Intervención de Eduardo Fuentes

Buenas noches a todos. Luis nos ha dado esta responsabilidad impensada de clausurar el comienzo de este seminario. Es un privilegio para nosotros estar acá con ustedes, con estos grandes constructores de sueños que son Alicia y Luis, compañeros que apreciamos de tantos años. Y sí hay, a pesar de todo, sobre la marcha, gente tratando de construir sueños, sueños que son posibles, porque a veces… a veces el pesimismo, las situaciones, los factores de coyuntura pueden hacernos sentir aplastado, el entusiasmo inicial verlo aplacado, pero bueno, el enemigo es tan fuerte, tan poderoso, y sin embargo debemos tener en cuenta que también el enemigo por muy poderoso que aparece, en lo militar, en lo político, en lo económico es sumamente débil.
Venimos de un país que hace 45 años decidió hacer el socialismo, y contra viento y marea. Aún cuando hubo mareas muy difíciles como la de los ’90 siguió trabajando, creyendo y construyendo el socialismo por entender que dentro del capitalismo no hay salida. Lo hemos pensado y seguimos pensandolo; y hoy en día contamos además con un nuevo aire, con el surgimiento y consolidación de la Revolución Bolivariana. Para todo los cubanos, bueno, esto también era un sueño; de los probables, pero de esos que nuca sabe uno cuando llegan.
En estos 45 años ha habido mucho intentos, procesos, semirevoluciones y revoluciones pacificas, después frustradas; dictaduras. Hubo momentos en los que la esperanza se ha levantado en algún otro país de América: el Chile de Allende, el Panamá de Torrijos, el sandinismo, Granada con Bishop, todos procesos en los que realmente veíamos pueblos con sus históricos dirigentes que trataban de buscar una salida a aquel callejón sin salida que implicaba estar en América y estar bajo la sombra maléfica del monstruo imperial, que todo el tiempo está tratando de manejarnos, de espolearnos. Y sin embargo surgían, pero no se consolidaban. Obviamente producto tanto de errores propios como del poderío del imperio y de todo tipo de agresiones, conspiraciones, amenazas, usadas para frustrar procesos revolucionarios nacionalistas, ni siquiera socialistas. No llegaban todavía, en su mayoría, a una definición de un objetivo socialista, como sí de una forma muy contundente, muy fuerte, muy valiente está haciendo hoy en día el comandante Chávez cuando plantea que hay que construir esto que dice acá (muestra el logotipo del seminario): el socialismo del siglo XXI.
El socialismo del siglo XXI. Bueno, yo no voy a entrar en los problemas de Argentina por razones obvias; por mi condición de diplomático en este país. Ya ustedes habrán oído las interpretaciones, acá, de los amigos, las cuales desgraciadamente no puedo ponerme a comentar; pero sí podemos hablar de lo que para nosotros implica y significa la coyuntura actual en América Latina.
Primero nosotros somos optimistas, los cubanos somos optimistas; muy optimistas. Luis bien decía, y eso es cierto, me consta, que había quien pensaba que podía ser una derrota para Bush Mar del Plata, porque estaban dadas las condiciones para que Bush sufriera una derrota en Mar del Plata; para que el imperio sufriera una derrota. Porque además estaba en el peor momento de los últimos tiempos: la guerra de Irak no cesa, la popularidad de Bush está en el piso hoy en día, por debajo de todas. Los problemas internos se acrecientan, el Katrina mostró las debilidades de todo ese supuesto mundo maravilloso de Estados Unidos, donde le salió su propio oscuro rincón de pobreza, de miseria. Y era un momento que había que darle duro, había que darle duro.
Bueno, Cuba no pudo estar en la Cumbre de las Américas, obviamente. Estuvimos con una representación muy importante en la Cumbre de los Pueblos. Tuvimos una delegación de 300 compañeros, dentro de ellos varias personalidades destacadas como el compañero Ricardo Alarcón, presidente de Asamblea Nacional de Cuba y miembro del buró político de nuestro partido; el compañero Abel Prieto, ministro de Cultura de Cuba y también miembro del buró político; el compañero Pedro Ross, miembro del buró político y secretario general de nuestra central sindical; y además, diversos dirigentes de todas las organizaciones sociales y de masas cubanas, desde la secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, hasta el presidente de la Unión de Periodistas de Cuba.
O sea, nosotros le dimos una importancia trascendente a la presencia de Cuba acá, ya que, bueno, no podía venir nuestro Jefe, no estaba invitado y hubiera sido un poco incómoda su presencia acá. Pero no hacía falta que estuviera Fidel, no hacía falta porque iba a estar Chávez, y hoy en día la hermandad, la imbricación, la inteligencia entre estos dos líderes extraordinarios de América es de tal magnitud que no hace falta que estén los dos. Con uno que esté es suficiente y a veces de sobra. Y eso fue lo que pasó en Mar del Plata. La presencia de Chávez en ese estadio, con más de 40 mil personas representantes de toda esta diáspora de movimientos sociales políticos, etc. etc. etc. que Chávez muy bien calificó cuando habló de todas las tendencias habidas y por haber, para decir después que “todos somos socialistas”; como decía Luis: había quien miraba a un lado y al otro y decía: “bueno, pero nos ha metido en un mismo saco a todos”. Chávez lo hacía con toda intención, con un gran discurso, con una interpretación genial de la mentalidad de todos los que estaban ahí pasando frío, que habían salido en su mayoría la noche anterior de acá. Era una noche difícil, terrible.
Nosotros tuvimos un grupo de compañeros allá, en el pedacito donde iba a estar la delegación nuestra. Toda la noche, con un frío terrible y lloviznando. Parecía que la naturaleza se ponía en contra del acto. Pero, sucedió aquello, bueno como pasó, que Chávez empezó a soplar y a soplar, con esa picardía venezolana que tanto conocemos, que es de tanto tiempo, bueno, esto de decir: “Santa... que si sopla se va, se va, se va”. Y realmente, yo que estaba congelado de frío allá arriba, decía: bueno, soplemos como quiere la Santa. Yo no soy creyente, pero por lo menos haber si me quito un poco el frío este que está acá, porque de verdad que estaba difícil el frío...
(Risas)
Y así fue.
Y el discurso, indudablemente uno de los mejores discursos, más revolucionarios, más completos, más gratificadores que hemos oído en nuestra vida que no haya dicho Fidel Castro. Lo confieso.
(Risas)
Fue muy emotivo y creo que fue parte, una gran parte de lo que sucedió después. Porque después de ese estadio lleno, después de esas palabras de Chávez, después de esas definiciones claras, haber ido allí, donde estaban los demás presidentes...
Todos sabían lo que había dicho Chávez, no vayan a pensar que no lo sabían. Por lo menos tenía sus asesores que les decían: “no, Chávez dijo esto, esto y esto”. Era un empuje fuerte y que podría indudablemente entusiasmar a muchos, no sé a cuántos ni a cuáles, pero algunos tomaron algo del entusiasmo de Chávez contra el Alca, y a favor de un proyecto, un verdadero proyecto de integración, revolucionario, continental como es el Alba. No tiene nada que ver con el Alca. El Alca indudablemente está enterrado, hay que acabar de sepultarlo.
Nosotros como país muy pobre, una islita muy pobre, le hemos podido dar a la gente el reflejo y el entusiasmo de nuestra dignidad, de nuestra resistencia, de nuestras ideas, de nuestra cooperación en otras áreas, pero no le podemos dar dinero a la gente porque no tenemos dinero, no tenemos petróleo. Y Venezuela, segundo país donde se empieza un proceso verdaderamente revolucionario, por suerte tiene petróleo, mucho petróleo y tiene la ventaja de contar con ese poderoso incentivo. Lo que se puede hacer cuando se tiene recursos y se quiere hacer algo verdaderamente revolucionario.
Y el Alba objetivamente es una integración revolucionaria, un proyecto revolucionario, creo que es el proyecto revolucionario más importante entre dos países en… no sé… por lo menos 200 años. Y como decía Chávez muy bien en su discurso, hace 200 años están enfrentados dos proyectos: ése, el de allá arriba, el de la doctrina Monroe: América para los americanos (hasta nos quisieron quitar el nombre de americanos, en vez de decir América para los norteamericanos, bueno, América para los americanos). Y el proyecto de nuestros próceres, de aquellos que aunque desgraciadamente no llegaron a ver la unidad latinoamericana, pero lucharon, pensaron y definieron claramente cuáles eran los objetivos. Desde San Martín, Bolívar, O’Higgins, Sucre; finalmente Martí a fines del siglo XIX con su visión enorme de la América nuestra, de América Latina, el Caribe todo.
Les decía que el Alba para nosotros es la herencia y la continuidad de un proyecto histórico de nuestros próceres, de lograr una patria como decía Martí: “con todos y para el bien de todos”. Decía Martí que ese era el objetivo de su vida, lograr una patria grande con todos y para el bien de todos. Y quería decir una patria latinoamericana sin injusticia, sin inequidad, sin desigualdad, sin hambre, sin incultura; porque también habló de la cultura. Lo mencionaba Chávez, lo mencionaba Fidel: “sin cultura no puede haber verdadera libertad. ¿Cómo un ser humano va a definir qué quiere si no sabe leer ni escribir? Si hoy en día, en la época de Internet, toda esa maravilla… usted tiene una fotico y la manda a 10.000 kilómetros en un segundo… toda esas maravillas que no son para los pobres, ustedes están claros en eso; con todas esas maravillas y que haya tanta gente que no sabe ni leer.
¿Y qué es verdaderamente un proyecto revolucionario? ¿Dónde se define un proyecto revolucionario? La actitud y la ocasión del proceso revolucionario bolivariano. Qué hizo Chávez cuando se consolidó después del intento de golpe, después del intento económico de tumbar a la revolución, cuando sabotean Pdvsa, después de todas estas aventuras y desventuras de la contrarrevolución y la oligarquía venezolana por quitarse de encima a este indio que no saben de dónde rayos salió, que ha caído muerto del cielo. Bueno, el muerto está ahí, está vivito y coleando.
Fue el emprendimiento de una gran jornada. ¿Para qué? Bueno, para eliminar el analfabetismo. Y hay que decir que después de Cuba, Venezuela es el segundo país libre de analfabetismo en América Latina. Y eso lo logró en sólo dos años. Más de millón y medio de venezolanos aprendieron a leer y a escribir, y hoy se encaminan hacia la búsqueda del sexto grado. Porque sin cultura, sin cultura va a ser muy difícil hacer este socialismo que queremos construir para el nuevo siglo. Tenemos que partir de la cultura.
Y el Alba, como les decía… yo traje aquí algunas notas para darles algunas ideas más concretas, porque Cuba y Venezuela firmaron el Alba. Lo dijo Chávez: hemos hecho grandes cosas, estamos haciendo grandes cosas, pero son cosas muy concretas. Aparte de los sueños comunes que lógicamente tenemos sobre el futuro de nuestra América, hay cosas muy concretas que se están haciendo, desde el punto de vista del Alba.
La primera que hemos hecho es un acuerdo de cooperación respecto al problema del petróleo. Todos lo saben. Venezuela incluyó a Cuba dentro de los países, que son todos países caribeños, en un proyecto al que siguió Petrocaribe y ya está por crearse Petrosur, como uno de los países beneficiarios, a los cuales se les da petróleo a bajo costo, plazo muy largo de pago, con un interés muy bajo. Ese fue uno de los primeros acuerdos que tuvimos.
Nosotros acordamos a su vez enviar médicos a Venezuela, dentro de un proyecto de Chávez para empezar a mejorar la salud de aquellos que nunca habían visto un médico, y donde todavía, para ese entonces, los médicos venezolanos no eran capaces de ir a asistir a los pobres. Con ese proyecto de intercambio hay más de 20 mil médicos y cooperantes cubanos, enfermeras, en Caracas, trabajando en las misiones de Barios Adentro.
También la cooperación se ha dado en el área de educación con la campaña contra el analfabetismo y el plan Yo si puedo, que se aplicó en toda la geografía venezolana.
Se han firmado muchos proyectos también desde el punto de vista médico: más de 27 mil venezolanos recuperaron la visión por la acción de los médicos cubanos operando en Cuba u operando en Venezuela. Este año debemos llegar a 100 mil venezolanos operados de cataratas y otras afecciones de la vista.
También tenemos como proyecto graduar 40 mil médicos venezolanos, a los que añadimos otros 10 mil que se van a formar por año para ser 60 mil en poco tiempo.
En el presente año estamos inaugurando en Venezuela 600 centros de diagnostico integral, 600 salas de rehabilitación en fisioterapia y 35 centros de alta tecnología que van a brindar un servicio gratuito de salud, de elevado nivel, a toda la población venezolana.
En Cuba se forma y se formarán 10 mil bachilleres egresados de la Misión Rivas, en la carrera de medicina y enfermería.
Cuba continuará además su contribución al desarrollo del Plan Barrio adentro 1 y 2, mediante el cual hasta 30 mil médicos cubanos y otros trabajadores de la salud, a lo largo y ancho de Venezuela, estarán prestando sus servicios a fines del segundo semestre de este año.
Y así, pudiera decirles muchas cosas más de todos los proyectos que se están haciendo entre ambos países. También nosotros estamos adquiriendo este año 412 millones de dólares en productos venezolanos para incentivar la pequeña y la mediana empresa, como otras áreas, de las que Cuba va a consumir.
Eliminamos además las barreras aduanales entre ambos países. No se pagan impuestos de aduana en uno ni en el otro. Tenemos intercambio de mercancías no tarifados.
Hay un proyecto de cooperación para hacer además no sólo en Cuba y Venezuela. Hay un proyecto que nos estamos planteando para hacer una cifra… a mí todavía me tiene medio… son varios millones de operaciones de los ojos en los próximos 10 años en toda América Latina y ya estamos empezando a operar a esa gente pobre que no tiene posibilidades de operarse una catarata, que tiene una enfermedad que sencillamente no es capaz en su país de poderse atender. Y gratuitamente se la está atendiendo en Cuba. En el futuro se va a atender también en Venezuela.
Chávez sacó el proyecto de los 10 mil millones de dólares para combatir el hambre y supongo que nosotros vamos a poner los técnicos. Es un proyecto conjunto para combatir el hambre en América Latina.
¿Qué tenemos dentro de todas estas cosas, de los problemas por los cuales a veces nos peleamos, entre amigos, entre gente que piensa y busca un mundo mejor? Tenemos que pensar en eso, pensar en que hay proyectos muy importantes que además el ejemplo de hermandad, de solidaridad, de la búsqueda de objetivos comunes que se esta dando en estos momentos entre cuba y Venezuela. Chávez lo dice porque está tratando de decir: “sí se puede, sí se pueden hacer cosas, sí se puede llevar a cabo adelante una transformación de América Latina; si hay voluntad política, sí se puede eliminar en el hambre, la miseria, la exclusión que ha padecido históricamente nuestro continente.
Sí se puede tener un futuro de independencia, de autonomía, de libertad. Sí se puede tener en el futuro la posibilidad y la perspectiva de un mundo mejor. Y en esto tanto Chávez como Fidel están totalmente de acuerdo. Nosotros también: creemos que un mundo mejor es posible y lo único que hay que hacer es todo el esfuerzo posible para eso algún día sea una realidad. Muchas gracias.
(Aplausos).


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