Orquesta sinfónica de Anzoátegui en Uruguay
El poder subversivo de la buena música
Desde Montevideo, Georgina Rodríguez

 

Vibraciones: a mediados de octubre, la Orquesta Sinfónica del Estado de Anzoátegui estuvo de gira por Uruguay. Su última presentación fue en el Teatro Florencio Sánchez, ubicado en el barrio El Cerro de Montevideo, baluarte de las luchas obreras antimperialistas del siglo XX. El apoyo a las orquestas juveniles es hoy una política de Estado. América XXI dialogó con su director, Yuri Hung, con Rosa Banús, la presidenta fundadora y con el guitarrista uruguayo Marcel Chávez, integrante del cuarteto Guitarras del Uruguay.

“Crece desde el pie, musiquita, crece desde el pie”, parece como si resonara la voz de Alfredo Zitarrosa apenas se entra a este barrio lleno de historia. En el teatro, el público espera la función de la Orquesta Sinfónica de Anzoátegui que surgió del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, formado en 1975 por el maestro José Antonio Abreu.
Rosa Banús, presidenta fundadora de la Orquesta, señala que el Sistema de Orquestas nació ante la necesidad de “crear en el país orquestas con músicos nacionales”. En esa época “sólo existían dos orquestas en Venezuela, y el 85% de los músicos eran extranjeros. El maestro Abreu inició este proyecto en Caracas y Maracay. Después lo extendió por Venezuela y hoy el sistema tiene 352 orquestas que integran a 380 mil niños y jóvenes. De aquí a diciembre esperamos llegar al medio millón”, se entusiasma Banús.
Si bien el Sistema de Orquestas cuenta desde hace 35 años con el apoyo del Estado, el Gobierno del presidente Hugo Chávez lo aumentó considerablemente: hoy es una política de Estado sintetizada en la Misión Música. A largo plazo, “el presidente, el maestro Abreu y todos los que estamos con las orquestas tenemos la misión de que un millón de niñas, niños y adolescentes tengan un instrumento en sus manos y formen parte de una orquesta”, afirma el director de la Orquesta, Yuri Hung.
La presencia de la Orquesta en Uruguay es posible debido a un Convenio de Hermandad entre la gobernación del Estado de Anzoátegui y la Intendencia Municipal de Canelones, firmado por el gobernador Tarek William Saab y el intendente Marcos Carámbula. La gira abarcó diversos puntos de la tierra de Artigas y “fue posible también gracias al trabajo del embajador de Venezuela en Uruguay, Franklin González y todo su equipo”, destaca Hung.

Del yo al nosotros

“Este es un proyecto social a través de la música”, subraya Banús. “La mayoría de los niños que se acercan a la orquesta son de sectores populares. Se trata de que ningún niño deje de estar en la orquesta por no tener los recursos. Uno ve cómo cambia positivamente cuando entra a la orquesta, no sólo la actitud personal sino también cómo mejora en los estudios y en la relación con su familia. Venezuela es pionera en esto y es reconocida a nivel internacional. La personalidad del niño y del adolescente tiende a cambiar para ser mejores ciudadanos con una mayor sensibilidad”, detalla Rosa Banús.
“Para algunos es una forma fantástica de descubrir una profesión, para otros, una experiencia maravillosa”, señala Hung. “Está comprobado que la música activa la sensibilidad, desarrolla la creatividad y el trabajo en equipo. Y algo que es muy importante: el olvidarse del yo y pensar en el nosotros”.
La presidenta fundadora de la orquesta explica, además, que siempre intentan de entusiasmar a los niños cuando tienen seis años: “desde pequeño se le enseña a ocupar todo su tiempo libre en algo tan hermoso y atrayente como es ejecutar un instrumento musical”.
El músico uruguayo Marcel Chávez observa que la Orquesta tiene una “vocación pedagógica, al actuar no sólo en lugares centrales sino también en zonas periféricas, como es el caso de la presentación en el Teatro Florencio Sánchez”.

Caminos de integración

La Orquesta ha recorrido diversos puntos del planeta, pero es la primera vez que llega al Cono Sur. “Nosotros pensamos en la Patria Grande, la de Bolívar y la de Artigas;  qué mejor que integrarnos a través de la música”, expresa Hung. Para Marcel Chávez, esta actividad se enmarca en un proceso de intercambio cultural que se viene desarrollando entre ambos países. Pero la intervención de Guitarras del Uruguay en estos conciertos tiene algo de azaroso: “recientemente grabamos el disco Milongas con la Orquesta Sinfónica de Montevideo. Cuando vino la Orquesta de Anzoátegui, Yuri eligió tres temas y nos ensamblamos en la actuación con ellos. Nos encontrarnos a través de temas uruguayos”.
“No hay revoluciones tempranas. Crecen desde el pie”, vibra todavía la guitarra y la voz de Alfredo Zitarrosa.

 

 


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