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Intervención de Federico Schuster
Muchas gracias. Tan solo un mensaje de bienvenida
a los compañeros y compañeras del continente que nos visitan,
pero también a los argentinos y a argentinas que participan en
este encuentro.
También mi salutación y mi deseo de que en las deliberaciones
que ustedes tengan a partir del día de hoy puedan avanzar en algunas
respuestas, o al menos en algunas preguntas bien formuladas que a veces
duelen más que las respuestas acerca del presente y el futuro de
la América Latina. Que, bien planteado es en algún sentido
el futuro del mundo, porque me parece que el planeta dependerá
de lo que hagamos en América Latina con África y con parte
de Asia. Me parece que por ese lado viene el futuro y me parece que el
futuro viene solo, pero cuando las cosas vienen solas no necesariamente
vienen como deben venir. De manera tal que tenemos que estar preparados
para ese futuro, que me parece ya claro, más allá de los
deseos, más allá de las voluntades, que es un futuro que
trasciende al capitalismo.
Me parece que es claro hoy que el capitalismo está en una fase
de crisis, si bien el capitalismo ha superado varias crisis importantes,
esta parece una crisis realmente difícil de superar. Siempre el
plazo en el que esto se produce es difícil de predecir, pero no
cabe duda de que la situación del país capitalista más
importante del mundo, como es Estados Unidos, es de una fragilidad tal
a partir de la crisis que tiene la balanza de pago, del déficit
público, de la propia deuda externa, etc, Todos los indicadores
económicos y financieros de las grandes cuentas de Estados Unidos
son negativos.
Se vienen sosteniendo más ficciones basadas en la capacidad imperialista
intervencionista de Estados Unidos que en la propia realidad de sustento
económico. En algún momento esto va a ser imposible de sostener
y va a explotar, y cuando explote Estados Unidos, obviamente todo el resto
va a desmoronarse.
Nosotros creo que hemos pensado, y yo lo hablo todo el tiempo; el vicedecano
de la facultad es uno de los grandes intelectuales marxistas que tiene
este país, Eduardo Grüner, y permanentemente hablamos con
él de lo poco que dedicamos en el mundo académico, por lo
menos argentino, pero también de otros países, atención
a la cuestión del socialismo, es decir, a pensar; no a declamar
el socialismo, sino a pensar en qué va consistir el socialismo
o como se llame lo que venga después del capitalismo.
No cabe duda de que hay que pensar en la sociedad más allá
del capitalismo y que es necesario construir una sociedad más allá
del capitalismo porque el capitalismo ha fracasado, ha destruido la vida
de miles de millones de personas y ha destruido hasta al propio planeta
y ya no tiene ninguna capacidad ni siquiera de sustentarse a sí
mismo. De manera tal que, recuperar la convocatoria al socialismo es importante
desde el punto de vista político, y recuperar un análisis
y un estudio de qué puede hacer el socialismo es una clave política
de la construcción de ese futuro que debe ser evidentemente un
futuro de justicia y dignidad para nuestros pueblos.
Y pensar el socialismo desde América Latina es una tarea que me
parece nos debemos y nos merecemos porque hay raíces en América
Latina para poder pensar ese otro mundo, ese mundo distinto. Y me parece
evidentemente que más allá de los debates teóricos,
sabemos que el propio Marx fue un enorme teórico en el capitalismo,
pero que poco pudo decir del socialismo, quiero decir: el detalle con
que Marx pudo abordar el socialismo por la propia capacidad de mirar hacia
dónde podría ir el mundo es mucho menor de la inmensa tarea
crítica que hizo sobre el capitalismo.
Me parece que la tarea nuestra, quizás sea una tarea monumental
pero es una tarea imprescindible, es la tarea de pensar el socialismo
o como se llame ese mundo distinto, que debe ser otro y debe ser mejor,
que trascienda a este capitalismo claramente agotado. En ese sentido,
si hay en nuestro propio pensamiento, el pensamiento de nuestra tradición,
el pensamiento de nuestra América Latina elementos para construir
el ideario pero también la práctica de ese otro mundo, pues
debemos, lo subrayo: debemos quiere decir tenemos la responsabilidad y
la obligación de ponerlo en análisis para efectivamente
legar al futuro del continente pero también del planeta una herencia
sobre la posibilidad de una sociedad como debe ser. Y en este sentido
efectivamente creo que hay en el pensamiento de Bolívar, de Artigas,
de San Martín, como aquí se dice, y de muchos otros grandes
intelectuales y patriotas de América Latina elementos para poder
pensar un mundo distinto. Los hay efectivamente, entonces tomémoslo
y a partir de ello poder pensar y construir esa otra sociedad.
Cuándo Chávez convoca al socialismo nos está abriendo
la posibilidad efectiva de pensar en algo que va más allá
de una interpretación que tiene que ver con una necesidad imperiosa,
con un análisis de lo que debe ser, porque lo otro, el capitalismo
que vivimos ya es imposible, es imposible desde la dignidad, es imposible
desde la moral, es imposible desde la construcción política
de una sociedad justa y digna, y es ya incluso imposible desde la propia
practicidad del sostén del planeta en que vivimos.
De manera tal que asigno a cualquier espacio en el que se quiera pensar
el socialismo, una instancia mayor de la que cualquiera pueda ver, una
importancia que trasciende lo declamativo, que trasciende las declaraciones,
que va más allá de un mero encuentro sobre alguna cuestión
de detalle, de algún tema arqueológico.
Pensar el socialismo nos debe poner no en un espacio de erudición
y de análisis abstracto, sino realmente en una enorme responsabilidad
de saber qué es el futuro que debemos construir, mucho más
cuando tenemos a nuestras espaldas el fracaso del socialismo de Estado
en los países del Este. De manera tal que me parece que nuestra
obligación es pensar: es el socialismo posible? Ese socialismo
real que efectivamente es la única salida que tiene no sólo
en nuestro continente, sino el mundo, en un futuro no por cierto demasiado
lejano.
Les deseo entonces la mayor suerte. Estoy atento a lo que puedan sacar
de aquí y espero que en este espacio y en los que sigan, que deben
ser uno tras otro, podamos pensar efectivamente en las herramientas con
las que vamos a poder construir el mundo que necesitamos para todos y
cada uno de los habitantes de nuestra tierra. Bienvenidos y bienvenidas
de nuevo, les deseo la mayor suerte en estas jornadas y quedo atento a
la espera de las conclusiones a las que lleguen y también de la
consecución de los esfuerzos que aquí se enfrentan.
Muchas gracias y la salutación y la felicidad de que en el espacio
de nuestra Universidad se puedan pensar estos temas urgentes.
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