Declaración de Buenos Aires

Los días 18 y 19 de noviembre tuvo lugar en la Ciudad de Buenos Aires el segundo Seminario Internacional “Construcción del Socialismo en América Latina, de Bolívar, Artigas y San Martín al siglo XXI”, en continuidad con el realizado en Uruguay en el mes de junio y que diera como resultante el Llamamiento de Montevideo. Participaron como panelistas en las jornadas de apertura Eduardo Camín, director de la revista Siete sobre Siete, Uruguay, la diputada argentina Alicia Castro, Luis Bilbao, director de América XXI, revista venezolana, Eduardo Fuentes, consejero político de la embajada de Cuba. Ante la imposibilidad de estar presente se dio lectura a la carta enviada por el Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, Juan Leyría. El Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Licenciado Federico Schuster, dio el saludo de bienvenida a los presentes.

El momento que atravesamos

Asistimos a un nuevo cuadro continental: la despiadada contraofensiva de Estados Unidos por imponer el ALCA y la militarización imperialista y la resistencia mancomunada pero contradictoria de los pueblos y aún sectores burgueses del capital relegados por la transnacionalización. La lucha interimperialista por el control de los mercados, agudizada por la crisis del capitalismo gravita sobre el conjunto de las contradicciones que atraviesa el mundo. Es así como el movimiento de autodefensa de las burguesías suramericanas es acompañado por la aparición de formas híbridas de nacionalismo burgués y reformismo, de fuerzas políticas en el gobierno que incluyen en su interior tanto expresiones de conciliación como de determinación revolucionaria, desagregación de partidos de masas (Uruguay - Brasil) Estas formas aún ambiguas hoy dominantes significan un límite que choca de frente con la política de Estados Unidos, una tendencia que no puede admitir en ningún sentido. Sin embargo se impone la necesidad de realidades superadoras.
La Revolución Bolivariana de Venezuela coloca a la región entre las presiones y violencia del imperialismo y la potencia arrolladora de un nuevo ciclo de emancipación regional. Esa revolución avanza a favor de la conciencia y organización de las masas y en defensa de la soberanía y el crecimiento, en un proceso de definiciones que proclama la necesidad de superar el capitalismo y edificar un nuevo socialismo.
Suramérica está ante la revolución, la guerra y la contrarrevolución.
Una pugna estratégica atraviesa el conjunto de regímenes y gobiernos suramericanos, una integración centrada la propuesta de anexión colonial, el ALCA y el proyecto de integración suramericana. A su vez esta propuesta se enmarca en dos visiones diferenciadas: a) los acuerdos de intereses privados, de negocios para el capital local de cada uno de los países, es decir los intereses de gobiernos y fracciones de las burguesías nativas acosadas por la exacción de plusvalía por parte del imperialismo estadounidense; una perspectiva donde la lógica del valor y el lucro, impulsa a la competencia y el enfrentamiento en desmedro de la convergencia. La visión del Mercosur ampliado limitado a los acuerdos económicos. b) un proyecto estratégico de convergencia política a partir de la soberanía, de la organización y conciencia de los obreros, campesinos, jóvenes, mujeres, estudiantes, de los movimientos de masas tras el objetivo de la Unión de Naciones Suramericana. Con un plan y un Programa de Acción, apuntalados en una fuerte presencia estatal, planificando y articulando aún los diferentes intereses del gran capital, pero centrados y apoyados en los intereses y en la lucha de clases, en capas y sectores populares, que toman como ejemplo el ALBA.
La Cumbre de las Américas realizada el 4 y 5 de octubre en la ciudad argentina de Mar del Plata fracturó la burguesía del continente. El imperialismo no pudo imponer en la agenda el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), una línea de acción imperativa para Estados Unidos para intentar contrarrestar la crisis del sistema y la lucha interimperialista. Los gobiernos alineados en el Mercosur más Venezuela se plantaron frente al imperialismo y sus acólitos y abrieron una honda fractura entre el imperialismo y las burguesías dependientes. Esta realidad no implica determinación de confrontar con los centros de pode mundial. Todos y cada uno de estos países (a excepción de Venezuela) acumulan conductas de aquiescencia, concesiones e indignidad frente a Estados Unidos. N. Duarte dio inmunidad a las tropas imperialistas en Paraguay, Tabaré Vázquez se comprometió con un tratado bilateral genuflexo, Kirchner en Argentina implementa una línea conciliacionista que no rompe con el saqueo de la deuda.
En la complejidad plena de contradicciones y a partir de esta fractura, es que debe posicionarse el pensamiento revolucionario para intervenir como factor de peso desde las posiciones del marxismo y la revolución. Tanto la subordinación a la burguesía como la esterilidad sectaria impedirán el análisis y la acción certera. Desde el 1° al 4 de octubre sesionó en la misma ciudad la Cumbre de los Pueblos, conformada por una diversidad de organizaciones sociales, sindicales y políticas de América Latina y el Caribe, con una protagónica delegación cubana. Con desigual nivel de definiciones, eclecticismo teórico y político, los contenidos de los debates y el texto de Declaración Final muestran el contorno programático y la base social de un Frente Único Antiimperialista de los pueblos del continente. El ideario del Alba se incorporaba al patrimonio de un conjunto diverso pero dispuesto a ponerse de pie. El Estadio con más de 40 mil personas (incluidos sectores orgánicos del kirchnerismo) dispuestas a escuchar la palabra del presidente Hugo Chávez fue la imagen plástica de una fuerza que late en cada uno de nuestros países. Fue la carnadura del Frente Único Antiimperialista. Chávez marcó el horizonte estratégico de la construcción del socialismo. Y recuperó ante miles de hombres y mujeres allí presente el desafío que Rosa Luxemburgo lanzara al futuro: Socialismo o barbarie.
Un Frente Único Antiimperialista hegemonizado por corrientes centristas, mucho más si son parte de gobiernos oscilantes -la situación es diversa en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay- no será capaz de llevar delante de manera consecuente una perspectiva antiimperialista y anticapitalista. Mucho menos cuando se acelera la crisis capitalista. Pero el papel de los revolucionarios es percibir los fenómenos que se han manifestado en estas Cumbres, la fractura burguesa y un conjunto dispar pero aglutinado contra el imperio. Los revolucionarios debemos actuar en estos fenómenos vivos con toda su complejidad desde la perspectiva de la revolución y encontrar las vías que permitan resolver el proceso de transición.
El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es el diseño continental del imperialismo para sujetar los mercados, la economía, las patentes, los servicios, la cultura, la educación, el conocimiento, los ejércitos, bajo su comando. Es la definición de un período histórico. De ahí la importancia de lo ocurrido en Mar del Plata, del revés sufrido por Estados Unidos. Los Tratados de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones son mecanismos jurídicos de dominación utilizados por el imperialismo en contraposición del ALBA. Por tanto rechazamos el Tratado de Promoción y Protección de Inversiones Uruguay-Estados Unidos, firmado en secreto, de espaldas al pueblo uruguayo y exhortamos la no aprobación parlamentaria y su posterior ratificación por el gobierno uruguayo.
Hemos asestado una derrota pero debemos esperar respuestas más duras del imperialismo. Se abre una etapa de mayor virulencia y brutalidad por parte de Estados Unidos. Para los marxistas revolucionarios el problema es cómo desarrollar una tarea en tres planos simultáneos, inseparables e interdependientes: el Frente Único Antiimperialista, que más que una estructura organizativa, es una política que constantemente se articula en torno de objetivos concretos contra el imperialismo, la herramienta política de masas con eje en los trabajadores, y la recomposición de fuerzas marxistas.

Las tareas de la hora

Detener al imperialismo implica buscar todas las instancias para limitar los efectos de su devastación, para dar cuerpo en as instancias para dar cuerpo en cada país, en Suramérica y en el continente, a una genuina convergencia antiimperialista. Es el desafío internacionalista del momento que asumimos en Buenos Aires: gestar los pasos hacia una Internacional Demócrata-Revolucionaria.
Este compromiso exige de los(as) marxistas, de manera presta y simultánea, aunar esfuerzos en distintos planos en un proceso de recomposición teórica, política y organizativa. Coordinar acciones, intervenciones conjuntas, como pasos en una labor organizativa de largo alcance. Implementar de manera perentoria los objetivos del Llamamiento de Montevideo de intercambio y estudio. Para contribuir a la educación, concientización y organización de los trabajadores, los campesinos, los jóvenes en las ideas de la revolución y el socialismo, única garantía de que la fuerza de nuestros pueblos avance en la construcción del Socialismo del siglo XXI.
Acordamos en la necesidad de avanzar en una coordinación organizativa con la elección de referentes en cada país participante del Seminario. Coordinar, con compañeros(as) referentes temáticas comunes que hacen a la problemática de la región. Definimos la necesidad de contar con una publicación que incluya soporte electrónico y en papel y en audiocassette. En tanto podamos viabilizar estos objetivos, las revistas convocantes se comprometen a difundir e intercambiar el material escrito sobre estos Seminarios.
Ratificamos la organización del tercer Seminario en enero de 2006 en Caracas y el acuerdo de llevar las resoluciones de Uruguay y Buenos Aires al Foro Social de las Américas que tendrá lugar en Venezuela entre el 24 y el 29 de enero del próximo año. Asumimos la realización de un Seminario en Asunción, Paraguay en el mes de abril de 2006 y nos aprontamos a contactarnos con los equipos de ese país para su concreción.

Buenos Aires, 19 de noviembre de 2005


AméricaXXI
Desde Venezuela para todo el continente