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Realineamientos en el espectro político
Huelga del PIT-CNT contra la política del Frente Amplio
Desde Montevideo, informes de Ignacio Cirio y Julio Louis
Grietas: con las dificultades imaginables en una organización que está en el origen del nacimiento del Frente Amplio, para luego ser la palanca fundamental que llevaría a esta coalición al gobierno, la central sindical PIT-CNT realizó el 20 de agosto una huelga general por 24 horas contra aspectos cruciales de la política aplicada por la administración de Tabaré Vázquez. Al mismo tiempo, el ex ministro José Mujica tomó distancia del Ejecutivo en un punto clave al firmar la petición para que se derogue la ley de amnistía a los militares. Las frustraciones a las expectativas de las bases del FA y la perspectiva de las elecciones presidenciales de octubre de 2009 ya han comenzado a gravitar con peso decisivo en la política uruguaya.
“La adhesión al paro ha sido similar a la que tuvieron las huelgas contra las administraciones anteriores, de partidos tradicionales”, explicó a la prensa Juan Castillo, dirigente de la central obrera uruguaya, al evaluar el resultado del primer paro general de 24 horas contra el gobierno de Tabaré Vázquez. Inusitadamente ubicado al otro lado de esta barricada, el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, admitió la contundencia de la huelga pero condenó su realización. Bonomi integra el gabinete como dirigente del Movimiento Tupamaro.
De hecho, hubo una votación dividida en el seno del legendario PIT-CNT. Un ala moderada bregaba por un paro general pero sólo por algunas horas. Se impuso no obstante la propuesta de una jornada completa de huelga. Las bases respondieron como tradicionalmente lo hacen en Uruguay y la dirigencia cerró filas una vez votada la medida de lucha, que reivindicó un salario mínimo de 8.500 pesos (unos 400 dólares) para trabajadores privados, cláusula gatillo para aumentos automáticos según la inflación, control de precios y reducción de la jornada laboral.
Haciendo honor a su involucramiento político, la central obrera incluyó también en su programa la demanda de un 4,5% del PBI para la educación pública y la anulación de la ley de amnistía que favorece a los responsables de actos represivos durante la dictadura.
Desplazamientos
Además del sentido inmediato expresado en sus reivindicaciones, esta huelga tiene un significado especial porque en Uruguay, en general, y al interior del Frente Amplio, en particular, comienza a prepararse la batalla política que precede a la elección de candidatos para la próxima elección presidencial, a realizarse en octubre de 2009.
La tolerancia que se impuso hasta ahora respecto de las políticas aplicadas por el presidente Vázquez, tanto por parte de las dirigencias sindicales como de sus aliados políticos, parece terminarse. En coincidencia con la huelga, José Mujica, dirigente tupamaro y ex ministro de Agricultura y Ganadería, el líder más popular del país, sumó su firma a favor de la anulación de la Ley de Caducidad que protege a los militares acusados de violaciones a los derechos humanos.
Sucesivas visitas de Mujica a Hugo Chávez, Fernando Lugo y, sobre todo, a Cristina Fernández y Néstor Kirchner, perfilan una reorientación de sus propias posiciones, ahora críticas del gobierno. El cambio de clima lo palpan bases y dirigencias. Se va configurando al parecer, una alternativa profundizadora de las transformaciones tibiamente iniciadas, con el apoyo de varias fuerzas frenteamplistas influyentes y de tradición histórica.
II Congreso del Pueblo
Paralelamente, 43 años después de que en los prolegómenos de la conformación del Frente Amplio (FA) un vasto conjunto de organizaciones sociales, sindicales y de intelectuales entre otras celebraran el Congreso del Pueblo, con el llamado a la recuperación de aquella experiencia, nuevamente se inicia un período de debate del que presumiblemente surgirá una necesaria hoja de ruta para los próximos tiempos.
“Alguien podría preguntarnos si tratamos de repetir o reeditar aquel congreso. Categóricamente no, no vamos a repetirlo, vamos a continuarlo”, manifiestan los organizadores del II Congreso del Pueblo previsto para la primera semana de septiembre, para el cual se trabajó durante un extenso e intenso período preparatorio que se remonta a un año atrás y que lo ha colocado en un plano relevante en la atención social y política del país.
Las sesiones del II Congreso del Pueblo debatirán en un escenario diferente al de la primigenia edición: en Uruguay hoy funcionan Consejos de Salarios que regulan las relaciones laborales, existe en curso una reforma que ha democratizado el acceso a la salud, cuenta (gracias al apoyo cubano) con un hospital oftalmológico en el cual se ha intervenido a miles de personas sin recursos devolviéndosele la posibilidad de visión y las más representativas figuras del período de terrorismo se encuentran entre rejas al habérsele desanudado las manos al Poder Judicial, para señalar solo algunos de los hitos alcanzados durante el gobierno de Tabaré Vázquez.
No obstante, el futuro resulta incierto. El país se encamina a una campaña electoral en que la derecha tradicional acumula fuerzas en base al fantasma de la inseguridad y la criminalidad, por un lado, y por otro ha conocido niveles extremadamente altos en cuanto a los valores de sus principales productos exportables aunque sin traducirlos en una efectiva distribución de esa renta. La defección de algunos sectores frenteamplistas que se han retirado de la fuerza política para conformar nuevas opciones electorales amenazan con quitar al FA la victoria en primera vuelta.
Desde Montevideo, informes de
Ignacio Cirio y Julio Louis
Unasur o TLCs: ésa es la cuestión
En materia de inserción internacional –política y comercial– el gobierno uruguayo sigue oscilando entre la integración regional, el fortalecimiento del Mercosur, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el “regionalismo abierto”. Esta última entelequia se traduce en la posibilidad no descartada de acuerdos bilaterales con Washington o Bruselas.
Ambas eventualidades surgieron con fuerza una vez suspendida la última ronda de negociaciones en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en Ginebra. Aunque el TLC, que a los efectos adquiere el rótulo de “Acuerdos de Asociación” se encontraba prácticamente paralizado entre la Unión Europea y el Mercosur, el fracaso de Ginebra podría dotarlo de nuevos bríos. Asimismo, el acuerdo de libre comercio suscripto con México podría ser la llave de acceso al bloque norteamericano (Nafta)
Según información procedente de la Cancillería oriental, la administración Vázquez propondría a los países miembro del Mercosur retomar las negociaciones con la UE y Estados Unidos “como parte de una estrategia común para enfrentar el fracaso de la Ronda de Doha”.
El Director de Asuntos Económicos y de Mercosur de la Cancillería uruguaya e integrante de la delegación uruguaya en Ginebra, Elbio Roselli, declaró que se buscará la posibilidad de negociación en bloque aunque con “autonomía” de los países, permitiendo la diferencia de “velocidades”.
Pero según el diplomático uruguayo, especialmente crítico hacia la posición argentina en las negociaciones de la OMC por considerarlas en exceso proteccionistas, “el colapso de las negociaciones de Doha le da una oportunidad al Mercosur de revalorizar el acuerdo que se negocia desde hace una década con la Unión Europea”.
En la arquitectura geopolítica pos colonial para América Latina, Londres postuló la existencia de un pequeño Estado “tapón” o “cuña” entre Brasil y Argentina y en la actualidad Uruguay parece hacer honor a esa especie de “destino manifiesto”.
A todo esto, el Presidente ha vuelto a enarbolar el difuso concepto de “regionalismo abierto” al anunciar su nueva ronda de visitas oficiales para los últimos meses del año. En los destinos elegidos –Japón, Israel, Corea del Sur– Vázquez insistirá en la posibilidad de acuerdos bilaterales por encima de los lazos vinculantes del Mercosur y aún de la Unasur, tomando como espejo lo actuado por Chile.
Aunque la posibilidad de un TLC bilateral entre Uruguay y los Estados Unidos quedó descartado en momentos en que el Mercosur en su conjunto lo consideró inaceptable, no parece estar dicha la última palabra.
El mecanismo que ahora se negocia “quedó planteado” tras la visita que en junio realizó Vázquez a su colega Felipe Calderón, según versiones difundidas en Montevideo citando fuentes oficiales. En ese esquema México haría las veces de plataforma para exportar a Estados Unidos y Canadá.
I.C.
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