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Intervención de Cristina Camusso
Vamos a dar comienzo a este seminario titulado construcción
del socialismo, de Bolívar, Artigas y San Martín al siglo
XXI. Esta es una segunda jornada del seminario que tuviera su primera
parte en Uruguay, en junio de este mismo año. Y en realidad el
origen a su vez de este seminario estuvo en la decisión colectiva
de las revistas convocantes de un equipo de compañeros, de personalidades,
de asumir el mensaje que en marzo de este año diera el presidente
de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, en
Uruguay, al plantear que había que inventar el socialismo y que
Venezuela apuntaba en este camino y en esta dirección.
Fue así como, del intercambio de ideas, rápidamente hubo
acuerdo no solamente en la necesidad, sino también en la oportunidad
para hacerlo y llevarlo adelante.
De esta manera tuvo lugar el primer encuentro en junio de este año.
Y allí, luego de un intercambio sumamente rico de debate de ideas,
de polémicas, surgió el Llamamiento de Montevideo, donde
expresábamos la afirmación de concepto, la asunción
de la necesidad de una reflexión profunda, de la caracterización
de la etapa en curso, fundamentalmente tiendo en cuenta el cuadro de situación
mundial, latinoamericano, caribeño.
Pero particularmente había un nudo que tenía que ver con
definir claramente cuál era la tarea central, en esta etapa, de
quienes nos reconocíamos en el pensamiento revolucionario, en el
pensamiento marxista, y entonces decía: definir con claridad las
tareas (no sé que palabra utiliza). Y en ese sentido también
percibíamos con claridad el atraso del pensamiento revolucionario,
en gran medida tanto en el aspecto teórico político como
organizativo, con relación a los grandes vientos que sacuden a
este continente.
El Llamamiento de Montevideo contiene de esta manera una serie de definiciones,
compromisos y acuerdos, y entre ellos por supuesto la ratificación
de la defensa de la revolución cubana, de la revolución
bolivariana, en la clara percepción de la consolidación
de estos procesos era tal para lo que es la revolución latinoamericana
y en todo el continente.
No hay duda de que atravesamos momentos de profunda complejidad, de realidades
y movimientos cambiantes, y por lo tanto la respuesta no puede ser esquemática
pragmática, retórica; debemos partir de una visión
sin duda teórica, estratégica y también del análisis
concreto de la situación concreta que nos permita intervenir en
la acción política de una manera eficiente para poder meternos,
enraizarnos en lo que es la realidad y la vida de nuestros pueblos. Y
en ese sentido es que el Llamamiento también plantea una profunda
caracterización de lo que es el cuadro de crisis mundial del sistema
capitalista como tal, y asume un planteo que también hiciera el
presidente venezolano al lanzar la necesidad de construcción de
lo que el llamó la internacional demócrata revolucionaria.
Y qué definíamos? La perspectiva valiente, decidida, imperativa
de poder forjar una confluencia entre nuestros pueblos, los trabajadores,
los campesinos, los jóvenes, las mujeres, en un bloque antiimperialista
continental.
Sin duda hay nuevos vientos que sacuden a este continente y América
Latina se planta en la posibilidad de dar vuelta una página en
su historia, después de décadas de desarme moral, de avasallamiento
en el plano político, económico, ideológico, cultural,
por parte del imperialismo. Aquel proyecto emancipatorio que naciera y
también se frustrara en el siglo XIX cobra hoy una nueva perspectiva
y carnadura.
De eso se trata. Ese es el desafío que asumimos y quizás
la imagen plástica de lo ocurrido en el marco de la Cumbre de los
Pueblos hace solamente 15 días, cuando en un auditorio de 40.000
personas el presidente venezolano lanzara y recuperara aquella frase con
rigor de futuro de Rosa Luxemburgo socialismo o barbarie. Bueno, eso nos
plantea un desafío de tarea, de debate y de polémica. Pero
fundamentalmente remarcando esto: cuál es el verdadero desafío
hoy en la posibilidad y necesidad de gestar las grandes confluencias capaces
de plantar una barrera firme e indeclinable frente al imperialismo.
Abrimos entonces esto debates en este Aula Magna en el Rectorado de la
Universidad de Buenos Aires. Sin embargo no es un acto académico,
se trata una vez más de asumir y encarar la gran tarea: interpretar
la realidad para transformarla. En ese sentido y desde ese lugar le decimos
a todos y a todas: bienvenidos a este seminario.
Para esta apertura nos acompañan para encarar las primeras intervenciones
Eduardo Camín, compañero de Uruguay, del periódico
Siete sobre siete; Luis Bilbao, director de América XXI y Crítica
de Nuestro Tiempo; el consejero político de la Embajada de Cuba,
el compañero Eduardo Fuentes; la diputada Alicia Castro y antes
de darle la palabra a los panelistas, va ha hacer un saludo el decano
de la Facultad de Ciencias Sociales, Federico Schuster, quien no es la
primera vez que nos acompaña en estas actividades y desafíos
latinoamericanos. Así que vamos a darle la palabra antes de comenzar
con la ronda de panelistas.
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