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El Congreso de la Unión aprobó la reforma de Petróleos Mexicanos
Entrega: a fines de noviembre las dos cámaras del Congreso de la Unión aprobaron la reforma de Pemex. La propuesta había sido enviada al Senado por el presidente Felipe Calderón en abril. Ni las movilizaciones populares, ni los resultados de los referendos realizados en todo el país pudieron frenar la aprobación de la medida. Con la reforma, quedan sepultados 70 años de soberanía energética. La aprobación de la reforma de la empresa paraestatal Pemex continúa desatando tensiones en un país donde el petróleo es un símbolo de soberanía nacional. La propuesta de reforma fue enviada al Senado en abril por el presidente Felipe Calderón. La iniciativa del jefe del Ejecutivo significaba, a contrapelo de lo subrayado por el discurso oficial, la apertura de la industria energética al capital transnacional. “El proyecto de Calderón deja a México desprotegido y subordinado a la política militar de Estados Unidos y a su plataforma continental de seguridad”, opinó el intelectual argentino Adolfo Gilly. Por su parte, Alfredo Jalife Rahme, profesor de posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), expresó: “A contracorriente de la tendencia mundial de preservar las reservas del mineral en manos de los Estados, en México se actúa en sentido opuesto”. Recapitulación Los legisladores pertenecientes al Frente Amplio Progresista (FAP), integrado por representantes de los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo y Convergencia, conjuntamente con el movimiento de masas impulsado por el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, impidieron en abril una aprobación de la reforma vía fast track (camino exento de las normales demoras de un procedimiento legal convencional). Durante 16 días ocuparon las tribunas presidenciales del Congreso para evitar que se discutiera la propuesta gubernamental y exigir la apertura de un debate nacional con la participación de todos los sectores del país. Importantes movilizaciones de masas cercaron durante más de dos semanas las instalaciones del órgano legislativo en apoyo a la acción de los congresistas del FAP. Finalmente se le dio luz verde a una veintena de foros senatoriales que acapararon la atención mediática durante más de dos meses y que dejaron ver las posiciones dispares en el escenario político. Desnacionalización y pérdida de la soberanía Los dictámenes referentes a Pemex, derivados de un arduo proceso de negociación sobre todo dentro del Senado, recibieron en el Parlamento el apoyo del panismo y del priísmo. La mayoría de los legisladores del PRD, cuyo Comité Nacional consideró que se habían podido frenar las pretensiones privatizadoras mostradas en la propuesta inicial del Ejecutivo, también acordaron. Sin embargo, una parte de los perredistas y otras formaciones de la izquierda mexicana advirtieron que la letra final del paquete legislativo contiene intersticios favorables a la penetración de las transnacionales en la industria del crudo. |
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