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Intervención de Alicia Castro
Compañeras y compañeros, hermanas y
hermanos: convocados a intentar el socialismo del siglo XXI en realidad
no podríamos estar más comprometidos y más cómodos.
Hugo Chávez dijo el otro día: nosotros los socialistas,
incluyendo un pequeño auditorio de 40.000 personas de la más
variada procedencia política y de distintos sectores. Nos apreció
enormemente interesante y por supuesto no era ingenua la inclusión
del comandante Chávez. Nadie salió a decir: no, yo no soy
socialista. Nadie podría hacerlo.
Además el presidente Chávez va abriendo puertas y va dando
permiso a muchas compañeras y compañeros a atreverse a pensar
y volver a soñar. Creo que guiado por ese espíritu de aventura
extraordinaria, de aventura revolucionaria que educó a Simón
Bolívar cuándo Simón Rodríguez decía:
América Latina no debe copiar ningún modelo sino ser original,
o inventamos o erramos. Y ahí está el comandante volviendo
sobre los pasos de la necesidad, la conveniencia, la oportunidad de inventar.
Incluso el presidente Chávez, si lo vemos a grandes rasgos, empezó
en la línea de una democracia revolucionaria, siguió un
par de años después con la revolución antiimperialista,
y hace poco tiempo –mucho tiempo seguramente entre los más
cercanos pero hace poco tiempo de modo público– entre sus
pares presidentes dijo: he llegado a la conclusión que dentro del
capitalismo no hay solución, es necesario ir hacia el socialismo.
Y en las cumbres de presidentes -nosotros hemos tenido la suerte, la oportunidad
y la ocasión de estar, en mí caso porque soy parlamentaria
de la Comisión Parlamentaria Conjunta del Mercosur- es notable
como Chávez repite y ya los pueblos repiten también: mientras
los presidentes van de cumbre en cumbre los pueblos van de abismo en abismo.
Él hace una exhortación muy directa, muy concreta, muy acuciante
a los otros mandatarios, en el sentido de tratar cuestiones políticas
y cuestiones prácticas. Y los invita reiteradamente: vamos Lula,
ven, vamos sin celulares, sin periodistas. No pudo referirse a otros que
ya no están. El presidente de Argentina ha faltado a las dos cumbres
de mandatarios de la Confederación Suramericana de Naciones. En
realidad a la creación de la Confederación Suramericana
de Naciones en Cuzco, en diciembre de 2004 y a la reciente cumbre en Brasil.
Pero para los pocos presidentes que van y que se quedan hasta el final,
el presidente Chávez hace este llamado a la responsabilidad de
los mandatarios de terminar con el hambre, la miseria, con la exclusión
social, económica y política de las grandes mayorías
de este continente enormemente rico.
Y por ahora, francamente la respuesta de los distintos mandatarios, desde
mi punto de vista, no es tan consistente como la puesta, la esperanza
que hay en los pueblos. Por eso estamos siempre señalando estos
niveles de integración a nivel de los gobiernos, integración
a nivel de los parlamentos y las instituciones, integración a nivel
de los pueblos, que creo va sin duda a acelerar y dinamizar estos procesos
de integración y de resistencia, como ha sido notablemente el caso
de los sucesos extraordinarios de Mar del Plata, donde los países
del Mercosur respondieron enérgicamente contra el Alca. Y con la
presencia de Cuba, no estaba pero estaba. Estuvo particularmente en la
Cumbre, estuvo en la gente, estuvo en las menciones del pueblo, y estuvo
particularmente en las menciones del comandante Chávez.
Estábamos con Luis Bilbao en Caracas cuando… esto lo pensábamos
hace poco tiempo, reflexionábamos, ustedes se acordarán
que cuando Lula asumió el gobierno, dijo: me parece que dos cosas
nos han quedado en el recuerdo, una fue más importante que yo haya
llegado al poder. Es demostrar que la lucha valió la pena. Y la
otra, aquella extraordinaria síntesis de que su misión se
habría cumplido si al final de su mandato lograba que todos los
brasileños y brasileñas comieran tres veces por día.
En realidad podría parecer un objetivo relativamente alcanzable
con el correr del tiempo. Sin embargo, inmediatamente el presidente Chávez
en un acto público, nosotros estábamos… ¿Cuándo
era Luis? ¿13 de abril? El aniversario del golpe. El presidente
Chávez señaló: quiero decirle a mi amigo Lula que
si quiere que los brasileños coman tres veces por día va
a tener que hacer la revolución.
Yo creo que esto es una reflexión muy pertinente al momento que
nosotros y nosotras estamos acá pensando no sólo qué
sociedad queremos, sino cuál puede ser el socialismo del siglo
XXI. Y cuál es el tipo de definiciones y de respuestas que tenemos
que dar a determinadas declaraciones, a determinados supuestos que no
terminan de constituir un programa y van vaciándose de contenido
con el tiempo y quedan como meras declamaciones entre los mandatarios
y como grandes frustraciones entre los pueblos, que quedan luego inmovilizados
para volver a creer, para volver a crecer.
Para pensar el socialismo del siglo XXI, a mí, bueno, se fue Schuster,
pero qué lástima que no estén más estudiantes
acá, porque nosotros en realidad casi nos conocemos todos y no
vamos a poder hacer el socialismo del siglo XXI sin ellos. Imposible.
Acá estaba el hijo de Juan Leyría diciendo las palabras
de su papá, pero cuántos hijos nos hacen falta, cuántos
nietos nos hacen falta, cuántos excluidos, cuántos analfabetos
nos hacen falta, cuántas mujeres nos hacen falta.
No me imagino el socialismo del siglo XXI sino en el marco de una enorme
pluralidad, de la inclusión necesaria de la juventud. No me gusta
hablar de la juventud como futuro, me gusta hablar de la juventud como
presente. No vamos a poder pensarlo, no vamos a poder hacerlo. Es necesario
que veamos cómo interpelamos a los jóvenes y cómo
creemos en ellos para que vuelvan a creer, no hay otro modo.
Por qué no se habrán quedado los alumnos. Yo quería
preguntarle a Schuster antes de que se fuera. A lo mejor los aburrimos,
hay que pensar si no los aburrimos y por qué los aburrimos.
Las sectas de la izquierda en Argentina han hecho mucho daño, han
hecho mucho daño a las asambleas populares, han hecho mucho daño
al movimiento popular, han envenenado la acción política,
entonces creo que nosotros tenemos que pensar en un socialismo del siglo
XXI sin izquierdismos, sin sectarismos y cinismos.
Hace poco estaba Tate Martínez en un encuentro del Ateneo John
William Cook, a propósito del 17 de octubre, verdadera cueva de
peronistas, no Tate? No todos. Pero en el Ateneo John William Cook están
dispuestos a inventar, lo invitan a Luis Bilbao para hablar del 17 de
octubre. Entonces Luis Bilbao presumiblemente critica en una forma brutal
al general Juan Domingo Perón… para eso lo llevaron. Lo critica
por haber terminado rápidamente con un partido Laborista, en cuanto
el partido lo llevó a elecciones y al poder; por haber torturado
salvajemente a Cipriano Reyes. Mientras unas maestras peronistas se levantaban
furiosas de sus asientos y decían: va a haber debate?, porque lo
querían matar. No querían debatir, querían eliminarlo.
En esa tradición que tenemos nosotros de zurdos contra peronistas,
vamos a decirlo como se habla acá.
Esas tendencias revolucionarias que nosotros tenemos que reconciliar.
Todavía no se ha logrado. Eso nos toca a nosotros. Tenemos que
reconciliarlas en los objetivos de justicia social, independencia económica,
de soberanía política, como decía Agustín
Tosco, justamente, cómo reunimos las distintas fuerzas de diversas
tendencias con la única condición de que luchen contra el
imperialismo y por la liberación nacional, objetivos superiores.
Pero nosotros solemos anteponer la diferencia de visiones al objetivo
común y a la identificación del enemigo común. Y
además nos mantenemos en la inercia de estas viejas luchas y de
los slogan’s que ya no le quieren decir nada a nadie, mucho menos
a los jóvenes porque ni siquiera lo vivieron. La iconografía,
el caballo…
Qué ocurrió ahí de extraordinario gracias a que los
compañeros del Ateneo John William Cook inventaron que Luis Bilbao
podía ir a debatir sobre el 17 de octubre. Ocurrió que salió
una compañera hablando de Huerta Grande, del programa de Huerta
Grande y La Falda. Proyecto estratégico y revolucionario que fue
también olvidado, dejado de lado, perdido en la historia. No inocentemente
perdido en la historia. Nosotros lo retomamos y decidimos trabajar con
eso y nos hemos puesto de acuerdo con la CGT de Córdoba para trabajar,
para que sea la CGT de Córdoba quien convoque a revitalizar y repensar
aquel extraordinario proyecto de Huerta Grande, con los históricos
y con los nuevos, con los jóvenes.
Yo creo que a lo mejor ese tipo de cosas… la historia nuestra es
un enorme yacimiento que se ha estado dilapidando. Acá está
Antonio Cartañá, que es el presidente de la Fundación
Alfredo Palacios y hace muy poco reinauguraron la casa de Alfredo Palacios
con un acto a propósito de no se cuántos años de
la Ley de Descanso Dominical. ¿Cuántos años? Cien
años. Bien podemos olvidarnos porque total no hay más descanso
dominical.
Pero, esa reunión nos permitió ver a muchos compañeros
socialistas haciendo una autocrítica y diciendo cómo hemos
perdido la oportunidad de revitalizar el pensamiento y la acción
vigorosa, vigente de don Alfredo Palacios. Así que, Antonio, te
toca eso, entre otras cosas.
Yo creo que la historia, me parece que en este sentido el comandante Chávez
hace un gran aporte al discurso político moderno cuando trae de
un modo constante, reiterativo a Bolívar, San Martín, Artigas
y Martí.
Nosotros también tuvimos la suerte, porque eso sí fue suerte,
de estar el año pasado, el 9 de diciembre en el campo de batalla
de Ayacucho, un día después de la formación de la
Confederación Suramericana de Naciones. También muy pocos
presidentes habían ido, los pocos que habían ido a la creación
de la Confederación se habían vuelto. Estaba el presidente
Toledo que era el anfitrión, el presidente Chávez, el presidente
Torrijos que acaba de hacer el papelón de hacer que su vicepresidente
haga ese triste papel de llevar la agenda del ALCA en Mar del Plata, y
había creo que otro presidente de Surinam.
Pero fue muy intenso estar en al campo de batalla de Ayacucho, por cierto
ese campo donde lucharon nuestras fuerzas suramericanas unidas; nuestros
granaderos hacían ocho años que estaban en campo de batalla,
ya en patas, con pulgas. Y estaban los soldados vestidos con trajes de
época, estaban tocando la música de la época. Hay
crónicas bellísimas de la batalla de Ayacucho, donde estaban
todas las dianas revueltas, dicen los cronistas de las época que
además escribían muy bien. Ese es otro de los trabajos que
tal vez tengamos que hacer los revolucionarios. Luis Bilbao lo asume con
toda plenitud.
Y entonces Chávez nuevamente exhorta a los presentes y al pueblo
que estaba un poco más lejano pero sobre todo a los mandatarios
a reflexionar sobre aquello que dijo el mariscal Sucre cuando dijo: de
nada habrá valido la libertad de América si no hay igualdad
y si no hay justicia.
Yo creo que de eso se trata, el socialismo del siglo XXI. La misión
nuestra es la igualdad, y me parece que esos contenidos pueden ser fácilmente
reivindicados y reivindicables por distintas tendencias, por distintas
clases.
Ahora, en la transición al socialismo, si a mí alguien me
preguntara, si algún extranjero me peguntara si yo creo que Argentina
estás dispuesta al socialismo, naturalmente diría que no,
no hoy, pero creo que hay una transición posible al socialismo
y creo que esa transición no será posible dentro de este
sistema político. Eso sí lo creo rotundamente. Lo digo con
dolor y responsabilidad después de 8 años de haber estado
en el parlamento. Estoy terminando mi segundo mandato. Los políticos,
la corporación política se las arregla perfectamente para
prescindir de la agenda de los ciudadanos.
El parlamento no atiende ni atenderá la resolución de las
cuestiones que tienen que ver con los derechos humanos básicos,
el derecho al trabajo, el derecho a la salud, el derecho a la educación,
el derecho a la vida. No las atiende ni las atenderá.
Temblaron un poco en diciembre en 2001, fue muy incómodo el acceso
y la salida, pero se las han arreglado. ¿Alguien sabe cuantas veces
sesionamos en 2005? Año tremendo en términos de pérdida
del poder adquisitivo del salario, de problemas de las jubilaciones, etc.
Diez veces hemos sesionado en 2005. Además es un año electoral
y se supone que los diputados y senadores tendrían que haber estado
inquietos por hacer una rendición de cuentas, por mostrar que estaban
preocupados por los remates de las viviendas únicas, que estaban
preocupados por el deterioro de las jubilaciones, por la falta de seguridad
social, por la falta de seguridad para vivir, para caminar, para transitar.
Diez veces hemos sesionado.
Nosotros consideramos que es imprescindible afianzar otra institucionalidad,
un modelo político de democracia participativa donde el pueblo
tenga y recupere protagonismo. Sabemos que el único protagonismo
que tiene los ciudadanos y ciudadanas de la República Argentina
y en otros países del continente es el de votar una vez cada dos
años. Esa es toda la capacidad de decisión y de movilización
que se le permite al ciudadano.
Nosotros hicimos hace poco con un grupo de jóvenes en la Cumbre
de Mar del Plata un simulacro de consulta popular vinculante sobre dos
temas que nos parecen centrales. ¿Quisiera usted que los hidrocarburos
volvieran a propiedad estatal o por lo menos que el Estado pudiera cooptar
la renta petrolera?, uno. Y la otra era: ¿considera usted que los
jubilados tienen que cobrar el equivalente de la canasta familiar básica.
El cien por cien de las respuestas es sí, pero eso no ocurría
sólo en la Cumbre de Mar del Plata. Yo hice una experiencia en
la Universidad de San Andrés, Universidad de estudiantes de elit
y probablemente de derechas, y serán de derecha pero no son cretinos,
los chicos dicen no, aunque sea por egoísmo, por no tener que mantener
a sus padres el día de mañana. Sí consideran, según
una pregunta a los ciudadanos, que los jubilados tienen que percibir el
equivalente a la canasta familiar básica.
Si estos contenidos pudieran mandar a los legisladores y a los funcionarios,
indudablemente serían parte de la agenda pública. Nosotros
tenemos que trabajar para que haya un cambio drástico del sistema
político y que vayamos hacia una democracia revolucionaria, una
democracia donde sean los ciudadanos y ciudadanas que tengan herramientas
concretas: consulta popular vinculante, referéndum revocatorio
de mandato, plebiscitos, etc. Yo hecho un proyecto hace varios años,
en el 2002, para que hubiera una Constituyente y una Constitución
económica, donde se repensara sobre el modelo económico,
la función social del capital, el control del comercio exterior,
la función de la aduana, sobre la propiedad de la tierra, sobre
la propiedad de los hidrocarburos.
Tiene que haber un proceso que dinamice una discusión popular amplia,
basta, sincera, creativa, nueva. Sin eso va a ver solamente parches, candidatos
y candidatas, frustraciones, dolores, continuismo.
En algunos foros de izquierda donde participa la juventud y donde participan
distintas organizaciones, etc, como puede ser el Foro Social Mundial y
el Foro Social Europeo, me parece que ya hay algunos contenidos que son
comunes, es decir, un esfuerzo de estos cinco años de foros: uno
es que la democracia neoliberal no sirve, no traerá cambios; otro,
que la pobreza es un producto del sistema y que no se puede luchar contra
la pobreza en los términos de esas grandes campañas, por
otro lado mayormente financiadas por el Banco Mundial; la lucha contra
la pobreza como si fuera una pandemia, la lucha contra la aftosa. Nosotros
hablamos de la lucha contra las causas de la pobreza. Y la otra: es necesario
darnos una organización política. No basta con estar maravillosamente
conectados, ni aún movilizados, sino que es imprescindible darnos
una organización política. Yo creo que lo que tenemos que
discutir es también qué tipo de organización política
queremos para que sea también nueva, porque en realidad los políticos
de izquierda también reproducen los vicios de las corporaciones
políticas en términos de divisiones y ambiciones extremadamente
pueriles, diría yo, extremadamente personales hasta llegar al absurdo,
al ridículo.
Lo que ha logrado verdaderamente algo que si no fuera que sabíamos
que no iba a ocurrir nos parecería una tragedia, y es que los diputados
de izquierda no han renovados sus bancas en estas últimas elecciones
en Argentina. Entonces creo que efectivamente es un momento para pensar,
para ser enormemente creativos y para pensar en un socialismo vigoroso,
con un tipo de organización política distinta a todo lo
que hemos conocido hasta hora. Bueno, para pensarlo en conjunto estamos
acá y para servir a ese proyecto con todo el compromiso que tenemos.
Gracias.
(Aplausos)
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