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América XXI inicia una nueva etapa
A partir de esta edición América XXI
llegará mensualmente a sus manos. En diferentes días según
el país, esta revista que se pretende “desde Venezuela para
todo el continente” saldrá a su encuentro siempre en la primera
semana de cada mes. La regularidad, objetivo frustrado una y otra vez
hasta ahora, será norma de aquí en más. Simultáneamente,
aumenta la tirada en los países donde América XXI se distribuye
actualmente y emprende su extensión hacia otros, en un plan apuntado
a llegar antes de fin de año a todo el hemisferio. Esto supone
muchos cambios en el colectivo de trabajo, todos encaminados a profesionalizar,
dar continuidad y consolidar un equipo, afiatar cada parte en el esfuerzo
común por alcanzar una mejor calidad periodística, reflejar,
resumir e interpretar más rigurosamente la realidad latinoamericana
y mundial, recorrer con eficacia el sinuoso camino entre la redacción
y quienes leen estas páginas. Cambiarán también aspectos
organizativos y técnicos: la impresión de un único
original se hará en diferentes países y en papel de mayor
calidad. Y cambiará la manera de llegar a muchos/as de ustedes,
puesto que a partir de esta edición será posible suscribirse
y recibir la revista más rápida y económicamente.
No cambiarán la autoexigencia de rigor periodístico, la
pasión ajena a cualquier idea de lucro o beneficio individual,
la ubicación ideológico-política mantenida desde
la primera edición. Vale la ocasión para recordar el compromiso
registrado en aquel azaroso “Año I – Nº 1”:
“Una cordillera más elevada que los Andes emerge en el
hemis ferio Sur de América. Era invisible hasta hace poco y aun
ahora, cuando ya son excepción quienes ignoran su existencia, se
la percibe oscura, difusa. En dos palabras, el propósito de estas
páginas es recorrer, descubrir, echar luz, estudiar, debatir, difundir
este fenómeno nuevo que, sea cual sea su devenir, cambiará
por completo la geografía social y política de América
Latina y el Caribe. Hay más de una forma de periodismo válido.
La nuestra pretende dar continuidad a la estirpe de aquel surgido en los
años de las guerras de Independencia, que no sólo se contrapone
al comercio de la palabra, sino que toma distancia de la supuesta imparcialidad
del periodista. América XXI toma partido. No lo oculta ni lo disimula,
aunque por cierto no comete la pueril conducta de ostentar lo obvio. “El
tigre no proclama su tigritud; simplemente salta”, dice un impar
poeta africano. Los Andes del tercer milenio parten en dos la vida cotidiana
de más de cuatrocientos millones de seres humanos. Estas páginas
están del lado de las víctimas de 500 años de saqueo,
hoy otra vez en marcha por su emancipación.
Así como no hay una sola montaña idéntica a otra,
ninguno de los nuevos fenómenos políticos en curso al Sur
del Río Bravo equivale a los demás. Cada uno resulta de
una combinación de desigualdades de todo orden, para conformar
un conjunto de extraordinaria diversidad y riqueza. Sólo del reconocimiento
profundo y detallado de esa complejidad puede venir una contribución
real para que la miríada de torrentes impetuosos que surca el continente
encuentre un cauce común. Espejada cada vez con mayor nitidez al
Norte del hemisferio, esta polifonía rebelde requiere un altavoz
que además contribuya para lograr un acorde armónico, que
en ningún caso pierda la singularidad de una voz y jamás
su condición de grito”.
Tres años después sólo cabe apelar a usted lectora,
a usted lector, instándole a participar en la medida y el terreno
que le sea posible: corresponsal espontáneo (no hace falta ser
periodista: envíe denuncias, informaciones, opiniones, para contribuir
con el trabajo de la Redacción); crítico/a de errores y
omisiones; difusor/a de la revista y de los artículos que le resulten
útiles en su medio; promotor/a de suscripciones, sean individuales,
barriales, institucionales o corporativas. Hasta la próxima edición,
el mes que viene.
LB
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