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Uruguay: artes plásticas para la transformación social
Montevideo de colores
Recrear: a fines de la década de 1990 nació en Montevideo la Casa Berro, un lugar donde la expresión plástica y visual se transforman en herramientas para la transformación social. Murales colectivos en las playas de la ciudad, talleres de sensibilización y expresión artística para profesionales de la salud, docentes y alumnos, esculturas hechas con materiales cotidianos, son algunas de las experiencias desarrolladas por este colectivo que entiende al arte como un derecho inalienable del ser humano. En entrevista con América XXI, la artista plástica Alejandra González Soca cuenta cómo nació esta idea que, desde su origen, genera redes y nuevos proyectos en todo el país.
Un pez verde y una sirena rosada nadan bajo un cielo estrellado y una luna sonriente. Pinceles de diferentes tamaños delinean máscaras y soles. Sobre la arena, niños y adolescentes dibujan sus ideas en un mural.
Taller Casa Berro nació en Montevideo a fines de la década de 1990 como una iniciativa conjunta del artista plástico y educador Marcelo Romero, el músico y psicólogo Dany López y la licenciada en artes visuales y plásticas, Alejandra González Soca. “Poder tener un espacio para generar propuestas artísticas fue un sueño que comenzó desde nuestra época de estudiantes en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Desde allí fuimos integrándonos como becarios en proyectos de extensión en diversos barrios y organizaciones”, cuenta González Soca, una de las coordinadoras de la casa.
El barrio el Cerro, sitio emblemático de la industria cárnica y los frigoríficos uruguayos de principios de siglo XX, fue uno de los primeros lugares donde estos jóvenes universitarios comenzaron a trabajar desde la concepción del arte como transformador social. “Lo del Cerro fue un desafío que nos llevó a buscar herramientas y recursos para generar propuestas de participación que integraran la expresión artística desde los procesos internos y no pusiera al otro sólo en categoría de espectador”, explica Alejandra.
A partir de la sistematización de estas experiencias, los integrantes de la Casa Berro, han realizado múltiples proyectos con diversas organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil, integrándose a acciones sociales, educativas, culturales y de salud. “Entendemos que el trabajo interdisciplinario es fundamental para generar propuestas integrales y consistentes”.
En 1999 consiguieron su espacio propio en la calle Presidente Berro, de allí su nombre. El colectivo artístico desarrolla proyectos expresivos enmarcados en una vertiente social y comunitaria. Desde la interdisciplina y la cooperación institucional, trabajan con niños, adolescentes y adultos. “Nuestro objetivo central es desarrollar propuestas innovadoras orientadas a promover las potencialidades del individuo y su comunidad a través del diseño de iniciativas, proyectos, capacitación y promoción, integrando la expresión por medio del arte como herramienta para construir una persona integral y creativa”, explica la artista plástica.
Arte y comunidad
De 2003 a 2005, la Casa Berro organizó talleres sobre sexualidad, salud reproductiva y género. La sensibilización e instrumentación a través de la expresión plástica fue la propuesta de formación para los educadores del Centro de Atención a la Infancia y la Familia de Montevideo (Caif). “La integración creativa entre la realidad del mundo y la interna es un medio para generar personas libres y autónomas, capaces de utilizar sus recursos para salir adelante. Esto demuestra que la creatividad no queda suscripta a determinadas áreas o materias”, enfatiza Alejandra.
El vínculo entre los artistas de la casa y la comunidad se ha ido construyendo a partir de la experiencia y del “boca en boca”: “por lo general las organizaciones nos llaman para integrarnos a diversas propuestas porque han visto o participado en nuestros proyectos. Frente a cada demanda, nuestra primera respuesta es escuchar y, a partir del diálogo, generar diversas líneas de acción. Para cada caso es diferente, muchas veces nos llaman para consultarnos sobre temas puntuales, otras, para desarrollar proyectos a largo plazo y otras veces para generar intervenciones que sean catalizadores de procesos que el mismo colectivo se encarga de seguir desarrollando”.
Desde 2003, junto a las comisiones de Deportes y de Juventud de la Municipalidad de Montevideo, niños y jóvenes le ponen color a los muros de la ciudad. Con el objetivo de promover la integración, el intercambio y la expresión, los adolescentes pintan murales en las playas de Montevideo. “La idea es que los jóvenes tengan una experiencia de expresión diferente y un manejo del conocimiento del mundo y de ellos mismos en una acción colectiva”, define la coordinadora de Casa Berro. Con la participación de miles de niños, adolescentes y adultos, se han pintado más de seis mil metros cuadrados por toda la ciudad.
Otra de las experiencias del colectivo de trabajo es el Curso de Formación como Tallerista Expresivo que ya lleva nueve años de dictado. Psicólogos, maestros, psicomotricistas, educadores sociales, artistas y psicopedagogos adquieren herramientas para desarrollar sus disciplinas desde la creación.
En 2006, junto al Instituto Nacional de la Mujer, se realizó un mural móvil colectivo. Desde 2007 diseñan y coordinan el área Vivencia del Arte en el Politécnico de Formación Laboral Casavalle. Trabajan con jóvenes de 15 a 18 años integrando experiencias de sensibilización y creación con una visión histórica social y cultural para fomentar el pensamiento crítico.
“Nuestro trabajo no tiene promoción más allá de las propias propuestas y los resultados, que no van por el ‘producto’ sino por los procesos desarrollados y los objetivos logrados. Existe una red Casa Berro compuesta por personas que han participado de proyectos, se han formado o han visto las propuestas, que retroalimentan las posibilidades de generar otras nuevas. Muchas veces son los mismos maestros o vecinos que recuerdan alguna acción y tienen la iniciativa de llamarnos y consultarnos, esto tiene que ver con la instancia de comunicación que siempre dejamos abierta en cada cosa que hacemos”, detalla Alejandra González Soca.
El trabajo en red permite la continuidad y el nacimiento de nuevos proyectos: “actualmente estamos apoyando propuestas de talleristas formados en nuestro espacio. A esto se suman movidas culturales y gestión de muestras, participación en jornadas de formación y acciones abiertas en espacios artísticos institucionales como el Museo Nacional de Artes Visuales”.
Ubicada en el corazón de Montevideo, la Casa Berro demuestra que el ser humano es esencialmente creativo, sólo hay que generar el espacio para que se desarrolle. “Apuntamos a una estrategia de apropiación de los procesos artísticos en los espacios comunitarios, fomentando los procesos de producción y reapropiación de los saberes que los colectivos tienen acerca de sus necesidades, deseos, demandas, soluciones y problemas”.
Inés Hayes
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