Un mensajero de la inestabilidad
Avanza la revolución, conspiran los separatistas

Imperio democrático: la nacionalización de la empresa metalúrgica Vinto (Oruro), ejecutada por el gobierno de Evo Morales el 9 de febrero, ha marcado un nuevo ascenso en la temperatura y las tensiones entre el gobierno boliviano con el capital extranjero. Vinto se encontraba bajo la administración privada de la transnacional suiza Glencore, la cual anunció que recurrirá al arbitraje internacional. Simultáneamente el gobierno suizo decidió la revisión de sus planes de ayuda al país. En tanto Suiza da prueba del tipo de democracia que reivindica, el embajador estadounidense conspira desembozadamente en el terreno.

Por Eduardo Paz Rada
AméricaXXI
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