Estados Unidos burla la justicia, contradice la democracia y reafirma su voluntad guerrerista
El caso de los cinco luchadores
cubanos contra el terrorismo

Por Andrés Gómez

 

Hipocresía: mientras protegen al terrorista Luis Posada Carriles, la justicia y el gobierno estadounidenses condenan a cinco revolucionarios cubanos presos desde 1998 por defender a su país de los grupos terroristas con asiento en Miami. Este caso muestra como ningún otro la hipocresía de las autoridades y la prensa estadounidenses. Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando y René González están condenados por luchar contra el terrorismo. En la tarde del pasado 4 de junio un panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones del Décimoprimer Circuito, encargado por el pleno de ese tribunal a considerar y dictaminar sobre los asuntos presentados en su apelación original hizo su fallo público. El panel rechazó los argumentos de la defensa y confirmó las decisiones del juicio celebrado a los Cinco en Miami en junio de 2001. Sólo ordenó a la jueza que presidió el juicio original que reconsiderara las condenas a tres de los Cinco, porque el panel consideró que no se ajustaban a las normas. Este panel había estado considerando la apelación por 22 largos meses, desde agosto de 2006. El autor es director de Areítodigital, revista de los cubanos progresistas de Miami.

Después de más de siete años de un interminable proceso judicial caracterizado por su arbitrariedad y falsedades y no por su apego a la verdad y a la justicia, el Gobierno Federal ha logrado lo que precisamente desde un principio ha sido su objetivo con relación a los Cinco: mantenerlos en prisión indefinidamente por razones absolutamente falsas. Es evidente que este tribunal es culpable de no cumplir con su deber fundamental que es hacer justicia. Es evidente también que es prácticamente imposible sustraer de manera sostenida a la inmensa mayoría de los jueces que componen cualquier tribunal en procesos judiciales como éste que son prioridad política de las más altas autoridades de la república.

Todos sabemos que las autoridades de esta república continúan apoyando incondicionalmente la política de agresión permanente mantenida por 50 años por los gobiernos de Estados Unidos en contra de la independencia, los derechos fundamentales, el bienestar y la paz de la nación cubana.
Consubstancial a esa política de agresión permanente ha sido la política de terrorismo de Estado contra del pueblo cubano. Primero directamente, y durante el transcurso de décadas posteriores, utilizando a sus engendros: los monstruos de las organizaciones terroristas de la extrema derecha cubano americana radicadas en Estados Unidos. Terroristas que el mundo entero sabe que son culpables de abominables crímenes por irrebatible información brindada por documentos desclasificados de las propias agencias de inteligencia estadounidenses.

Terroristas a los que las más altas autoridades del gobierno de Estados Unidos protegen y cobijan, aquí mismo en Miami. Odiosos asesinos como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch que se pasean libres por las calles de nuestra ciudad. Libres para seguir planificando más muertes. No les basta con los miles de cubanas y cubanos muertos y otros miles discapacitados a través de 50 años de bandidaje. Estas bestias quieren y necesitan aún más sangre de inocentes. Por eso están los Cinco en Miami. Y por eso el Gobierno Federal los ha mantenido encarcelados, en contra de la verdad y la justicia, por 10 años. Diez sufridos largos años que estos inclaudicables cinco patriotas han resistido estoicamente.

¿Cómo puede esperarse que los tribunales, que irónicamente se hacen llamar de justicia, puedan sustraerse de ese estado general de descomposición moral en que se encuentran instituciones fundamentales de esta república, resultado de la cual es la insondable crisis que ésta padece?
La decisión del panel del Tribunal de Apelaciones no sorprende a los que resueltamente apoyamos la causa de la libertad de los Cinco luchadores cubanos contra el terrorismo. La resistencia contra esta injusticia continuará en todo el mundo, para impedir que se vierta más sangre inocente, para desenmascarar, y que se lleve ante la justicia a los terroristas culpables de estos aborrecibles crímenes. No habrá tregua hasta que se haga justicia y los Cinco luchadores cubanos contra el terrorismo recuperen la libertad.

 

Fragmentos de la Conferencia de Prensa
sobre la Decisión de la Corte de Apelaciones

5 de junio de 2008
Participantes: Richard Klugh, abogado de Fernando González (identificado como Rubén Campa), y Vice jefe de Apelaciones de la Oficina Federal del Defensor Público en Miami. Paul McKenna, abogado de Gerardo Hernández. Marjorie Cohn, Presidenta, Gremio Nacional de Abogados. Andrés Gómez y Gloria La Riva, coordinadores de solidaridad.

Richard Klugh: Buenas tardes. El señor González es identificado como Rubén Campa en la decisión que se titula los Estados Unidos vs. Campa. La corte, que dos años antes de la corte en banc (determinaciones y resoluciones que se toman con el acuerdo de todo el conjunto de jueces de un tribunal colegiado) en una opinión dividida, afirmó las decisiones de la Corte del Distrito en cuanto a la sede de Miami para el juicio, ha emitido una nueva decisión. Ésta es la tercera en el caso.
En esta decisión la Corte ha desechado las sentencias de tres de los acusados, dos de ellos sentenciados a cadena perpetua, y un tercer acusado, mi cliente, quien tiene una sentencia de 19 años. Sin embargo, la Corte ratificó las condenas de los acusados con respecto al cargo más destacado en la acusación, que acusa a Gerardo Hernández de complicidad en lo que es llamado el derribo del avión de Hermanos al Rescate, la Corte tuvo ayer una opinión completamente dividida.
La jueza Kravitch, en una extensa discrepancia, concluyó que, por varias razones, no existía suficiente evidencia, tanto desde el punto de vista de los hechos, como legalmente, para sustentar una sentencia por conspiración para cometer asesinato. El voto decisivo en la Corte, el del juez Birch, concluyó que el asunto presentaba un tema muy cerrado, y era que él reconocía que lo que la defensa había expresado era significativo. El caso, básicamente, cayó en tres categorías importantes de los temas planteados por los acusados. Uno fue que el proceso del juicio fue injusto, dadas las acciones del Gobierno para ubicar la sede del caso en Miami, y para hacer atractivos los argumentos y la presentación de la evidencia, lo cual fue extremadamente perjudicial. La segunda categoría fue que la sentencia final fue excesiva, pues tres de los acusados recibieron sentencias de cadena perpetua. Y la tercera categoría fue que la evidencia referida a los delitos más graves fue insuficiente. Y aún así la Corte no anuló las condenas por conspiración, sólo anuló las cadenas perpetuas de dos de los acusados, sostuvo que ellos, en efecto, no habían incurrido en daños severos que hubieran demandado tales cadenas perpetuas y ponerlos a disposición de la Corte del Distrito, indicando que la Corte considera los argumentos de los acusados que ellos de hecho no sólo no deberían recibir sentencias generales, las cuales serían sustancialmente más cortas que las que tienen actualmente sino que la Corte debiera también considerar un cambio descendente para los delitos no relacionados con daños graves a los Estados Unidos.

En este punto nos encontramos ahora. Después de siete años del proceso de apelaciones, ésta es la primera decisión de todas las reclamaciones presentadas. Ahora que tenemos la primera decisión, estamos considerando solicitar una revisión de estos aspectos por parte del 11no. circuito completo y continuamos además la preparación para la posibilidad de encontrar un apoyo en la Corte Suprema de los Estados Unidos, ya que dos de los jueces del panel de tres han presionado fuertemente. Ciertamente, en una de las tres opiniones de la decisión de ayer, el juez que presidió la corte reiteró su convicción, no sólo en cuanto a que la condena referente al derribo del avión estaba en duda, sino que los temas relativos al proceso del juicio eran tan sustanciales y tan importantes que la Corte Suprema de los Estados Unidos debía oírlos.

Paul McKenna: Estaría mintiendo si no digo que estoy muy decepcionado por la opinión de la Corte de Apelaciones que leí ayer, pero también estaría mintiendo si no digo que todavía tengo muchas esperanzas y expectativas en este caso en cuanto a obtener mejores resultados. La discrepancia escrita por la jueza Kravitch fue, así yo lo pienso, una discrepancia muy fuerte.

Ella salió y, como dijo Richard, declaró que no creía que hubo suficiente evidencia para sustentar la condena por conspiración para cometer asesinato, y en la forma en que fue escrita su opinión, fue casi como si hubiera seguido toda la evidencia presentada por la defensa, todas las incursiones hechas por el Sr. Basulto a Cuba, todos los eventos que llevaron al derribo de los aviones. Y ella lo plantea en un contexto completo, lo cual no fue hecho en la opinión mayoritaria. Me sentí agradecido por esto y también por la clarísima discrepancia de la jueza Kravitch. Yo pienso que hay una cuestión legal en el cargo de conspiración para cometer asesinato que es muy compleja, y pudiera muy bien requerir una revisión en banc. La corte mayoritaria, y esto es algo legalmente muy complejo,  creyó que el Gobierno no tenía que probar que Hernández conspiró para derribar el avión en aguas internacionales. La jueza Kravitch consideró que sí debían hacerlo. Ahora la opinión de la jueza es la misma que la de la mayoría en algunos aspectos pero muy diferente en otros. Solamente para tratar de simplificarlo, Kravitch consideró que lo que había sucedido en este caso: Cuba tratando de hacer respetar sus propias fronteras y su propia soberanía, no era un acto ilegal. Y esto fue lo que yo traté de presentar como evidencia a nuestro jurado, me sentí muy animado por la opinión de la jueza Kravitch, por la forma que ella la escribió, por la forma que siguió toda la evidencia, casi en la misma manera en que yo la presenté.

Ahora la clave para esta opinión acerca de la conspiración para cometer asesinato fue el juez Birch. Él, como mencionó Richard Klugh, declaró que éste era un tema cerrado.Tengo que decirles que cuando usted sabe que está tan cerca, y después  no llega allí, eso es muy decepcionante al cabo de diez años de trabajar en este caso representando a Gerardo. Pero les diré que la lucha no ha llegado a su final. La lucha será a partir de ahora y esto puede prolongarse varios años. El juez Birch, en su opinión, sugirió que la Corte Suprema de los Estados Unidos revisara este caso, porque Birch, aunque apoyó la condena, declaró que todavía cree que el juicio de los Cinco hombres fue fallido, y que requiere una revisión basada en el hecho de que tuvimos una sede mediocre para este caso: Miami. Podíamos haber tenido una sede mejor solamente trasladándonos a un lugar a una hora, o a 45 minutos fuera de allí.

Yo estoy decepcionado, pero también estoy listo para continuar luchando. Nadie va a abandonar esta lucha. Ahora mismo lo que tenemos es una especie de Mantra, no es “un abandono”.  No nos disponemos a abandonar. Gracias.

 

Preguntas y Respuestas:

Tiffany Roberts (CNN): ¿Cuál es el próximo paso, tal y como va el proceso? ¿Por qué la Corte de Apelaciones planteó que la sentencia había sido exagerada, es por eso que  solicitaron al juez una nueva sentencia? Yo no estoy segura, legalmente, de cuál es el próximo paso

McKenna: Tres de los acusados van a ser llevados a juicio nuevamente, esto significa volver a la Corte de la jueza Lenard del Distrito de los Estados Unidos, para volver a ser sentenciados. El Panel de Apelaciones tomó la decisión de que ella los sentenció usando un rango muy alto de la guía de sentencias, y tiene que volver a sentenciarlos porque impuso cadena perpetua a dos de los acusados, y a un tercer acusado, Rubén Campa, que también tiene que ser revisitado, ya que le aplicó un realce que no está justificado. Entonces tres de los acusados van a volver atrás. Dos de los acusados, el Sr. González y mi cliente, Gerardo Hernández, tienen que sentarse y decidir si vamos a buscar una revisión en banc de la opinión, que fue lo que el gobierno nos hizo después de que salimos victoriosos en la primera vuelta. Leí algunas cosas ayer (4 de junio) que me indicaron que podríamos hacerlo. Eso es lo primero de lo que tienen que ocuparse los que no van de regreso a la Corte del Distrito, es decir, decidir si vamos a hacer o no una apelación en banc. Y si este no fuera el caso, o si no tenemos éxito en la apelación en banc, entonces tomaríamos una apelación a la Corte Suprema de los Estados Unidos, buscaríamos un escrito de certiori.

Solange Reyner (Miami Herald): ¿Cuánto tiempo estima usted que llevará que esto suceda?

Klugh: Sabemos que la petición será archivada en menos de tres semanas,  depende de la corte el tiempo que le tome ocuparse de la petición de reaudiencia. Una vez que esté resuelto, si necesitamos aún ir a la Corte Suprema, presentaríamos la solicitud en un plazo de 90 días a partir de la resolución del caso en la Corte de Apelaciones. Esperamos que la Corte Suprema resuelva el caso antes del próximo período, antes de junio del próximo año.

Tiffany Roberts: Usted dijo que los tres acusados serán llevados a juicio nuevamente. ¿Ellos se presentarán físicamente ante la jueza cuando ustedes hagan el proceso en banc? ¿Usted lo va a hacer por González y Hernández, o por los Cinco?

McKenna: Esa es una buena pregunta, pero primero tiene que suceder con tres de los acusados, cuyas sentencias acaban de ser revocadas, por lo que tienen que ser sentenciados nuevamente antes que presenten nuevas apelaciones. Eso requiere su presencia física frente a la jueza en Miami. Tendrán que ser enviados de vuelta desde sus prisiones,  y en su presentación gozarán de los mismos derechos que tuvieron en la primera sentencia. Ellos deben estar físicamente allá, tienen el derecho de estar frente a la corte cuando sean sentenciados. El tema de si ellos podrán o no tener una revisión en banc antes de esa prisión preventiva lo difiero a Richard Klugh.

Klugh: Los abogados van a analizarlo nuevamente. Existe un número de aspectos. Cada aspecto en este caso fue en algún sentido un aspecto de primera impresión. Esos son los tipos de aspectos frecuentemente manipulados en una corte en banc. Entonces, dada la variedad y el número de aspectos, existe ciertamente razón para creer que cada uno de los Cinco considerará la búsqueda de una nueva audiencia y probablemente una nueva audiencia en banc de algún aspecto del caso.

Andrés Gómez: ¿Cuáles son los cargos específicos en que las sentencias fueron revocadas para revisar o volver a recibir sentencia por la Corte del Distrito?

Klugh: La conspiración para obtener información sobre la defensa nacional. La corte sostuvo que para aquellos cargos a los que se les impusieron cadenas perpetuas, por el hecho de que no hubo información clasificada obtenida, requerían una nueva sentencia. Además, la sentencia de Fernando González (Rubén Campa) estuvo basada en una violación de las leyes de migración.

Tiffany Roberts: ¿Existe alguna guía para la nueva sentencia, ya que la anterior fue revocada? ¿A qué se enfrentan?

McKenna: Corríjanme si cometo un error, pero después de la decisión de la Corte Suprema en Broker, la regla para todo Estados Unidos ahora es que la guía de sentencias no es obligatoria, hay abogados y jueces que las consultan, pero no están obligados a seguirlas. Yo pienso que cuando estos tres acusados vuelvan para ser sentenciados, la corte podría sentenciarlos de cualquier manera que ella sienta hacerlo.

Klugh: Ciertamente las líneas directivas son sustancialmente inferiores como resultado de esta decisión, el rango base de la guía para la condena sería de 17 años. Ustedes tienen una marcada diferencia. Cuando la sentencia original fue impuesta, el rango de la guía no fue tomado en cuenta para nada, se requería una cadena perpetua, entonces esto significaría una reducción sustancial.

Desconocido: ¿Como el Sr. (René) González, quien fue sentenciado a 15 años?

Klugh: Su sentencia no fue revocada.

Desconocido: Fernando González recibió 19 años. Si se rebajan 10 años, ¿es posible que esto sea el tiempo cumplido, y él sea puesto en libertad?

Klugh: Esto es siempre posible. La reducción de la guía para él sería una reducción en dos niveles, y sería una aproximación al tiempo cumplido, pero, de nuevo, estos tipos de aspectos tendrían que ser más completamente resumidos y litigados.

Solange Reyner: ¿Cuáles son las expectativas para los tres que fueron enviados a nuevo juicio?

Klugh: Es muy temprano para predicciones. Nosotros prepararemos nuestros argumentos para la sentencia, y esperamos tener la oportunidad de presentarlos totalmente, acerca de que deben ser impuestas sentencias significativamente más reducidas. Es difícil predecir algo exacto en este momento.

Steve Patt: Sin embargo, la decisión de volver a enjuiciar a dos de los tres condenados por conspiración para hacer espionaje, no es la misma para Gerardo Hernández, sobre la base de que él está cumpliendo otra condena a cadena perpetua por conspiración para cometer asesinato. Pero esto luce extraño, ya que su condena por conspiración para cometer asesinato podría ser revocada, entonces, ¿por qué ellos no llevan a juicio nuevamente también la sentencia por conspiración para hacer espionaje?

McKenna: Esa es la forma en que ellos lo ven. Mientras otra corte no lo haga, no hay razón para llevarlo a juicio nuevamente si ya él está cumpliendo una cadena perpetua. Desde su punto de vista, esto no establece diferencia alguna. No hay razón para pedir a la Corte una nueva sentencia para él en el caso del espionaje. Desde luego, si un día llegamos a este punto, eso será automático. Ellos tendrían que retornar el caso para una nueva sentencia. Lo que nosotros tenemos que hacer es lo que hemos estado diciendo desde el principio del programa, tenemos que continuar haciendo énfasis en la corte en banc y posiblemente en la Corte Suprema por esta condena por asesinato. Porque claramente, como lo analizó la jueza Kravitch, y nosotros lo presentamos, lo que hizo Cuba no fue un acto ilegal. Ellos nunca intentaron derribar un avión en aguas internacionales, ni tampoco el Sr. Hernández. En esto se concentró la jueza Kravitch.

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