Entrevista a Nuris Orihuela, responsable del satélite Simón Bolívar
“Una herramienta para la inclusión social”

 

En órbita: Física de profesión, Nuris Orihuela es la ministra del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología. En 2004 colaboró con la creación de la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales, base de lanzamiento para el proyecto Venesat 1 que desde principios de noviembre puso en órbita al primer satélite venezolano. En entrevista exclusiva para América XXI, Orihuela comparte su experiencia con los lectores del continente. “Si salvamos una vida con un programa de telemedicina, ya se habrá pagado el satélite”. El servicio de telecomunicaciones llegará a toda América Latina y será administrado por la nacionalizada CanTv.

“La idea del programa Venesat 1 nació en 2004, cuando una comisión designada por el presidente Hugo Chávez comenzó una evaluación mundial de los países aliados que podían estar dispuestos a fabricar un satélite para Venezuela bajo la figura de la transferencia tecnológica y la participación plena de los venezolanos”, comenzó su relato Nuris Orihuela.
Como integrante de la comisión, la Ministra recorrió el mundo visitando países con experiencia en la construcción de satélites como India, Rusia, China, Argentina y Brasil. Pero sólo China estuvo dispuesta a trabajar con Venezuela en la transferencia tecnológica. “En un momento llegué a creer que sería difícil que alguien dijera: ‘Sí, estamos dispuestos, entren a nuestras fábricas que tienen las puertas abiertas. Vengan con nosotros, vamos a aprender juntos’”, recordó Orihuela.
El paso cero se dio en enero de 2005 con la firma de un convenio de cooperación binacional entre los gobiernos de China y Venezuela. La fase siguiente fue el diseño del satélite, misión que se completó en 10 meses de “trabajo intenso y sostenido en los que 26 venezolanos participaron desde el primer día”. El contrato se firmó el 1° de noviembre de 2005 y el diseño se ejecutó de enero a octubre de 2006. Durante ese período se efectuaron cinco reuniones mixtas de alto nivel en ambos países: “La negociación fue muy dura, los chinos no son fáciles”, sonrió Orihuela.
En todo el proceso intervinieron los ministerios de Ciencia y Tecnología, Defensa, Información y Comunicación, e Infraestructura: “fue un trabajo muy sistemático, regular y disciplinado”.
La funcionaria reconoció que si bien hubo un arduo trabajo de Ciencia y Tecnología, institución que asumió el liderazgo y la gerencia, detrás del ministerio hubo una cantidad de actores poco conocidos que desempeñaron un papel igualmente importante. “Hay que destacar el cambio del modelo de gestión pública y el trabajo interministerial articulado. La integración de todos los sectores, la participación activa de los Consejos Comunales y el trabajo mancomunado de la empresa privada con el sector público fue fundamental”.
Para Orihuela, esta experiencia demuestra que “se pueden acometer proyectos de muy alta complejidad con una administración pública que esté engrasada en su maquinaria, comprometida políticamente con su pueblo y dispuesta a poner su grano de arena”.

Inversión económica y recursos humanos

Venesat 1 tiene dos segmentos: el espacial y el terrenal. El espacial, que comprende el satélite, el cohete lanzador, el servicio de lanzamiento y la transferencia de conocimiento a 90 venezolanos, costó 241 millones de dólares. “Venezuela dio una batalla dura con China peleando precios. No por haber aceptado transferirnos tecnología nos iban a cobrar lo que les diera la gana. Estuve un mes peleando para que bajaran 2 millones de dólares porque había uno de los componentes del sistema que tenía sobreprecio”.
El segmento terrenal, de diseño chino pero de manufactura cien por ciento venezolana, está compuesto por dos edificios: uno ubicado en El Sombrero, Estado Guárico (es la estación terrenal de control principal), y otro en Luepa, Estado Bolívar, que representa la estación terrenal secundaria o de respaldo y es una réplica de la principal. Esos dos edificios, con dos subestaciones eléctricas, acueductos propios, vialidades y conectividad en fibra óptica, representaron una inversión de 165 millones de dólares. Las obras de infraestructura para el control del satélite fueron construidas por más de dos mil venezolanos en un tiempo récord de 15 meses.
Mención especial merece la actuación de los 41 Consejos Comunales del municipio Mellado, en Guárico, cuyos miembros crearon “el reloj de desempleados” para organizar a los desocupados y asumir el control obrero. “Los sindicatos hicieron su mejor esfuerzo por parar la obra y sólo la barrera del pueblo organizado en los Consejos Comunales impidió que lo hicieran. Si los sindicatos hubiesen tomado el control, no se hubiese terminado a tiempo”, subrayó la Ministra. En Luepa, también operaron de forma similar los circuitos indígenas: “Ellos son los dueños de esa obra. Hay que agradecerles infinitamente”.

Salud y educación para todos

“Simón Bolívar es un satélite que no fue diseñado, pensado ni conceptualizado para la comercialización, sino para albergar servicios sociales”, enfatizó la ministra. Aquellos que hoy no tienen acceso a los servicios de telefonía, televisión, radio o internet son los primeros en beneficiarse con la puesta en órbita del satélite: “es un instrumento de inclusión social”.
Los beneficios sociales que brindará el satélite son incuestionables. En el ámbito educativo, la meta es alcanzar un sistema de teleeducación que proporcione conocimientos a grandes grupos de personas en poblaciones remotas. En un futuro muy cercano, cualquier ciudadano podrá tener acceso a programas educacionales sin necesidad de estar físicamente en un aula. El modelo de teleeducación venezolano está siendo desarrollado en forma conjunta por los ministerios del Poder Popular para la Educación, la Ciencia y la Tecnología. La conectividad entre los centros de educación inicial, escuelas, liceos, universidades y centros públicos de acceso a internet como los Infocentros será posible gracias al Simón Bolívar.
En materia de salud, permitirá el desarrollo de programas de telemedicina para atender a comunidades dispersas y lejanas. La transmisión y recepción digitalizada de radiografías, ultrasonidos, resonancias magnéticas y mamografías entre centros de diagnóstico y centros primarios de atención, así como las teleconsultas a especialistas, la realización de programas educativos para la capacitación a distancia del personal médico y la interconexión entre ambulancias y hospitales será posible gracias al Simón Bolívar. “Si salvamos una vida con un programa de telemedicina, ya se pagó el satélite”.

Desde Caracas, Maryena Presa Velázquez

 

Alcance sideral

órbita: Geoestacionaria, emplazado a 36 mil km. de altura sobre la longitud 78° Oeste. Potencia: 8.4 KW. Vida útil: 15 años. Antenas: Hacia el Norte antena KU: Colombia, y el Caribe; hacia el Sur antena KU: Bolivia, Perú, Uruguay; hacia el Este antena C: Centro, Suramérica y el Caribe; hacia el Oeste antena KA: Suramérica. Capacidad Satelital: 1000 Mhz. Servicios: transporte de audio, video, imágenes, trasmisión de datos, internet alta velocidad, telefonía. Telemedicina y teleeducación. Bandas de Frecuencia: Banda C: Transmisión de DVB-S de cinco programas de TV. Transmisión de seis programas de audio en conformidad con la norma DVB-S. 12 canales satelitales. Ascendente y descendente conexión punto a punto. Velocidad de transmisión de datos 144, 384, 512, Kbps. Banda KU: Transmisión de cuatro programas de TV (DTH). Transmisión de seis señales de audio, en conformidad con la normativa DVB-S. Acceso a Internet. Operación de dos tipos de redes Vsat. Transmisión de tres programas de TV independientes en conformidad con la normativa DVB-S.

 

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