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Resistencia civil contra la entrada de capitales extranjeros a Pemex
Rechazo a la privatización
Negativa: el 90% de los ciudadanos mexicanos consultados sobre la “reforma energética” promovida por el gobierno de Felipe Calderón se pronunció en contra del proyecto que, entre otras cosas, permitiría la entrada de capitales extranjeros a la petrolera estatal. El 24 de agosto terminó la tercera fase de la consulta organizada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que dirige Manuel López Obrador. Más de dos millones y medio de personas se manifestaron en contra de las medidas privatizadoras que están siendo debatidas en el Congreso de la Unión.
El rechazo a la privatización de la industria petrolera volvió a prevalecer en la consulta popular que tuvo lugar el 24 de agosto en 15 Estados mexicanos. “La tercera y última etapa del referendo en torno al futuro de Petróleos Mexicanos fue un éxito”, declaró Manuel Camacho, coordinador de la consulta popular, quien resaltó la participación de la ciudadanía pese a la campaña opositora promovida por el ejecutivo nacional.
En abril pasado el gobierno presidido por Felipe Calderón mandó al Congreso de la Unión un plan de “reforma energética”, a través del cual se permitiría la entrada de capitales privados a Petróleos Mexicanos, la petrolera nacionalizada en 1938. En respuesta, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), dirigido por Manuel López Obrador, organizó una consulta popular para saber qué opinaban los ciudadanos sobre la “privatización de Pemex”.
En la última fase de la consulta, el 90% de los electores rechazó la entrada de capitales privados a la petrolera nacional. En el Distrito Federal, el 87% se pronunció por el No.
“Los votantes de Jalisco se pronunciaron, en forma mayoritaria, en contra de la entrega de Pemex a las empresas privadas”, afirmó Raúl Vargas, representante del PRD en esa región. “La respuesta fue copiosa en Chiapas”, indicó también el coordinador del sufragio en ese Estado, Pío López Obrador, quien subrayó que las papeletas se agotaron en las principales ciudades.
Cuatrocientas mil personas de los Estados de Zacatecas, Baja California, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Coahuila, Tamaulipas, Aguascalientes, Nuevo León, Jalisco, Guerrero, Guanajuato, Nayarit y Chiapas se acercaron a las urnas para responder las dos preguntas sobre la reforma energética. La primera cuestión era si estaban de acuerdo con la entrada de empresas privadas a Pemex, y la segunda, si apoyaban “las iniciativas relativas a la reforma energética que se debaten actualmente en el Congreso de la Unión”.
Según cifras de los coordinadores del referendo, en la primera fase de la consulta, que incluyó al Distrito Federal, participaron 1 millón 800 mil personas, mientras que en la segunda, realizada el 10 de agosto, participaron 500 mil. En ambas jornadas el No se llevó más del 80% de los votos. “La voluntad ciudadana que se expresó libremente durante la consulta, desautoriza cualquier intento de privatización de la paraestatal”, expresó Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal. “Digan lo que digan los detractores del plebiscito, los porcentajes de rechazo a las iniciativas de reforma energética que se discuten en el Congreso de la Unión, fueron contundentes”, recalcó Ebrard.
Guadalupe Rivera Marín, presidenta de la Fundación Diego Rivera, remarcó que la consulta popular fue un gran paso de la democracia mexicana.
Alternativa
Intelectuales y expertos mexicanos se han comprometido con la elaboración de un proyecto de reforma energética alternativa, impulsado por el Frente Amplio Progresista (FAP) y el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo (Mndp) que lidera también López Obrador. El acuerdo derivó de un encuentro sostenido entre el PRD, los partidos del Trabajo y Convergencia e integrantes del FAP.
El catedrático de la Universidad Autónoma de México (Unam), Rolando Cordera, aseguró que el petróleo debe seguir siendo una riqueza nacional, preservada por el Estado. Por su parte Manuel Camacho, el coordinador del referendo, sostuvo que “la izquierda mexicana está en condiciones de aportar una propuesta sólida, derivada de un pensamiento unitario”. López Obrador afirmó que el pueblo mexicano rechaza la entrega de Pemex a las compañías privadas y aseguró que las movilizaciones ciudadanas impedirán dar cauce a la “reforma entreguista”.
El escritor argentino y especialista en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), Adolfo Gilly, vaticinó que el país quedaría desprotegido y subordinado a la política militar de Estados Unidos y a su plataforma continental de seguridad.
La batalla por el petróleo mexicano está apenas comenzando en este país donde la expropiación de 1938, dirigida por el general Lázaro Cárdenas, convirtió a Petróleos Mexicanos en patrimonio nacional, una victoria soberana que la ciudadanía no está dispuesta a ceder.
Desde México Distrito Federal,
Tania Peña
La disputa en el Congreso de la Unión
El gobernante Partido Acción Nacional (PAN) tiene en el Senado 52 de las 128 bancas y en Diputados 207 de los 500 asientos. Según cálculos de fuentes oficiales, el PAN tiene el apoyo de algunos legisladores de la oposición y necesita convencer sólo a ocho senadores y 16 diputados para que se apruebe la reforma privatizadora. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) es uno de sus aliados más importantes. El PRI cuenta con 106 diputados y 33 senadores. Sin embargo, dentro del PRI hay sectores que no están de acuerdo en que el capital privado ingrese a Pemex. Por otra parte, el Frente Amplio Progresista (FAP), opositor de Calderón, está conformado por los partidos de la Revolución Democrática (PRD) que cuenta con 127 bancas en Diputados y 26 en el Senado, Convergencia (con 18 y cinco asientos) y el del Trabajo (PT con nueve y cinco bancadas).
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