En el marco de la visita de Estado que realiza el presidente de Ecuador, Rafael Correa, a Japón, Patiño felicitó la iniciativa de constituir un foro que permita una colaboración más estrecha entre las organizaciones ciudadanas de Ecuador y Japón.
Señaló que ambas sociedades enfrentan problemas comunes en un mundo globalizado que ha concentrado la riqueza en pocas manos y, ante esa realidad, Ecuador ha iniciado un proceso de cambio estructural para establecer una sociedad más justa y equitativa.
La nueva Constitución ecuatoriana, aprobada en 2008 con amplia mayoría de votos, ratifica la vocación pacifista del país al declarar la nación como territorio de paz, prohibir la producción de armas de destrucción masiva y la presencia de fuerzas militares extranjeras, afirmó.
En la práctica, esto se ha traducido en la salida de la base militar estadounidense que existía en el puerto de Manta, manifestó el Canciller, quien forma parte de una amplia delegación gubernamental y de empresarios.
Agregó que Ecuador recibió a un grupo de sobrevivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, quienes visitaron el Palacio de Gobierno en un acto simbólico de rechazo a la guerra, ratificado en esta ocasión con la visita de Correa a Hiroshima.
La paz y la justicia se conseguirán no sólo aboliendo la guerra y las armas, sino construyendo una sociedad mejor, transformando los sistemas mundiales injustos que han concentrado la riqueza, con una nueva arquitectura financiera y la conservación del ambiente, recalcó.
Patiño explicó finalmente la Iniciativa Yasuní ITT, que Ecuador ha puesto a consideración del mundo para evitar la contaminación y el calentamiento global, manteniendo petróleo bajo suelo amazónico a cambio de la corresponsabilidad internacional.