|
|
|||
Condena: lejos ha quedado el eco de los tambores que hace doscientos años festejaban la primera revolución social de América Latina encabezada por esclavos. Tal vez aquél haya sido el pecado irredimible del pueblo haitiano: la rebelión de los negros cautivos contra el ya inmenso poderío de los países que detentaban el derecho sobre la vida y el futuro de quienes no eran ingleses, franceses o norteamericanos.
Por Virginia Salerno |
| AméricaXXI | |