Elecciones anticipadas en Israel dilatan las negociaciones con Palestina
Acuerdo de paz en suspenso

 

Compás de espera: los comicios anticipados en Israel, previstos para el 10 de febrero de 2009, prorrogan las tratativas de paz con Palestina. El Movimiento de la Resistencia Islámica Hamas vaticinó un saldo negativo para su pueblo. Otras fuentes palestinas consideran que gane quien gane, prevalecerá el criterio de la mano dura, el recrudecimiento del bloqueo, los arrestos masivos y las demoliciones de casas árabes en zonas ocupadas. Es presumible que el 2008 termine sin acuerdo de paz. Los palestinos seguirán a la espera indefinida de contar con un Estado independiente, delimitar su territorio y ver retornar a sus cuatro millones de refugiados.

Sumido en una peligrosa combinación de letargo y agitación política desde mediados de 2008, Israel se aboca a la preparación de elecciones generales anticipadas que amenazan de muerte al agonizante proceso de paz con Palestina.
El anuncio del adelanto de los comicios para el 10 de febrero de 2009 llevó a la desintegración del Parlamento (Knesset) y a un nuevo desgaste entre las principales fuerzas políticas israelíes. La incapacidad de la jefa del partido gobernante y ministra de relaciones exteriores, Tzipi Livni, para estructurar un gobierno de coalición tuvo que ver con la negativa de los sectores más conservadores a buscar un arreglo justo para palestinos e israelíes.
El primer dardo letal contra las negociaciones de paz emprendidas en noviembre de 2007 luego de la reunión en Anápolis provino del escándalo de corrupción que forzó al primer ministro Ehud Olmert a anunciar su renuncia tan pronto tuviera un sucesor. Consumadas las primarias del partido de gobierno Kadima, en las que Tzipi Livni, ex agente del Mossad, resultó electa jefa del Partido, el presidente Shimon Peres le encargó crear el nuevo gabinete. Tras cuatro semanas de infructuosa persuasión a otros partidos –lo que obligó a Olmert a mantenerse en funciones–, la mujer desistió de la tarea y pidió al Presidente que llamara a elecciones anticipadas. El parlamento israelí, que recién había comenzado su sesión de invierno, tuvo que ser disuelto después de que a inicios de noviembre el Jefe de Estado convocara a comicios anticipados por no conseguir a ningún otro líder político para que asumiera la tarea encomendada a Livni.
Por su parte, Olmert, en calidad de cuidador del Gobierno desde julio, se limitó a mantener lo actuado por su equipo sin renunciar a las frecuentes redadas, arrestos y ataques contra palestinos en los territorios ocupados de la Ribera Occidental. Además recrudeció el bloqueo contra la Franja de Gaza, controlada por el Movimiento de la Resistencia Islámica Hamas, y supo aprovechar y azuzar a su favor las rivalidades entre ese grupo y el partido Al-Fatah del presidente palestino, Mahmoud Abbas.
Según la ley israelita, tras el anuncio del Presidente de adelantar las elecciones, el Parlamento tiene hasta tres semanas para disolverse y fijar la fecha de los comicios.

Panorama electoral

Al sonar el silbato de arranque de la lucha electoral, el jefe del derechista partido Likud, Benjamín Netanyahu, abogó porque Israel no negocie el tema de los refugiados ni la división de Jerusalén, cuya parte oriental es reclamada por los palestinos como capital de su futuro Estado. Netanyahu apuntó que si vuelve a desempeñarse como primer ministro, buscará la paz con los vecinos árabes, pero descartó devolver las Alturas del Golán sirio, Jerusalén o la mayor parte de Cisjordania.
Aunque entre los políticos israelíes existen grandes coincidencias en cuanto a la relación con los palestinos, el rechazo a hablar de Jerusalén fue el matiz que también llevó al jefe del ultraortodoxo partido Shass, Eli Yishai, a negarle su apoyo a Livni. En su condición de canciller y jefa del equipo negociador israelí con la Autoridad Nacional Palestina, Livni participó en el diálogo para discutir la formación de un Estado independiente con su capital en Jerusalén oriental y se comprometió a seguir en esa línea.
Post y el grupo Smith Research, el bloque derechista encabezado por el Partido Likud ganaría por ocho escaños al de centro, que lidera Kadima junto al Partido Laborista. La consulta arrojó que el partido de Netanyahu, el sefardita Shass, Israel Beiteinu, la Unión Nacional-Partido Nacional Religioso y la United Torah Judaism conseguirán 64 de los 120 asientos del Parlamento.
De acuerdo con la respuesta de los entrevistados, Kadima, el Laborismo, Meretz y los partidos árabes conseguirían sólo 56 bancadas. En ese caso, darían a Netanyahu la oportunidad de formar un gobierno de derecha que sepultaría las conversaciones de paz con los palestinos. Incluso, un comentario del citado rotativo agregó que el diálogo entre Israel y Siria, mediado por Turquía, podría encajonarse.
Sin embargo, otro sondeo divulgado por el periódico Haaretz señaló que la líder de Kadima quedaría virtualmente empatada con Netanyahu. De forma individual, Kadima y Likud podrían obtener cada uno 31 asientos en el órgano legislativo, según apuntó la encuesta.
Sondeos posteriores favorecieron indistintamente al ala derecha y a la de centro, de ahí que muchos en Israel prefieran la cómoda posición de “esperar y ver qué pasa”. En esta espera el pueblo palestino ya se perfila como el más perjudicado.
Como elementos adicionales vale mencionar el triunfo del demócrata Barack Obama en las presidenciales de Estados Unidos y la exultante valoración que acaba de emitir el llamado Cuarteto para el Medio Oriente (formado por Rusia, Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea) al hacer el balance de un año de negociaciones sin éxito. Pese a que Livni dijo ver “notables avances”, un informe de 21 organizaciones y agencias de ayuda al Medio Oriente cree que el mencionado Cuarteto fracasó en conseguir progresos significativos para la paz en la región.
Durante su intervención en Sharm El Sheikh, Egipto, en la reunión del citado Cuarteto, la Ministra afirmó que ambas partes “han tenido serios e intensos progresos en la formulación de un tratado de paz”. Según Livni, palestinos e israelíes celebraron “cientos de reuniones y creen que los elementos, las bases y los principios rectores para un acuerdo están bien encaminados”.
Pero para el político laborista Uzi Baram, el proceso de paz sería retrasado al menos un año: “tenemos que celebrar elecciones, luego aguardar por la formación del Gobierno y entonces éste se tomará un tiempo hasta que comience a funcionar completamente”. Claro está que la consecución de los acuerdos de la conferencia de Anápolis corre un real y a todas luces inevitable peligro, también a causa de las hasta ahora insolubles divisiones entre los palestinos.
Diferentes analistas consideran que la desunión en las filas palestinas –que provocó la suspensión de un diálogo nacional en Egipto a inicios de noviembre–, sirve de pretexto a Israel para negarles la conformación del Estado independiente.
Por su parte, el analista Amit Segal sostiene que en los meses venideros la prioridad se centrará en la batalla entre Livni y Netanyahu, mientras el ministro de Defensa, Ehud Barak, líder del Partido Laborista, tratará con menos suerte de revitalizar a su grupo.
La parte palestina, entretanto, mira con desconfianza el compás de espera en el Estado de Israel y hasta el Movimiento de la Resistencia Islámica Hamas, al margen de las tratativas de paz, vaticinó un saldo nada edificante para su pueblo. “Las elecciones adelantadas tendrán un efecto negativo porque el proceso de negociación se detendrá hasta que se ponga en marcha el nuevo gobierno, además de que la transición favorecerá al sector más fundamentalista de la sociedad israelí”, auguró Aiman Taha, protavoz de Hamas en la Franja de Gaza.
Otras fuentes palestinas creen que en la mentalidad de los israelíes prevalece el criterio de la mano dura, más bloqueo, arrestos masivos y demoliciones de casas árabes en zonas ocupadas. Con ello, argumentan, intentan disipar ante sus vecinos árabes cualquier “mala señal” de anarquía o debilidad por la crisis política que atraviesa el Estado israelí.
Lo irrefutable es que palestinos e israelíes despedirán el 2008 sin acuerdo de paz y, peor aún, los palestinos seguirán a la espera indefinida de tener un Estado independiente, delimitar su territorio y ver retornar a sus casi cuatro millones de refugiados.

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