el joven Zuma radicalizó, perfiló y consolidó su pensamiento. Allí conoció a Nelson Mandela, el futuro primer presidente negro surafricano, y se identificó aún más con el ideario de ese ícono de la independencia de la nación austral. Tras ser liberado, Zuma vivió en Swazilandia, Mozambique y Zambia donde contribuyó a apoyar la lucha contra el Apartheid.

A principios de la década de 1990, cuando el ANC salió de la clandestinidad, regresó a su provincia natal y ayudó a limar las asperezas entre las principales fuerzas políticas locales. Antes de llegar a la presidencia, el líder surafricano evitó un proceso judicial que, entre otros resultados, afectó al jefe de Estado, Thabo Mbeki. El apoyo popular a Jacob Zuma, hizo desaparecer las acusaciones que pesaban sobre el ahora primer mandatario.

“Estamos preocupados por el posible impacto de la crisis económica mundial”, indicó el recién electo Presidente surafricano. “Se requiere del aporte de todos, empresarios y trabajadores, para buscar medios para evitar y amortiguar la pérdida de empleos”, sintetizó Zuma.

Con la victoria electoral del Congreso Nacional Africano, la ciudadanía otorgó otro voto de confianza a la agrupación política que venció en la disputa contra la discriminación racial. Ahora le toca el turno a la lucha contra la pobreza.

Desde Luanda, Armando Reyes



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